miércoles, 13 de marzo de 2019

CAMBIEMOS, EL PROGRESISMO POST KIRCHNERISTA



Imagine alguien que concentrado en resolver el cubo Rubik camina adentrándose en arenas movedizas, y que ya sin poder caminar, hundiéndose, sigue concentrado en el resolver el cubo...

Esa es la explicación gráfica del rumbo para el país impuesto por el "Progresismo Post Kirchnerista" de CAMBIEMOS.

La Presidencia de Mauricio Macri transcurre olvidando lo esencial, que el anhelo de cambio en el voto que lo sentó en el sillón de Rivadavia reclamaba una marcada transformación cultural republicana. Por lo que, en lugar de orientar el país hacia la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional (cortando toda inercia del adoctrinamiento totalitario desplegado a través del uso faccioso de los recursos del Estado durante la década infame), se optó por rescatar la parte progresista del relato kirchnerista, lo que equivale a mantener latente el totalitarismo.

TOTALITARISMO

Esa continuidad cultural es clave para entender el fracaso económico: no existe austeridad republicana cuando el Estado se orienta a satisfacer minorías hiperactivas. El "progresismo post K" de CAMBIEMOS es esa irracionalidad de poner en agenda política como prioridad al aborto y la ideología de género mandando al olvido la necesidad de reforma estructural y funcional del Estado.

Así, se sigue entendiendo al Estado como el barril sin fondo de la gratuidad que hace de cualquier necesidad un derecho, aunque esa necesidad sea subjetiva, minoritaria y totalmente irrelevante para el conjunto de la sociedad.

Con el enorme agravante que el peor ataque a la Libertad es convencer a las personas de poder tomar cualquier decisión sin asumir la responsabilidad de sus propios actos. Cuando la disociación entre Libertad y responsabilidad se instala, la responsabilidad individual se diluye hacia lo colectivo y por ende se transfiere al Estado. De ahí que el progresismo le mantenga la cama caliente al totalitarismo.

Lo peor del asunto, es que este continuismo cultural de CAMBIEMOS no obedece en rigor de verdad a una convicción progresista, sino que es simplemente la consecuencia del miedo pusilánime a la reacción del kirchnerismo. Es decir, el clásico ejemplo del que acobardado por el enemigo elige dispararse en el propio pie.

PROGRESISMO

Es simbólico de este proceso de claudicación el haber mantenido el nombre de "Centro Cultural Kirchner" para el viejo correo. Por supuesto que mantener el nombre podría tener otra lectura en un contexto diferente, mostrar con ello una etapa superada; pero hoy día es una claudicación.

Ocurre que el "no se puede porque vuelven" -leiv motiv del progresismo post kirchnerista- siempre fue una excusa ridícula con riesgo de autoprofecía.

Argentina necesita saltar y bajarse de la calesita de las pesadillas, ese mareo bipolar entre el totalitarismo y el progresismo, para retomar su camino.

Nosotros tenemos un Himno, una Constitución y un destino. Caminemos.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 



sábado, 2 de marzo de 2019

ESBOZO DE REFLEXIÓN SOBRE LA GUERRA CIVIL, una hipótesis posible.




Las guerras civiles se han sucedido a lo largo de la historia por distintos motivos. Una de sus razones es la existencia y puja, en el seno de un mismo Estado, de dos estilos de vida incompatibles. 

Clásico ejemplo de ello son la Guerra de Secesión en los Estados Unidos (1861-1865) y la Guerra Civil Española (1936-1939). 

Especialmente en la primera de ellas la disputa entre dos sistemas se definió en forma tajante, dando a todo el país la impronta dominante en la Libertad del norte industrial por sobre el sur agrícola y esclavista. Dicho esto, compréndase que aquella cultura derrotada no colapsó completamente sino que se fue deshaciendo en el tiempo, en forma lenta pero irreversible.

Argentina, en cambio, ha tenido desde su Independencia una continuada guerra civil fragmentaria e intermitente de resultados no categóricos. Nuestra propia Constitución Nacional, secesión de Buenos Aires mediante 1853-1860, significó un acuerdo intentando fusionar ideas de unidad y federalismo. Esa parte de nuestra historia, con ese final negociado, demuestra quizá que la discusión siempre pudo resolverse en términos pacíficos desde que en rigor de verdad no había verdadera oposición entre dos estilos de vida incompatibles. Y ello, a pesar de la famosa frase de San Martín sobre la necesidad de hacer desaparecer uno de los bandos en pugna.  

