Mostrando entradas con la etiqueta argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta argentina. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de abril de 2022

DETRÁS DE LOS "MAPUCHES"





Reiteradas veces he advertido que el conflicto mapuche es ficticio, lo real es el uso del resentimiento araucano por parte del castrismo en una guerra de Inteligencia que tiene por objetivo socavar la soberanía de Argentina y Chile, porque los comunistas no quieren naciones democráticas ni personas libres.

Desde luego el tratamiento de la cuestión a uno y otro lado de la Cordillera es y debe ser distinto, porque los araucanos no califican como pueblo indígena argentino en los términos en que la Constitución Nacional, a través del Art. 75 Inc. 17, indica que corresponde al Congreso de la Nación: "Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos".

La pretensión etnonacionalista mapuche, que supone desconocer la soberanía de Chile y Argentina al reclamar el reconocimiento de un territorio binacional al que denominan "wallmapu", no soporta el rigor histórico, es una construcción caprichosa, un relato ficticio que parte de atribuir a los araucanos un status de nación independiente que nunca tuvieron (leer "CUANDO QUIEREN CAMBIAR BANDERAS POR TRAPOS").

Además, los araucanos no son, como supone la palabra "mapuche" brotes de la tierra surgidos de la araucanía, llegaron allí queriendo escapar del dominio Inca primero y del español después, de ahí la palabra "huinca" cuyo significado es nuevo inca. Y en ese constante escapar hacia el sur nunca se asentaron en un territorio, por ende no desarrollaron una cultura civilizada como muy bien supo explicarlo el historiador chileno Sergio Villalobos. 



El relato ficcionado de la existencia de un pueblo mapuche viviendo bajo una cosmovisión de completa armonía con la tierra es tan falso como suponer que el Az Mapu, conjunto de reglas que regian la vida de los auraucanos para mantenerlos en estado nómade y salvaje, fuera algo más que un esbozo de orden jurídico primitivo.

En esta Argentina decadente, indefensa, insegura, carente de servicios de Inteligencia y gobernada por un régimen kirchnerista que destruye tanto la República como compromete seriamente la soberanía nacional, el nivel alcanzado de daño institucional, degradación cultural y miseria intelectual permite que lo grotesco cobre identidad (leer "AMBICIONES MAPUCHES EN LA ARGENTINA GROTESCA"), sólo así se explica que se haya dejado crecer como un problema real algo que nunca lo fue y que está resuelto desde que la Nación Argentina puso fin a los malones.

Y así, de forma absurda, el problema inventado que dejaría de existir con un mínimo de racionalidad al gobierno del Estado Argentino sigue creciendo.

La existencia del "costo mapuche" como práctica extorsiva impuesta a la producción petrolera, la permante amenaza de usurpaciones con la complicidad del gobierno nacional arrancando concesiones a los gobiernos provinciales, la existencia de vecinos que en zonas rurales ante el desamparo del Estado organizan autodefensas, el constante y sistemático desprecio por la Constitución Nacional en la casta política, son factores de conflictividad que combinan de manera peligrosa con lo que signfica el gobierno del comunista Boric en Chile. 

En este contexto, el terrorismo etnonacionalista araucano, financiado por Venezuela y dirigido por Cuba, es un instrumento eficaz para explotar las contradicciones de dos países que no han sabido poner fin a la subversión cultural que los corroe ideológicamente y los debilita tanto moral como materialmente.

El esfuerzo por hacer que, socavando su cultura, Argentina y Chile vayan perdiendo su voluntad de ser y prevalecer, deja ver al elemento activo en el escenario y a la mano inmediata que lo dirige, pero en esta como en toda guerra de Inteligencia hay otros intereses que operan con mayor discreción y acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", con mayor eficiencia. Por caso, que el Financial Times proponga que el Reino Unidos levante el embargo militar contra Argentina y reduzca tropas en Malvinas, pareciera buena noticia, pero no lo es: certifica el nivel de insignificancia alcanzado por Argentina como país tan indefenso que no califica ni para amenaza potencial de los usurpadores.

Los argentinos debemos volver a ser argentinos antes de convertirnos en una gran toldería. El sentido del deber ser sigue ahí, señalado en la historia por la gloriosa Generación del 80 y su abanderado: Julio Argentino Roca.





Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



martes, 8 de marzo de 2022

LOS ARGENTINOS Y LA LEGIÓN INTERNACIONAL EN DEFENSA DE UCRANIA



Mi lectura sobre los jóvenes argentinos que se ofrecen como voluntarios para integrar la Legión Internacional de Defensa de Ucrania, es que, además de los bríos propios de la juventud, están canalizando sus ganas de pelear por la Argentina en la frustración de saber que aquí nadie lo está haciendo.

Leo con desagrado opiniones que los descalifican, con un abanico de etiquetas que van de idiotas a suicidas y la más ofensiva de todas: cipayos.

Y con más desagrado todavía, leo que hay quienes creen que los ucranianos deberían someterse a la voluntad de Putin, aunque sea el agresor que busca poner fin a la independencia de su país,  porque al fin de cuentas va a ganar la guerra. Esas cosas sólo las pueden sentir, pensar y decir pusilánimes que no sienten ningún amor por su propia Patria. 

Los ucranianos están cumpliendo con su deber (y conste: lo mismo creen estar haciendo los soldados rusos). Nuestro país se ha alejado vigorosamente del cumplimiento del deber, ha perdido identidad y ostenta en el gobierno de la casta política (toda ella) una inmoralidad que daña las instituciones, degrada la cultura y extiende la miseria intelectual que precipita nuestra decadencia. 

No aliento a ningún joven a ir a combatir en Ucrania porque creo que el combate debe darse en casa, pero de nuevo: acá nadie relevante (persona ni organización) está proponiendo una lucha seria por la recuperación de la argentinidad. Toda la casta política se dedica a ganar tiempo para sí misma, sosteniendo sus privilegios mal habidos a cualquier costo.

En esa falencia de liderazgo y organización patriótica, es que interpreto que cada uno de esos jóvenes, eventuales legionarios, nos están señalando a sus mayores el fracaso de nuestra generación. 

Los jóvenes nuestros no solamente emigran en gran numero, sobre ese dato (de por sí grave) tenemos un agravante: unos pocos también están dispuestos a combatir las guerras de otros. Y no es meramente por la emoción de la aventura individual. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía.

lunes, 1 de noviembre de 2021

ARGENTINA 5 CANADÁ 1. Y PERDEMOS EN AUSTERIDAD.


"La austeridad es una de las grandes virtudes de un pueblo inteligente"

Solón.





Miguel A Boggiano publicó un tuit con un dato realmente impresionante: "El Estado argentino gasta 5 veces lo que el Estado canadiense". A lo que añade un sarcasmo tan doloroso como necesario: "Eso porque somos un país rico y los canadienses son pobres".

Creo, por mi propia reacción frente a ese dato, que estando inmersos en el deastre cotidiano de la Argentina no llegamos a dimensionar la magnitud del desquicio. Pero esa comparación nos permite sacar la cabeza del frasco y darnos cuenta de nuestra real situación: estamos fuera de toda racionalidad. 

Aunque sólo se trate de la observación a una foto: 5 a 1. Yo no sé si Canadá es un Estado ideal, seguramente no, pero no es un país que aparezca en los diarios mendigando al mundo alguna limosna por haber perdido la razón y el orgullo. Y también sé que las diferencias de territorio y población no justifican de ninguna manera ese abismo entre lo que gasta uno y otro Estado. 


Entre las ideas y sentimientos que me arremolinó la impresionante comparación que trae Boggiano, recordé un artículo que publiqué en La Pluma de la Derecha allá por Octubre del 2018: "ELOGIO Y NUEVA DEFINICIÓN DE LA AUSTERIDAD". 

Hace tiempo tenía pensado sintetizarlo y volver a publicarlo, pero por distintos motivos lo venía postergando. El tuit de Boggiano me obliga a republicarlo como un deber de conciencia.

LA AUSTERIDAD COMO VIRTUD


El diccionario define a la "AUSTERIDAD" como "calidad de austero, severidad. Mortificación de los sentidos y del espíritu". 

E inmediatamente luego refiere "AUSTERO, RA" como "adj. (del griego austéros, severo). Riguroso, rígido: la vida austera de un asceta. Severo con uno mismo y con los demás. (SINÓN, Rígido, rigorista, espartano, estoico, ascético, puritano). Sin ornamentos: arquitectura austera". 

Está claro que nadie a excepción de masoquistas querría ser austero si serlo significase mortificar los sentidos y el espíritu, pero a  la luz de la decadencia argentina, me pregunto si será correcta esa definición de austeridad como "mortificación de los sentidos y el espíritu". 

A lo largo de su fallido intento democrático, y también antes, Argentina ha sido de todo menos austera, y esa falta de austeridad no ha evitado la creciente mortificación de los sentidos y el espíritu. Por el contrario, año tras año los argentinos experimentamos nuevas formas de mortificación. Muchas de ellas consecuencia directa de la falta de austeridad, porque el país, al menos en nuestro tiempo, nunca ha sido en modo definido y consecuente ni rígido, ni rigorista, ni espartano, ni estoico, ni ascético, ni puritano. Si esas cualidades en la sinomimia determinasen el ser, diríamos que el país no ha sido.

Aquí no hay rigidez desde que la Constitución Nacional empezó a ser entendida como una mera referencia y no la ley suprema de la Nación. Consecuentemente tampoco hay rigor o severidad en la aplicación del Derecho. Cuando por golpes de Estado pusimos militares a gobernar fuimos cualquier cosa menos espartanos, por lo que a pesar de una guerra ganada y otra perdida nos alejamos de Esparta al punto que hoy, lisa y llanamente, estamos indefensos. Para descartar el estoicismo basta consignar que consiste en evidenciar autocontrol de modo que la virtud se imponga al vicio, entendido éste como cualquier manera de obrar inconsecuente y brutal. Parece chiste de argentinos, pero es descriptivo y no tiene remate. El ascetismo es un extremo místico que nunca siquiera hemos rozado y lo mismo puede afirmarse respecto del puritanismo. 

Si de lo afirmado en el párrafo anterior le surge alguna duda revise con su conciencia los últimos cincuenta años de la política argentina, y repase detenidamente lo hecho por los distintos gobiernos. Vea en paralelo de qué modo ha ido evolucionando el aumento de la pobreza y el hambre en el mismo país que presumió de ser "el granero del mundo".

El punto es que podemos demostrar que no somos un país austero, pero no por escapar de la austeridad evitamos la mortificación de los sentidos y el espíritu, por lo cual sospecho errónea la citada definición del diccionario.

Argentina como país degradado culturalmente y dañado en lo institucional al extremo de dar muestras de merma intelectual hasta en el habla, es una realidad mortificante. La Argentina duele. Duele de un modo en que no podría doler si su historia contemporánea estuviera asociada a la austeridad. Lo cual demuestra que la austeridad no puede ser definida como la mortificación de los sentidos y el espíritu. Hay algo que está mal en esa definición.

Acaso -hermosa palabra la palabra "acaso"- debamos redefinir el concepto y entender a la austeridad como algo distinto de la mortificación y la penitencia, porque en rigor de verdad la austeridad previene el sufrimiento, no lo causa. Para la Real Academia Española la austeridad es la "mortificación de los sentidos y pasiones", dándole a la expresión "austero, ra", entre otros significados similares a lo antes mencionado, el siguiente:  "Sobrio, morigerado, sin excesos. En esa época, llevaba una vida austera, sin lujos".