A lo largo del Siglo XX nuestro país fue escenario de escaramuzas, combates y distintos escenarios de guerra, nunca asumidos abiertamente como una guerra civil desde la pretensión de no dejar vencedores ni vencidos. Incluso durante los años de plomo, con el país bajo ataque de las organizaciones terroristas dirigidas desde Cuba por la tiranía castrista, se intentó desconocer lo que esa intervención extranjera en asuntos argentinos tenía de guerra civil; por lo que  posteriormente se llegó a juzgar actos de guerra como actos delictivos, extrañados de su contexto real y de las garantías del debido proceso penal que impone nuestra Constitución Nacional. 

El Siglo XXI se inició con la crisis que dejó a la República Argentina bajo 12 años de régimen kirchnerista, intentando y logrando socavar tanto la vigencia de la Constitución Nacional como el estilo de vida propiciado por ella.

Bajo ese gobierno comunista, malamente disfrazado de peronista, se empezó a cavar una larga trinchera en la Argentina (algunos prefieren llamarla grieta) entre dos estilos de vida totalmente incompatibles, que implican un profundo abismo moral a la hora de diferenciar el bien del mal. 

Tenemos así, de un lado, a quienes desean vivir de su trabajo, porque creyendo en valores tradicionales de Patria y Libertad conservan el sentido de la honestidad que aborrece el robo. Y enfrente, a otros que exacerbados por los doce años de adoctrinamiento y control social del régimen kirchnerista, sosteniendo todas las banderas de la izquierda que configuran el Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, creen que robar está bien y pretenden vivir a expensas de los honestos.

Cuando no hay acuerdo posible para distinguir en conjunto el bien del mal, ¿qué sentido tendría la negociación entre partes? No sería aceptable negociar una moderación al afán de robo, porque cualquier acuerdo sería aceptar la sumisión de los buenos a los malos. Y los malos, se sabe, son insaciables... van por todo y prometen vengarse. Como ya lo han dicho. 

Esa es la disyuntiva que tiene hoy por delante la Argentina, lo que en trazos generales abre tres opciones: 

1) Nos sometemos a ser esclavos, por miedo a irritar a los rojos, mientras cabizbajos repetimos sus mentiras, empezando por esa de los 30.000 desaparecidos, dejando que se salgan con la suya.

2) Los enfrentamos en el terreno político, desde la convicción republicana y constitucional que, a fuerza de provocar grandes tensiones sociales imponga el orden, sin amedrentarse por ninguna amenaza o reacción de su parte. 

3) Dirimimos la cuestión a los tiros, en una abierta y franca guerra civil.


Entiéndase que este breve artículo es fiel al título, simplemente un esbozo de reflexión sobre la guerra civil como una hipótesis posible, por lo que lejos de ser concluyente es un inicio de debate; apenas un señalamiento del grave problema que tenemos los argentinos. Desde luego, sería más fácil censurar estos pensamientos, como tantos hacen, pero en la cobardía del silencio se abre el camino a los peores escenarios. No por evitar hablar se evitan los males. Mucho menos cuando hay fulanos que intentan amedrentarnos con provocar supuestos ríos de sangre o ser "el doble de hijos de puta", mientras se manifiestan alineados con Maduro. Así las cosas, es un deber de honestidad intelectual ofrecer la debida advertencia para que nadie juegue al distraído. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.






sábado, 16 de febrero de 2019

EL MANGRULLO DE LA BULLRICH



Conocido a través del Boletín Oficial que el Ministerio de Seguridad de la Nación establecerá en Salvador Mazza una torre de vigilancia, iba a ser entrevistado el jueves 14 de Febrero por Radio El Mundo, AM 1070,  en el programa "Noticias del Mundo" que de 19 a 21 hs conducen Viviana Nelli y Marcelo Lopez Masía para dar mi opinión al respecto.

Así lo anuncié por las redes, pero lamentablemente la comunicación telefónica con AM 1070 resultó muy mala, por lo que no se pudo avanzar en la entrevista y a poco de iniciada quedó trunca. Con las debidas disculpas del caso a quienes estaban pendientes de mi salida al aire, comparto aquí algunas reflexiones sobre el particular. 