Imaginemos por un momento -sé que es muy difícil- que durante el último medio siglo Argentina, como escuchando aquel llamado de Ortega y Gasset para dedicarnos a las cosas, se hubiera conducido de modo sobrio, morigerado, sin excesos, sin lujos, sin gastar a cuenta de la riqueza futura... Sería otro país, seguramente menos frustrado por la ilusión de un potencial desmesurado, pero al mismo tiempo más cercano a ese potencial, prolijo en todos los órdenes, previsible en el buen sentido de ser confiable y, como consecuencia de ello, consciente de su propia identidad. Una República consolidada para el desarrollo de una Nación saludable. Y un país austero, salvo algún cataclismo, no tiene necesidad de prometer penitencia siguiendo reglas de conductas establecidas por otros al mendigar por su subsistencia. La austeridad evita esa mortificación preservando la dignidad y la autoestima, en las naciones y en las personas.

Por supuesto, cuando una persona o un país no sabe conducirse y se envicia de prodigalidad, la rehabilitación es un proceso traumático que se percibe como una penitencia mortificante para los sentidos y el espíritu. Y hasta aquí sólo hablo de austeridad independientemente de la decencia o la deshonestidad del pródigo. Porque al introducir el concepto "decencia" cabe un tajante distingo entre quien dilapida su patrimonio personal y quien dilapida patrimonio público. Sólo puede aceptarse un proceder negligente pero decente en el primer caso, nunca en el marco de una República. El despilfarro de lo público bajo la excusa del "Estado presente", inflado, excedido de atribuciones y carente de funcionalidad, es decididamente un proceder delictivo. Una estafa sobre la ilusión del realismo mágico.

La austeridad republicana, siendo un valor que surge por oposición al ornamento y fastuosidad que son propios de la monarquía, conlleva un sentido práctico y simple de la vida. Por ello nada resulta menos republicano y contrario a la austeridad que el extremo de lo faraónico, desde la repulsa conceptual en los términos y con sus -hoy- extemporáneas implicancias de colectivismo esclavista. (Como he dicho muchas veces, por cuestiones mucho más cercanas en el tiempo: "La historia no se descuelga, se asume", por ende no se interprete ninguna palabra de este artículo como un juicio de valor negativo sobre las formas de organización social que, en la antigüedad, se dio la humanidad; sino en todo caso un elogio a  la evolución sucesiva que permitió alcanzar escalones de democracia republicana y liberal).

Lamentablemente, Argentina, que en su excepcionalidad logró ser una República bananera sin bananas, también encontró el modo extravagante de despilfarrar ahorro y crédito al estilo faraónico sin pirámides, ni ninguna otra obra que vaya a perdurar miles de años. Nuestras pirámides son obra no hecha y papeles de una deuda que ya nos espantaba en 1983, cuando quisimos suponer sería exclusivamente obra indecorosa de la vieja dictadura, pero que no menos indecorosamente hemos ido aumentando, gobierno tras gobierno, a lo largo del fallido experimento democrático iniciado entonces.

Y hoy estamos donde estamos. Tal cual y como estamos. Sería tan ocioso puntualizar aquí el diagnóstico, como vana la esperanza del sentido común imponiéndose por sí. La inercia negativa del país prefiere y seguirá prefiriendo, como cualquier drogadicto enamorado del veneno, percibir el dulzor imaginario del placebo a la amargura cierta pero sanadora del remedio. Máxime cuando el remedio, cosa que sabemos todos incluyendo a los irresponsables que juegan al distraído proponiendo alquimias mágicas, es la austeridad: la temida "mortificación de los sentidos y el espíritu"; que no es tal.

La austeridad tiene que pasar a ser algo que forme parte de nuestro estilo de vida. No ya remedio, ni penitencia, sino convicción.

La imperiosa austeridad que se necesita debe hacer parecer hedonistas a los espartanos, pero tal vez el país haya perdido hasta la capacidad intelectual de advertir que en ese esfuerzo va la posibilidad de alejarnos del sufrimiento; porque, además, no se puede ser austero desde la idiotez. La austeridad exige inteligencia, en todas las acepciones de la palabra. No hay forma de ser austero sin proyectar una situación futura en términos ideales y arbitrar el mejor uso de los siempre escasos recursos para llegar a ella. La inteligencia, al igual que la austeridad, es más que un don una práctica virtuosa.

Ensayo pues una nueva definición.

AUSTERIDAD: Calidad de austero, criterioso. Cuidado de los sentidos y el espíritu. Valoración de lo esencial por sobre lo ornamental. Apego a la simpleza de la vida. Capacidad previsora para evitar complicaciones innecesarias. Moderación. Inteligencia. Camino de felicidad.

AUSTERIDAD REPUBLICANA: Decencia. Respeto por la calidad de vida y patrimonio de las futuras generaciones.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Estado Libre Asociado de Vicente López



 




miércoles, 6 de octubre de 2021

"EL ESPÍA INGLÉS", UNA PELÍCULA PARA VER CON OJOS ARGENTINOS





INTRODUCCIÓN:


No soy afecto a leer novelas ni a ver películas sobre espionaje. Suelen causarme rechazo porque las encuentro aburridas o delirantes. Es ese un género al que prefiero verlo abordado desde el humor en la parodia, porque encontrarle la comicidad al asunto es -en mi personal opinión- el mejor modo de entender la cuestión de fondo. En tal sentido recomiendo "Le Grand Blond avec une chaussure noire" (Alto, rubio con un zapato negro), porque luego de sus muchas y sostenidas risas deja enseñanzas que todavía hoy requieren ser aprendidas. 

Esta breve introducción viene a cuento de haber visto en estos días, y a pesar del rechazo premeditado, "The Courier" (El espía inglés). Se trata de una película sobria y muy bien actuada que narra una operación real, uno de esos casos en los que el espionaje fue noticia; y casi siempre que eso ocurre es porque algo no salió bien. 

Si alguien está leyendo esto sin haber visto la película ni conoce el caso, le sugiero detener aquí la lectura para completarla luego de disfrutar del filme. 

A quienes ya la vieron, les aseguro que lo que sigue no lo vieron en la película ni es mi intención volver a hablar de ella. El interés de este artículo es observar que el "Caso Penkowsky" es uno de los clásicos referidos por todas las publicaciones periódicas de Inteligencia y, por supuesto, tenía el recuerdo de haber leído sobre él en varios ejemplares del viejo y muy querido "Manual de Informaciones", revista editada por el Comando en Jefe del Ejército Argentino a través de la Jefatura II de Inteligencia para difusión del quehacer de los servicios de Inteligencia y de la Inteligencia misma como actividad de interés para empresas y opinión pública. 

Hago aquí un aparte y remarco: Argentina necesita con urgencia empezar a salir de su miseria intelectual, y ello implica -entre otras cosas- abandonar la ignorancia y los estúpidos prejuicios con que la casta política ha denigrado la actividad de Inteligencia.


ESPIONAJE RUSO EN LA ARGENTINA


En 1959 Argentina a través de sus servicios de Inteligencia había detectado actividad soviética y de otros países comunistas destinada a fogonear conflictos internos, lo que determinó una crisis diplomática y afectó tratativas iniciadas en 1958 alrededor de un préstamo de 100 millones de dólares ofrecidos por los soviéticos para la adquisición de maquinaria a Rusia, de esas negociaciones, continuadas con la intención de superar el incidente, participaban en 1960 los agregados comerciales de la Embajada soviética en Buenos Aires: Iván Larchenko y Anatolio Manenok.

En 1962 el Manual de Informaciones publicó un artículo titulado "¿Diplomacia o Espionaje?". 

Antes, el viernes 28 de Julio de 1961, el diario Correo de la Tarde, fundado en 1958 por Francisco Manrique quien lo dirigió hasta su cierre en 1963, tituló su edición con grandes letras de molde: "ESPÍAS RUSOS EN EL SUR" y debajo, junto a un mapa con un círculo abarcado el sur argentino desde Chubut hasta la península antártica las fotos de Alexander Abronov e Iván Larchenko. 


Esa tapa refería una de las más habituales maniobras que caracterizaron a la Guerra Fría, el uso de fachadas comerciales para realizar tareas de Inteligencia. Y con ese pretexto el titular de la soviética Oficina para Asuntos Comerciales en Latinoamérica, Iván Larchenko, acompañado por Alexandre Abronov y Vladimir Coloulin viajaron el 10 de Enero de 1961 a Río Gallegos, transgrediendo normas diplomáticas entonces vigentes. 

Téngase presente estos párrafos del artículo del Manual de Informaciones: 

"En la 'democrática' Unión Soviética, en el 'paraíso de los trabajadores' los diplomáticos extranjeros están obligados a solicitar por escrito la debida autorización para trasladarse a más de 40 kilómetros del centro de Moscú, única ciudad de dicho país en que pueden residir y estar acreditados. Tal es la manía obsesiva del trámite escrito, que para realizar cualquier clase de reparaciones internas de la Embajada como ser, reparación de la red eléctrica, de la instalación de gas, de los teléfonos, del agua corriente, etc., se debe cursar una solicitud a la Cancillería moscovita. Fue precisamente este descomedido y arbitrario trato lesivo a la dignidad nacional el que obligó a nuestro gobierno a la reciprocidad de procederes con los diplomáticos soviéticos acreditados en nuestro país.

De más está decir que mientras nuestros representantes se hallan estrictamente controlados por el KGB y no pueden despegarse de la cercana vigilancia de sus agentes, los diplomáticos soviéticos en la Argentina, a pesar de las disposiciones existentes, violan constantemente esas normas burlándose de la buena fe de nuestras autoridades".

Como algunas cosas nunca cambian, y la mala fe de los comunistas es una de ellas, en la actualidad y desde hace años las embajadas de Cuba y Venezuela operan abiertamente para que la fallida democracia argentina se convierta en otra dictadura comunista.

Durante toda la Guerra Fría los soviéticos intentaron desestabilizar países occidentales tanto por la vía armada fomentando guerrillas con organizaciones terroristas, como saboteando recursos económicos a través de maniobras desleales como el dumping. Argentina fue objeto de esas agresiones por parte del imperialismo soviético, al igual que toda Latinoamérica. 

Obviamente Cuba, desde la llegada al poder de Fidel Castro cuando se declaró abiertamente comunista, se convirtió rápidamente en enclave de la URSS y desde allí se dirigió contra la región todo tipo de operaciones de Inteligencia ofensiva para expandir el imperio soviético. Ello quedó bien advertido por el cierre a la citada nota del Manual de Informaciones con estas proféticas palabras: 

"Así es el comunismo internacional, y de esa manera la guerra fría (o 'paz caliente', como algunos han dado en llamar ahora) ha trasladado sus campos de combate a nuestras costas de paz y trabajo, obligando a nuestros servicios de seguridad y nuestra Cancillería a permanecer alertas para evitar que nuestra Patria se hunda en el caos de la subversión marxista leninista y la guerra revolucionaria, hábilmente preparadas por la actitud de los agentes secretos bolcheviques secundados por la complicidad ingenua o deliberada de los 'compañeros de ruta' e 'idiotas útiles' que aún creen en la coexistencia pacífica del mal con el bien, de la libertad con la opresión".

Ese concepto todavía hoy, 2021, a pesar de la caída del infame Muro de Berlín, el colapso de la Unión Soviética, la evidente perversidad de la dictadura china y el fracaso tanto material como moral de la tiranía castrista, sigue teniendo vigencia en esta decadente y subvertida República Argentina, o lo que queda de ella, pues bajo el dominio de una casta política decadente se entrega al dominio cultural y político de las porquerías del marxismo residual. 