LOS DESAFÍOS DEL CONTROL FRONTERIZO

Durante décadas la Nación Argentina ha descuidado sus fronteras. Comprender esa desidia es esencial al efecto de contextualizar la actual gestión de gobierno en el abordaje de esta problemática. El último intento por colocar a las fronteras como objeto de una política de Estado e involucrar a la sociedad tuvo lugar durante el Proceso de Reorganización Nacional, cuando a consecuencia del conflicto con Chile por el Canal de Beagle se instrumentó el operativo "Marchemos a las Fronteras" (1979). Pero aquello fue un brote en el desierto, una idea que caducó con la Guerra de Malvinas y que no fue retomada enfáticamente por ningún gobierno a partir de 1983.

El abordaje de la cuestión fronteras fue resistido por los gobiernos de iure, en parte por priorizar cuestiones de coyuntura y también porque el avance de la globalización, en un mal entendimiento de sus alcances y oportunidades, hizo suponer que la importancia de las fronteras se tornaba secundaria. Superado el conflicto por el Canal de Beagle y en el afán imbécil del radicalismo por disminuir el poder de las FFAA, la frontera dejó de ser analizada desde el punto de vista de la Defensa para ser una cuestión meramente administrativa. Ni siquiera de Seguridad, administrativa; al punto que durante el kirchnerismo violar la frontera e ingresar indocumentado al país tenía por todo reproche de Migraciones extender un papelito instando al intruso a regularizar su situación  (en distintos operativos he sido testigo de situaciones de esa índole). 

La frontera, queda claro, no fue una cuestión prioritaria para ningún gobierno. De hecho, y prueba de ello, la Gendarmería Nacional, la Fuerza de Seguridad específicamente creada al efecto del control fronterizo, fue redireccionada hacia objetivos urbanos en desmedro de su identidad e idiosincrasia profesional. 

Los doce años del régimen kirchnerista, caracterizados por el odio al uniformado, significaron hacer de las fronteras del país tierra de nadie. Así es que para cuando en 2015 CAMBIEMOS se hizo cargo del gobierno la situación era -sencillamente- lamentable.

POR FAVOR, NO HAGAS PROMESAS SOBRE EL BIDET...

Muy curiosamente, en el debate para las elecciones presidenciales del 2015, fue Daniel Scioli, el candidato del régimen, quien con total desparpajo sostuvo: "La lucha contra la inseguridad tiene ejes centrales: tolerancia cero al narcotráfico, blindaje total a las fronteras". A lo cual respondió Mauricio Macri que: "Después de diez años de inacción, diría yo de complicidad del Gobierno Nacional, que se la ha pasado negando esta realidad, la verdad es que nos ha afectado a todos. Y yo creo que hay que hacerlo con más inteligencia que músculo: una Agencia Nacional de Lucha contra el Crimen Organizado, que además trate temas de trata, tráfico de armas, lavado de dinero, corrupción, porque hay funcionarios, hay problemas en la Justicia, en las fuerzas de seguridad, y encarando desde el primer día, tomar control de nuestro territorio".

En ese debate a Scioli lo hundía ser parte de un gobierno corrupto y corruptor, pero en tres años Mauricio Macri no ha cumplido ni con la creación de la Agencia Nacional de Lucha contra el Crimen Organizado, ni con la toma de control del territorio ni, mucho menos, con llevar adelante una gestión de más inteligencia que músculo. 

Enfáticamente debo decir que si algo no exhibe el gobierno del Presidente Mauricio Macri es Inteligencia, en el sentido técnico de cumplir el proceso racional que antecede a la toma de decisiones.

Notoria es esa falencia en materia de Inteligencia Criminal, con la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC) acéfala desde el 10 de Diciembre de 2015. 

Por ende la gestión de Patricia Bullrich al frente del Ministerio de Seguridad de la Nación es puramente reactiva y de contención, exhibiendo voluntarismo donde debiera primar el profesionalismo y dando muestras constantes de la ausencia de planificación. No obstante, siendo que su voluntarismo se afirma en una consideración positiva de las Fuerzas de Seguridad, instándolas a la proactividad, alcanza para marcar una evidente mejora en comparación con la nada misma del kirchnerismo, pero aún así, al fin de cuentas, es una gestión mediocre. 

Y esa mediocridad general, desde luego, se irradia también al control fronterizo: 

Puede y debe criticarse al gobierno el haber creado la Secretaria de Fronteras, que estuvo a cargo de Luis Green, para luego rebajarla a Subsecretaría y ponerla a cargo de Matias Lobos, cuya principal aspiración es la Intendencia de San Martín y por eso celebra que haya gendarmes en el Conurbano... 

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Puede y debe criticarse el gobierno el uso de consignas rimbombantes como "fronteras seguras" y "fronteras protegidas" aludiendo a un objetivo demasiado lejano desde las expectativas reales. Imposible en la medida que no se observe planficación anticipando la evolución de los escenarios y se disponga, Inteligencia mediante, el empleo racional de los limitados recursos que puede aportar y sostener en el tiempo un país quebrado. Porque Argentina es un país quebrado y hay que asumirlo, eso significa que tenemos por incorporar una austeridad tal que haga parecer hedonistas a los espartanos. 

Desde luego, puede sacarse provecho a la incorporación de tecnología como la que tiene en uso Israel en su frontera con El Líbano, y en tal sentido la configuración de Centros Inteligentes de Vigilancia como el iniciado en La Quiaca son bienvenidos. Pero ello, siempre y cuando respondan a una planificación sustentable acorde a la realidad del país.

De movida no existe en el mundo ninguna frontera blindada. Es utópico pensar la problemática en esos términos; y lo seguirá siendo por mucho que el Presidente Donald Trump pueda avanzar en la construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México.

Entiéndase que Argentina tiene 9.372 km de frontera terrestre, mucho más que los 1.006 km de Israel; en otro contexto y con duras exigencias de Defensa y Seguridad (donde, a diferencia de Argentina, su población asume las mismas con sentido de supervivencia).

Así, la frontera entre Israel y El Líbano son 79 km, mientras que la de Argentina con Bolivia abarca 742 km linderos con otros 1.699 km del límite con Paraguay. Estamos hablando de una línea continua de 2.441 km con dos de los principales países productores de estupefacientes, y con una situación social que ha normalizado el contrabando por "bagayeo" en muchas poblaciones de esa frontera.

Ante tal realidad, los anuncios del Subsecretario de Control y Vigilancia de Fronteras Matías Lobos, jactándose de un supuesto "Modelo de Gestión Integral Fronterizo en Puntos Calientes", modo  rimbombante de querer pasar por original a la más elemental coordinación interagencial que requiere la frontera, se desmienten al observar que, en tres años de gobierno, CAMBIEMOS no ha impulsado ninguna iniciativa para una reforma estructural y funcional del Estado.

En materia de Seguridad la reforma del Estado es una prioridad para proyectar cualquier política seria y sustentable, pues sin ella todo es más de lo mismo. No tiene sentido, ya que hablamos de fronteras, que Migraciones, Aduanas y las Fuerzas de Seguridad Federales dependan de distintos ministerios. Por no hablar de haber abandonado el Presidente Macri, olímpicamente, lo que al comienzo de su gestión parecía ser la clara intención de sanear la Aduana y dotarla de eficiencia; algo que fue boicoteado desde el propio gobierno para reducirla a mero ente recaudador.

Tampoco contribuye a la mejora del control fronterizo la evidente descordinación entre los ministerios de Seguridad y Defensa, evidenciada con la absurda eliminación de Compañías de Cazadores de Monte del Ejército Argentino. 

A pesar de todo esto, no hay duda que Salvador Mazza es una ubicación estratégica para las operaciones del crimen organizado, por lo que la anunciada instalación de una torre de vigilancia sobre la Ruta Nacional 34 será un obstáculo más que deberá sortear el ingenio delictivo; pese a que según parece, los narcos que actúan sobre territorio argentino marcan la excepción a la regla de la mutabilidad del delito y no cambian de modalidades a pesar de los constantes récords de sustancias decomisadas durante los últimos tres años. ¿Raro, no? Explicar ese incómodo fenómeno sería tarea del Director Nacional de Inteligencia Criminal, y a lo mejor una de las razones por la que Patricia Bullrich no ha nombrado a nadie para ocupar ese cargo.