Pero volvamos a comienzos de los sesentas. Para entonces, en ese marco en el que se desató la crisis de los misiles en Cuba, los servicios de Inteligencia argentinos ya habían detectado, infiltrado, dominado y en algunos casos desmantelado redes de espionaje soviéticas tendidas a través de su embajada y las de sus países satélites. Y esos logros no dejaban ignorar (por supuesto) que debían existir otras redes operando sin ser detectadas.

Todo el planeta sirvió de escenario a la Guerra Fría, con razón llamada la Tercera Guerra Mundial, y Argentina no fue ninguna excepción, ni en lo frío ni en lo caliente.


LA CRISIS DE LOS MISILES


Literalmente los rusos invadieron Cuba en 1962. Fidel Castro había reclamado ayuda militar soviética enviando a Moscú a dos de sus secuaces: su hermano Raúl y Ernesto Guevara. El pedido fue alegremente recibido por el Kremlin y el General Slazenko se instaló en La Habana como jefe de esa fuerza de ocupación extracontinental.

Nikita Kruschev, sucesor de Stalin, se encontró gracias a Castro en condiciones de amenazar a Estados Unidos desde territorio americano y decidió jugar fuerte: emplazó misiles nucleares en Cuba. 

Cuando Estados Unidos tomó conocimiento de la amenaza y pudo acreditarla, la tensión entre las dos superpotencias alcanzó uno de sus puntos más altos. 

Era, ciertamente, una mera cuestión de tiempo que los estadounidenses percibieran la actividad enemiga y por ello la apuesta rusa era la política del hecho consumado, ya que se trataba claramente de una maniobra de intimidación y negociación que como tal debía darse a conocer en determinado momento: cuando los soviéticos lo creyeran oportuno. 

En el contexto de la Guerra Fría, donde se jugaba con el temor a un holocausto nuclear, el juego del espionaje abarcaba todos los ámbitos por lo que los distintos servicios de Inteligencia reunían información constante de infinidad de fuentes. Se tenía claro que dejar de ver, parpadear, podía representar el fin del equilibrio precario que no estaba determinado por una paridad matemática de fuerzas, sino por consideraciones de diversa índole. Un principio elemental de Inteligencia es que muchas nadas hacen algo, eso significa que todo tiene importancia. Por aplicación de ese principio casi toda acción del oponente resultaba previamente sospechada y eso, más allá de la narrativa literaria o cinematográfica, hace difícil atribuir a tal o cual actor de los eventos el haber lanzado la primera advertencia. Se comprenderá que la historia de lo obrado por servicios de Inteligencia siempre guarda pliegues a la luz pública, sin importar cuántos años pasen ni las transformaciones del escenario. Como corresponde, algunos secretos nunca serán revelados.

Sin embargo, hay hechos que demuestran y recuerdan que en algún suceso alguien tuvo, como mínimo, un rol protagónico o decisivo. 


EL TRAIDOR PENKOSKY, PERO ¿QUÉ COSA ES UN TRAIDOR?

Registra el Manual de Informaciones, a través de "La masonería poder invisible", una interesante y extensa nota del periodista Jacques Tuyau que da cuenta de la participación de masones en distintas conspiraciones entre jerarcas de la URSS, ya que la masonería desde el Siglo XVIII tenía presencia en Rusia, incluyendo al Zar Pedro III, y con distintas vicisitudes continuaron activas incluso después de la Revolución de Octubre a la que algunos financiaron apoyando a Lenin y Trotsky. 

Una de esas conspiraciones con participación masónica fue precisamente para reemplazar a Stalin por Trotsky y terminó en 1937 con el Mariscal Tujachevsky ejecutado en un calabozo de la NKVD en Lefortovo. 

A su turno, el sucesor de Stalin, Nikita Kruschev también fue blanco de una conspiración en la que participaron masones. La importancia del artículo de Tuyau es mayor por la oportunidad en que fue escrito: un mes antes de la caída de Kruschev: 

"Cuando los primeros rayos del sol soviético del 16 de Mayo de 1963 pintaron con su luz las torres del Kremlin, un hombre vestido de civil, entrado en años, atravesó los pasillos de la Lubianka con dos guardias a los costados. En unos minutos, Oleg Penkowsky, coronel del ejército soviético, cayó bajo las balas de dos soldados de la policía secreta.

Esa misma tarde los diarios de Moscú informaban que había sido fusilado un coronel del ejército rojo, de 43 años, por traidor y espía. El corresponsal del 'New York Times' escribió que el gobierno soviético daba escasos detalles del caso; solamente la confesión del mismo Penkowsky podría dar alguna pista: 'Tengo muchos defectos, me gusta la buena vida, por eso me corrompieron...'

El 'affaire' Penkowsky tiene cierta similitud con el caso Tujachevsky pero esta vez la víctima era Jruschov. Penkowsky no era un simple militar como pintan las informaciones interesadas. Era un héroe militar de la última guerra. Obtuvo el grado de teniente coronel a los 26 años, y una docena de condecoraciones, entre las que se cuentan la Orden de la Estrella Roja, dos de la Bandera Roja, otra de la Guerra Patriótica y, además la Orden de Alejandro Nevsky. Se destacó como oficial de espionaje militar (GRU), y actuó como agregado militar en Ankara (Turquía) en 1955/56, lugar de citas de espías y complots internacionales. Sus contactos con el mundo diplomático y político le dieron un panorama de suma importancia para su trabajo. Pero Penkowsky era ambicioso y odiaba a Jruschov, lo que admitía sin vacilaciones en reuniones con altas personalidades. El puesto de Director para las Investigaciones Científicas le permitió viajar por el exterior y establecer contactos con el Intelligence Service a través de importantes personalidades de la Gran Logia Unida, donde fue introducido mediante el rito de iniciación. En Octubre de 1962 fue arrestado secretamente por la KGB, y puesto en una solitaria celda de Lubianka. En ese mismo momento varias decenas de agentes soviéticos fueron llamados a Moscú, entre ellos se contaba el viceagregado naval en Londres, Capitán Ivanov, ex amante de Christine Keller. Ivanov había conocido a Penkowsky durante los primeros años de su carrera en la escuela de espionaje militar. Ivanov se equivocó hábilmente confesando algunos puntos importantes.