CUAL MANGRULLO EN LOS FORTINES DE ALSINA

La ilusión del "mejor equipo de los últimos 50 años" se desvaneció en los desaciertos de un gobierno cuyo único logro es no tener peores intenciones que el kirchnerismo. Así las cosas, le basta a Patricia Bullrich con llevar adelante una gestión voluntarista y efectista, para destacar como la mejor ministro del Presidente Macri y proyectarse a la vicepresidencia de la Nación.



Vengo sosteniendo que la situación de la República Argentina en materia de Seguridad permite trazar un paralelo en su propia historia con la "Zanja de Alsina", por lo que el imperativo vuelve a ser salir de la mera defensiva encarando una estrategia ofensiva al estilo de Roca.

Aunque sostenga la pose combativa, Patricia Bullrich, no deja de ser en los hechos un exponente de la defensiva, por eso la torre de vigilancia, que según anunció el Boletín Oficial ha de levantarse en Salvador Mazza no pasa de ser como otro mangrullo en la línea de Alsina; claro que bastante más caro...

Una vez más: sin Inteligencia Criminal no hay plan de Seguridad.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.












lunes, 4 de febrero de 2019

CUENTO CROATA, MORALEJA ARGENTINA.



Voy a contarles una vieja historia, la de un muchacho que vivió la euforia de luchar por la independencia de una nacionalidad oprimida bajo la bota soviética.

Quizás fue una mezcla de azar y destino lo que lo llevó tan lejos del hogar, pero no viene a cuento; en todo caso la razón era la convicción de saber que la Libertad justificaba el esfuerzo y entender que el sentimiento de Patria bajo una bandera es algo que todo patriota respeta; aunque no sea su propia bandera.

Y allí, en algún momento se vio completamente inmerso entre otros que no hablaban su idioma, ni compartían sus costumbres, pero no se preguntaba si serían liberales, nacionalistas, conservadores o librepensadores. Quizá si hubiera podido hablar descubriría que tenían ideas distintas, pero nunca tan distintas como para olvidar que el enemigo era la opresión comunista añorando el imperio colapsado y pretendiendo rescatar algo de ese oprobio.

Como una postal recuerda dejar atrás los disparos y bajando una ladera, con el FAL cruzado al pecho, ver abajo y sobre el camino el camión en el que lo esperaban perfectos desconocidos a los que, sin embargo, les confiaba la vida tal como ellos confiaban en él. Descendía la empinada pendiente apoyando su mano en la tierra húmeda para conservar la vertical, cuidando que el pedregullo no lo hiciera caer, y en ese instante en que, agitado, erguida la cabeza se detuvo a respirar profundo, guardó la imagen en su memoria. Frotó esa tierra que no era la suya entre sus manos y se dijo que mojada olía igual que si lo fuera. Al fin de cuentas ellos querían lo mismo, si se entiende por lo mismo Patria y Libertad, algo imposible bajo la tiranía comunista.

Ciertamente una situación excepcional, de vida o muerte, lejos ya en la distancia y en el tiempo, pero que puesta en perspectiva le quita al presente el dramatismo a tanta tormenta en vasos de agua.

La moraleja de este cuento es que, finalmente, buscar acuerdos básicos entre los que siendo distintos son compatibles, es más constructivo que empantanarse en el juego de las diferencias. En especial cuando hay diferencias con otros que muy lejos de ser amigos o adversarios democráticos, son claramente enemigos.

Y todavía estamos a tiempo. Sobre la hora, sí, pero a tiempo.




Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 


sábado, 2 de febrero de 2019

MIGRACIÓN E IDENTIDAD


Que haya un gobierno comunista en Bolivia y que niegue atención médica a los argentinos, nos demuestra algo que deberíamos tener claro: todo comunista es enemigo de la Argentina.


No somos ni seremos rojos; somos -a pesar de nuestra larga y constante confusión durante las últimas décadas- un pueblo con vocación de Libertad, fundado por ella y para ella desde que Don Vicente López y Planes escribió el Oíd Mortales!

Por eso los argentinos no podemos responder al comunismo en términos de odio y barbarie que nos degrade a su nivel.

Consecuentemente repudio toda expresión que busque promover y justificar agresiones a residentes bolivianos por causa del comunista Evo Morales.

El nuestro es constitucionalmente un país de fronteras abiertas. Y ese es un orgullo nacional que reflejan la mayoría de nuestros apellidos, llegados de todas partes del mundo.