La verdad fue dibujándose en las investigaciones. Figuras de la talla del Mariscal Matvel Zajarov, Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Soviéticas, el General Iván Serov, Jefe de la Policía Secreta KGB meses antes; el mariscal Sergei Varentsov, comandante de la artillería y la cohetería y D H Gvishieni uno de los científicos rusos más capaces, fueron todos detenidos en una acción policial sin precedentes".

Oleg Penkowsky

Los complotados habían descartado matar a Kruschev prefiriendo que se viera obligado a renunciar por maniobras políticas y de propaganda, buscando en ello que fuera reemplazado por Alexander Kosygin, quien ignoraba el asunto. Kruschev pudo celebrar su victoria sobre la conspiración sonriendo burlonamente el 1º de Mayo al mostrarse acompañado por Fidel Castro de visita en Moscú. 

Pero la historia no se detuvo allí. El retroceso soviético que puso fin a la crisis de los misiles en Cuba mermó el prestigio de Kruschev quien de ser considerado duro frente a Occidente pasó a ser denostado por cobarde. Así salió del poder en 1964. Tuvo Kruschev, no obstante, mejor suerte que Penkowsky y tantos otros a los que la lucha poder en Rusia les cobró la vida, ejecutados por disparos o muertes de un sadismo brutal. Vivió como un jubilado de buen pasar y murió en 1971 por causas naturales. 

Oleg Penkowsky murió como un traidor. Y desde el punto de vista de Kruschev sin duda lo fue, pero ¿era realmente un traidor? Las disputas por el poder en la Unión Soviética no se dirimían abiertamente, opinando con libertad y votando, desde el vamos se resolvieron conspirando, algo que podía terminar con algún Beria disparando un tiro en la cabeza de los derrotados. Penkowsky era parte de una conspiración no muy distinta de otras en las que participó el propio Kruschev.

Luego y al paso del tiempo, el colapso de la URSS abre las perspectivas de un nuevo enfoque que quizás contribuya a deformar la realidad: suponer que todo disidente soviético aspiraba a terminar con el comunismo, estaba identificado con las ideas de la Libertad o tenía principios para ser más un héroe de la humanidad que de su propio país. 

Penkowsky jugaba el juego. Y como todos los que jugaban el juego tenía una o más fachadas para esconder sus motivaciones reales. Entendiendo eso resulta lo mismo decirse agregado de comercio en una embajada o formar parte de comisiones dedicadas a la industria, llevar misiles a Cuba como desplegar guerrillas desde allí o recopilar información de valor estratégico en el sur de la Argentina, los jugadores juegan con las reglas del juego. Y los jugadores comunistas jugaban (juegan) desde la total paranoia hacia adentro y hacia fuera.

Posiblemente no corresponda calificar de traidor a Penkowsky, pero tampoco considerarlo como un benefactor de la humanidad. Era un coronel soviético haciendo lo que creía que un coronel soviético debía hacer. Si el complot contra Kruschev tenía éxito ¿iba a desertar a Occidente o a quedarse siendo parte del nuevo esquema de poder ruso? Y aun en caso de lo uno o de lo otro, ¿qué definiría eso? Nada.

Es que, al fin del cuento, la pregunta ¿qué es un traidor? obliga a pensar, necesariamente en la lealtad, a definirla y  entenderla. Recién cuando se puede precisar el significado de la lealtad para alguien se puede empezar a considerar la posibilidad de la traición. Y eso no siempre queda claro.


BREVE CONSIDERACIÓN FINAL

En el presente la República Argentina no cuenta con servicios de Inteligencia. La Agencia Federal de Inteligencia se encuentra intervenida y es el único servicio de Inteligencia del mundo que, en lugar de dedicarse a anticipar escenarios futuros, dedica su tiempo a revisar el pasado buscando mugre para incriminarse alimentando el negociado de los derechos humanos.

La AFI no es ni la sombra de la SIDE. Es un patético hazmerreír.

La ausencia de Inteligencia demuestra además que el gobierno de Alberto de la Fernández no toma decisiones. 

Los servicios de Inteligencia son un atributo de la soberanía, y sólo son soberanos los países cuando toman sus propias decisiones. 

Argentina no tiene servicio de Inteligencia porque padece un gobierno títere. Argentina no es hoy un país soberano. 

Y si en algún momento, la Nación Argentina reacciona honrando su identidad para recuperar la soberanía, volverá a reorganizar su servicio de Inteligencia para contribuir al proceso racional de toma de decisiones. 

Si de algo pueden servir a ojos argentinos las novelas y películas de espionaje, como la que dio origen a este artículo, es para cobrar conciencia de la importancia de entender que la soberanía consiste en tomar decisiones propias, y que la Inteligencia siendo el proceso racional que antecede la toma de decisiones hace de todo servicio de Inteligencia un atributo de la soberanía.

En el pasado los servicios de Inteligencia de la Argentina han sabido cumplir su función. Es preciso recordarlo enfáticamente, con la idea de recuperarlos para el futuro si es que todavía queremos que Argentina sea Patria.






Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.











sábado, 4 de septiembre de 2021

CHILE POR SU RAZÓN Y LA FUERZA, FRENTE A UNA ARGENTINA SIN PAZ NI ADMINISTRACIÓN.