Todo el que entre por la puerta, legalmente, y respete nuestro Derecho (ese mismo que -seamos honestos- tanto nos cuesta respetar a nosotros mismos) debe ser bienvenido. No el que entre por la ventana, no el que viene a delinquir, como permitió y fomentó el kirchnerismo en su dékada infame haciendo que el país pierda toda racionalidad.

Sería traicionar nuestra identidad creernos que los bolivianos que como mano de obra o profesionales en distintos ramos trabajan en Argentina son el problema.

Porque el problema nunca es el inmigrante sino el país al que llega. Y si nosotros no somos capaces de regirnos por la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional, sino que al contrario hacemos del país un vale todo, eso mismo verán los que llegan: y entiéndase que el sentido de la frase "al país que fueres haz lo que vieres" es literal.

Entendamos de una buena vez que todos, absolutamente todos los problemas que padece la Argentina, derivan del problema principal que son muchos argentinos negados a vivir bajo la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. Y gobiernos demagógicos surgidos de una misma casta política que no hacen ningún esfuerzo por alcanzar y sostener el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional.

Seamos mejores, seamos racionales, luchemos por la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional, siempre y en cualquier circunstancia.

Exijamos represalias contra el gobierno comunista de Evo Morales, no contra los bolivianos que habitan suelo argentino.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía.

domingo, 20 de enero de 2019

EL DESAFÍO OLMEDO




Quienes somos de Derecha no podemos arrepentirnos de votar a Macri porque fue lo necesario para impedir la perpetuidad del totalitarismo kirchnerista, pero claro, se pasó de progre, gobierna mal y la decepción es rotunda.

Votarlo nuevamente no es una opción. Sería seguir prisioneros de la casta política optando entre el totalitarismo y el progresismo, entre lo peor y lo malo. Por eso nos esforzamos en construir una alternativa republicana que se proponga alcanzar y defender el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional.

Defendemos la  Patria, la Vida, la Libertad. Esos mismos valores que son atacados de distintos modos tanto por el kirchnerismo como por CAMBIEMOS; que es decir: comunistas y progres.

A diferencia nuestra, hay otros que pese a estar disconformes esperan que de esta misma realidad brote por arte de magia una opción política perfecta, 100% ajustada a su pensamiento, con candidatos ideales y virtuosos al punto de no tener defectos. Son aquellos a los que, en realidad, solapadamente, les gusta la decadencia del país bajo dominio de comunistas y progres. Son los que abrazan utopías en las redes sociales, porque íntimamente ya decidieron que van a votar más de lo mismo.

Y eso, además de cobarde, es peligroso, porque el Estado en manos progres busca separar Libertad de responsabilidad: que no te hagas cargo de tus hijos engendrados ni levantes la caca de tu perro. Y cuando el Estado asuma las consecuencias de todos tus actos tu vida será fácil; tan fácil como la de un esclavo soviético...

Nosotros, somos distintos. No nos acobardamos, ni actuamos la rebeldía en el mundo virtual, la ejercitamos en la vida real sin aceptar que lo malo pase por bueno, o que todo sea lo mismo. No nos resignamos, ni nos creemos el cuento de los que tapan su impericia diciendo: "no se puede porque vuelven". Nosotros queremos asegurarnos que no vuelvan.

Somos tan distintos de todos ellos como lo somos entre nosotros. Y esa es nuestra fuerza, sabernos distintos. Aquí hay nacionalistas, liberales, conservadores, peronistas, radicales, vecinalistas, autonomistas, republicanos, independientes, en fin; personas que aman a la Patria, que defienden la Vida y que quieren vivir según sus creencias al amparo de la Constitución Nacional.



Tanto así de variados somos, que apenas tenemos algunos consensos básicos. El primero, el principal, el que cuenta, es defender la Constitución Nacional: Nos rebelamos contra todas las excusas que esgrime la casta política para volver a malreformarla como en el 94. Para nosotros: la Constitución se cumple no se reforma. No vamos a correr el riesgo de una Asamblea Constituyente con kirchneristas que no encuentran razón de ser a la división de poderes. Ni con el falso argumento de separar Estado de Iglesia de los que quieren consolidar al progresismo como nueva religión oficial. Y desde luego, mucho menos aún, dejar que nos impongan que no es vida lo que sí lo es desde el sentido común y la ciencia.

Sabemos que nuestro candidato presidencial es, posiblemente, el más imperfecto de todos. Alfredo Olmedo no es el candidato ideal, es el candidato posible. El que frente a la historia asumió el desafío de lanzarse a una campaña presidencial cuando tenía por delante caminos de gratificación segura, como renovar banca o ir por la Gobernación de Salta. Eligió la senda más difícil, la del Quijote, la que inspira, la que nos representa en las ganas; y por eso lo apoyamos. 

Nadie puede sorprenderse si digo que todos, o la gran mayoría, de los que impulsamos el Proyecto Olmedo Presidente cuando pensamos en el candidato ideal decimos otros nombres. Apostaría que hasta el mismo Olmedo tiene un candidato ideal distinto de sí. Pero luego nos preguntamos ¿por qué esos nombres no son, en efecto, candidatos a la Presidencia de la Nación? y las respuestas dejan en claro que, acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", sea el tiempo del que sí aceptó el desafío, y ese es Alfredo Olmedo; acompañado ahora por Juan Bautista Yofre como compañero de fórmula.

Pero el desafío no es sólo de Olmedo, sino de cada uno de los que desde distintos lugares hacemos viable al Proyecto Olmedo Presidente. Bien pronto la imperfección de nuestro candidato quedó en evidencia y en un programa de televisión Alfredo Olmedo lisa y llanamente metió la pata.

En el cruce de opiniones televisivo, se expresó en forma confusa y ello sirvió para que se dijera que proponía a Sergio Berni como gobernador. No fue lo que dijo pero así se lo interpretó. Ahora bien, esto debe servir para que todos los que apoyamos su proyecto dejemos en claro que hay cosas inviables aunque las dijera Olmedo, porque su candidatura no es ni debe ser el espacio de una persona. Si lo fuera estaríamos haciendo todo mal.

Incluso a Olmedo -y especialmente a él- sopapo en la nuca cuando la pifia. Sin vacilaciones, sin esas excusas de timoratos sirviendo para abrir la puerta a la mayor de las traiciones que es la obsecuencia. 

El Proyecto Olmedo Presidente contempla como candidata a Diputada Nacional a Cecilia Pando, postulación que celebro. ¿A quién se le ocurre que un kirchnerista como Sergio Berni pueda tener cabida en este proyecto? Pando sí, Berni no. Así de simple.


En política es claro que debe conseguirse sumar a quienes no te apoyan, porque sin conversos no hay victoria; y aquí las puertas están generosamente abiertas a la buena voluntad. Pero hay límites: el muy K Berni fue funcionario político de un gobierno que persiguió a militares por combatir. De la traición y el departamento de Nisman no se vuelve.

Es un buen momento para replantear aspectos organizativos del Proyecto Olmedo Presidente, institucionalizar las decisiones evitando la excesiva exposición de una sola persona. Ya es hora de fortalecer al candidato mostrando equipo. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía. 




domingo, 13 de enero de 2019

¿Y SI PRUEBAN CON INTELIGENCIA?



Desde la modestia de mis medios, he intentado infructuosamente que el Gobierno Nacional comprenda lo que está ocurriendo en el Sur y la necesidad de contar con Inteligencia, para dar una respuesta específica disminuyendo el grado de la amenaza al gestionar el Conflicto RAM. Pero además de no comprender, el gobierno ignora las críticas, no escucha y se limita a correr detrás de los hechos. 

El 24 de Diciembre publiqué un hilo en Twitter advirtiendo que: 
Para el 27 y 28DIC18 está llamada en Chile una "movilización nacional mapuche" montada sobre la muerte de Camilo Catrillanca con el fin de "avanzar hacia la ruta de la libre determinación Mapuche”. 
Dos datos recientes deben ser tenidos en cuenta: 
1-  Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) obtuvo apoyo del régimen de Nicolás Maduro en su visita a Venezuela.  
2- La condena a nueve años de prisión dictada contra Facundo Jones Huala en Chile. 
Como histórico de la violencia mapuche, Llaitul es referente directo de Facundo Jones Huala y sus acólitos. 
En ese contexto es posible que tengan lugar en Argentina acciones reivindicativas.