...tenemos una casa tan, tan grande
y cada uno en su kiosco.
A ver si un día de estos la miramos
para ver si no es de otros.
A ver si un día de estos la miramos:
nos veremos a nosotros.

Juan Carlos Baglietto ("Pa' trabajar")


En la pradera del Serengueti, el predador ve a su presa indefensa
y sabe que es hora de saciar su apetito...

 
Vuelve a abrirse otro frente de conflicto por límites con Chile, y toda nuestra política exterior se reduce al parloteo de quien, por no poder defender lo suyo, debe mendigar la buena voluntad del extranjero.

Los chilenos, con esa vocación histórica por correr los límites, nos apuran sabiendo que desde Caputo y Alfonsín en adelante nuestras FFAA han llegado a ser casi una formalidad. La indefensión es otro logro de esta democracia fallida sin estadistas y saturada de chantas.

Hace poco el ex presidente chileno Ricardo Lagos dijo haber evaluado la opción militar frente a la Argentina por un tema del gas en los primeros años del régimen kirchnerista. Ahora el presidente Sebastián Piñera se planta de manera similar por una pretensión de límites. Y el contexto es preocupante: 

El proceso de reforma constitucional que atraviesa Chile pone en riesgo su identidad nacional, teniendo algunas propuestas reformadoras consecuencias que difícilmente acepten mansamente sus FFAA, de tal manera que la escalada del conflicto, incluso la guerra, podría ser un modo de corregir la desviación interna.

El instrumento militar fue intencionalmente dañado en Argentina porque Alfonsín y Caputo creyeron necesario que las FFAA dejaran de ser un factor de poder. Y no sólo un factor de poder político, que quedaran desprovistas de todo poder. Reducidas a su mínima expresión operativa.

El ataque del MTP a Tablada, con Alfonsín caminando en custodia de militares al observar los cuerpos de terroristas abatidos en combate, pudo ser un punto de reconsideración y recupero del instrumento militar. Pero ese gobierno ya estaba fracasado para cualquier corrección. Y Raúl Alfonsín, pese a recitar el Preámbulo de la Constitución Nacional en la campaña electoral, nunca entendió la parte de "proveer a la defensa común".

En 1990 los carapintadas, cuando la protesta cuartelera estaba agotada, en lugar de dejar el Ejército para llevar sus reclamos al plano de la lucha política, algo que quizás hubiera cambiado el curso de la historia, se lanzaron a una acción que no podía terminar bien. 

Si desde la política había sectores empecinados en debilitar a las FFAA, la sangre del 3 de Diciembre les vino de fábula para dejar en el olvido lo que había pasado en La Tablada. Menem interpretó bien la coyuntura internacional pero no tanto el rol que debían jugar las FFAA.

Y lo que vino después no es más que la caída libre de la Argentina en decadencia para tener FFAA que no pueden sostener 24 hs de combate intenso.

Así la historia, yo podría suponer que Alfonsín pretendió justicia enjuiciando tanto a jefes terroristas como militares. Tan así como creo que Menem intentó dejar el odio en el pasado con los indultos y sé que Kirchner recuperó el odio para el revanchismo que cortinara sus afanes corruptos, llevando el escarnio sistemático y profundo de las FFAA hasta la total indefensión argentina.

Que los chilenos tienen todo esto bien en claro lo deja traslucir la seguridad con que se plantó Lagos frente a Kirchner y ahora Piñera frente a Fernández. Y es que en Chile ningún presidente desconoce que las FFAA son el instrumento que da reverberancia a su voz diplomática. A ningún presidente chileno se le cruza por la cabeza alardear para la tribuna de no tenerle miedo a sus militares. Sencillamente porque dichos de esa naturaleza son tan absurdos como agraviantes.

Debe comprenderse que por mucho sentimiento que corra por nuestras venas los hechos son como son: un país con un Ejército incapaz de bancar un tuit que honraba a su muertos en combate y un gobierno que hizo bajar ese tuit, no tiene poderío para defender su soberanía más allá del discurso; y diría que ya ni siquiera eso.


También debe comprenderse que acá el problema no es Chile. Chile está sosteniendo sus intereses desde su tradición expansionista. El problema es que la Argentina no está defendiendo los suyos porque hace rato atenta contra sí misma. 

Hoy Argentina no tiene una clase dirigente comprometida con el ideal de ser en la faz de la tierra una gloriosa Nación, no hay una Generación del 80 ni nada que se le parezca, en consecuencia la política no genera un estadista como Julio Argentino Roca, capaz de ponerle freno a las ambiciones chilenas con pragmatismo y sin rebajar patriotismo a patrioterismo. 

Eran los hechos, el crecimiento y conducta de la Nación, desde la convicción patriótica de su dirigencia, la que dejaba en claro que no convenía meterse con nosotros. Paz y Administración para que, entre otras muchas y buenas cosas, Chile no nos pase por encima ni con su razón ni con su fuerza. 

Tan profunda es la decadencia por la que se precipita la Argentina, que la Presidencia de la Nación la ocupa un sujeto que no solamente no llega a la suela de los zapatos de Roca, sino que se atrevió a decir que quien reivindica a Roca es un pelotudo. Y en cierto modo tiene razón Alberto Fernández, porque nada reivindica tanto a Roca como ver a un pelotudo en la Casa Rosada.


Los chilenos entendieron insensato ir a la guerra con Argentina cuando nuestro Presidente era Julio Argentino Roca. También cuando el Presidente fue Videla. Sí, Videla, presidiendo un gobierno de facto. Pero ahora hay un completo inútil en la Casa Rosada haciendo las veces de presidente. 

Y en este contexto, el debate electoral en la Argentina no solamente muestra que la casta política no tiene ninguna intención de solucionar problemas reales, sino que además, pretendiendo que los temas son el garche, el goce y el entretenimiento de no vivir en Suiza, exhibe la soez involución intelectual argentina; consecuencia de una democracia fallida que, hay que decirlo: no se va a recomponer por sí misma.

Para peor de males, el kirchnerismo, un fraude en sí mismo, en lugar de buscar seriamente frenar las apetencias de Chile, cacarea y usa la cuestión para profundizar las miserias internas acusando al PRO de haberse expresado a favor del gobierno de Chile; lo cual es falso. Pero como los cambiemitas son cómplices de casta política y unos tibios pusilánimes, ni siquiera así salen de su zona de confort. Están muy cómodos los políticos argentinos con este estado de cosas.


Cuando un país no tiene políticas de Estado, sino que se agota en la politiquería facciosa, de show vulgar y coyuntural, con más referencia en el pasado que en el futuro, no tiene otro destino que desintegrarse. Argentina está transitando ese camino al desguace y como el resto del mundo no se detiene ni se apiada de la estupidez argenta, algunos países -con toda lógica- van por las oportunidades que desperdiciamos, los mercados que dejamos de atender y por nuestro territorio.  Quizá no sea mañana, ni pasado, porque las agonías pueden ser muy largas. Pero ya tambaleamos zombies y despedimos cierto tufo a carroña...

¿Cómo se evita ese final anunciado? A mí sólo se me ocurre una manera; y es lo que repito siempre aunque ya parezca un alienado: ser un país en serio, serio, que viviendo de acuerdo a como fue pensado se esfuerce en alcanzar y sostener el estilo de vida propuesto por la Constitución Nacional; para cumplir con el destino escrito en el Himno Nacional. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

jueves, 16 de abril de 2020

TESTIGOS DE JEHOVÁ Y MÉDICOS CUBANOS


Pero, ¿se ha dicho la última palabra? 
¿La esperanza debe desaparecer? 
¿La derrota es definitiva? 
¡No!

Charles De Gaulle
(18 de Junio de 1940)


Los Testigos de Jehová tienen creencias que no comparto, son apátridas y como tales reniegan de la ciudadanía eludiendo sus deberes, se limitan a ser habitantes del país porque su meta es alcanzar otra vida más allá de la terrenal. Y sin embargo yo, ateo, patriota, republicano, respeto hasta la admiración a los Testigos de Jehová cuando, por ejemplo, rechazando recibir una transfusión de sangre demuestran ser fieles a sus creencias a riesgo de su propia vida. 

Y es que las convicciones, para ser tales y no vulgares ensayos de pensamientos ocasionales, deben mostrarse inconmovibles en cercanía de la muerte. En estos días de pandemia, he venido reflexionando sobre la cuestión de las convicciones, tanto en artículos de mis blogs como en la columna de los martes en el diario La Prensa y posteando en redes sociales, porque percibo que la Nación Argentina se está traicionando al dejarse dominar por el miedo; como si no tuviera convicciones sobre su propia identidad. 

El kirchnerismo, a través del gobierno de Alberto de la Fernández, ha encontrado en el coronavirus el mecanismo para llevar al extremo su proyecto totalitario de corrupción estructural; lo que ha dejado mucho más a su alcance el objetivo de hacer de la Argentina otra satrapía dependiente de la dictadura castrista al estilo de Venezuela. Porque el plan es Argenzuela.

En ese marco, el gobierno se dispone a traer al país una brigada 202 "médicos" cubanos. Al respecto es imperioso recordar que la llamada medicina cubana no tiene por propósito principal el noble ejercicio de la medicina sino la propagación del comunismo. Es la tapadera que mayor resultado le da a las operaciones de infiltración castrista y que mejor le permite explotar las debilidades (y estupidez) de los países democráticos. 

"Médicos" cubanos.  
El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires expresó su preocupación respecto a la idoneidad que puedan acreditar los supuestos médicos cubanos, señalando además que hay médicos suficientes en Argentina. 

La médica cubana Hilda Molina, refugiada en la Argentina, explicó el uso inmoral que hace de la ciencia médica la dictadura castrista a través de su libro: "Mi verdad - De la Revolución Cubana al desencanto; la historia de una luchadora"

La agrupación de abogados Bloque Constitucional denunció oportunamente en Cancillería la intromisión cubana en Argentina a través de "Propuesta Tatú", que so pretexto de ayuda humanitaria realiza en realidad adoctrinamiento marxista, en especial de niños.  

Es un hecho comprobado que los médicos cubanos no vienen a salvar vidas, sino a exterminar el estilo de vida basado en las libertades que promueve nuestra Constitución Nacional. 

El enemigo envía su primera brigada invasora de a cientos para asegurarse una cabeza de playa. Y es entonces cuando digo que la convicción de ser argentino debe mostrar no ser menos que la de los Testigos de Jehová, por lo tanto declaro y ordeno lo siguiente: 

"Yo, J. Santiago Tamagnone (h), DNI 17.737.490, conocido por el seudónimo Ariel Corbat, ciudadano argentino, en defensa de mis convicciones sobre la Patria y la Libertad, prohíbo en cualquier circunstancia ser asistido por médicos cubanos. Prefiero mil veces una muerte argentina que prestarme a ser utilizado por la propaganda de la tiranía castrista". 

Al igual que los Testigos de Jehová estoy dispuesto a morir por mis convicciones; pero advierto que a diferencia de ellos también estoy dispuesto, llegado el caso, a matar por mis convicciones. 

Al enemigo no se le franquea el acceso. Se lo combate. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 





jueves, 22 de agosto de 2019

El DR JUSTO FICA NEGOCIA CON DONALD TRUMP




El Dr Justo Fica, distinguido jurista que todo lo justifica, llega corriendo a mi estudio y en un estado de exaltación notable me dice que tiene la solución definitiva para la Argentina. Tardo un buen rato en calmarlo y recién cuando una de mis secretarias le trae un té de chocolate con pétalos de rosa y un ligero toque de menta, infusión que serena los espíritus y alguna