Lo señalado no era más que la obviedad. El emergente cantado de los datos que escupe la realidad; y esas acciones finalmente ocurrieron en la madrugada del 12 de Enero: 
Dos ataques incendiarios simultáneos al escuadrón de la Gendarmería Nacional y a dos dependencias de la Policía de Chubut, en Esquel, fueron perpetrados ayer por la madrugada. Los vándalos dejaron panfletos alusivos a las muertes de Rafael Nahuel y Camilo Catrillanca (en Chile) y a la situación judicial de Fausto Jones Huala y Lautaro González, entre otros reclamos mapuches.

Estaba anunciado que iba a pasar y pasó. Pero sirve para explicar que entender la dinámica del Conflicto RAM hace previsible las acciones que le dan entidad al mismo. Se trata de una guerra de Inteligencia programada para prolongarse en el tiempo y en la que los actores principales no aparecen sobre el terreno. 

Si el kirchnerismo hizo colapsar el Sistema de Inteligencia Nacional por querer una policía secreta a tono con su proyecto totalitario, el gobierno de CAMBIEMOS ha hecho bien poco por recomponer el sistema colapsado y exhibe un total desprecio por Inteligencia. 

Así, mientras el Presidente Mauricio Macri hizo público (con un artículo de su autoría en Infobae) que no tiene incorporada la práctica de la Inteligencia en su toma de decisiones, el Presidente Jair Bolsonaro, a horas de asumir, dejaba en claro que esa falencia no tendrá cabida en su gobierno.


El contraste institucional entre un gobierno "progre" como el argentino y uno de Derecha como el brasileño, no pudo quedar más claro: A diferencia de Bolsonaro, y ya con tres años de mandato quemados en la hoguera de la decepción, la nota en Infobae del Comentarista en Jefe de la Nación Argentina Mauricio Macri, admite que su gobierno es prueba y error, que no tiene incorporada la práctica de la Inteligencia en su toma de decisiones; por ende nuestro vacacionista tampoco tiene ningún plan.

Dice "La vida es una toma de decisiones constante, y decidir no siempre es fácil. Implica elegir una alternativa y renunciar a otra u otras de antemano, sin saber cómo podrían resultar. Porque no existe forma de adelantarse para ver cómo nos iría de haber optado por otro camino".

Pues bien, si en el Estado se toman decisiones "sin saber cómo podrían resultar", deberían renunciar ya a la AFI Gustavo Arribas y la Turca Majdalani. Por inútiles. 

Resulta patético un Presidente diciendo: "no existe forma de adelantarse"; cuando hay países que proyectan en décadas cada decisión de Estado.

Inteligencia es simplemente el proceso racional que antecede la toma de decisiones, consistente en reunir y analizar información con ese fin. Pero si el decisor principal del Estado Nacional dice que improvisar es todo lo que puede hacer, estamos en manos del voluntarismo.

El Presidente Macri volcó en ese escrito una mirada de fe, esperanza y optimismo hacia el futuro, voluntarismo al más puro estilo de Daniel Scioli. Por lo que cabe preguntar: ¿En qué te has convertido Mauricio?  

Podría seguir desmenuzando el artículo de Macri, que sirve como elemento más que suficiente para no volver a votarlo, por lo mucho que falta a la verdad cuando invoca "la verdad",  pero me limitaré a la cuestión Inteligencia, y termino con lo obvio:

Sí, repito una vez más, como prueba de lo mucho que este gobierno deprecia y desprecia la Inteligencia, la acefalía desde el 10DIC15 de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC) en el Ministerio de Seguridad por decisión absolutamente injustificable de Patricia Bullrich.



Los hechos demuestran que, más allá de los alardes de tranquilidad que pudo hacer la ministro Bullrich ante los monigotes de la oposición que integran la Bicameral de Seguridad en el Congreso de la Nación, el denominado "Comando Unificado Patagonia", ni es comando, ni es unificado, ni está en la Patagonia.  Es nada. 

La triste incógnita es si Patricia Bullrich espera otro muerto, acaso uno de los buenos, para tener otra bandera de proselitismo electoral con la que hacer su ya conocida representación de Juana de Arco y su voluntad de hierro... 

Sin Inteligencia de Estado, el acierto de lo decidido en todas las áreas de gobierno se encomienda desmedidamente al azar. Sin Inteligencia Criminal no hay real lucha contra el delito.

Sin Inteligencia, no hay futuro.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
un liberal que no habla de economía.

LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN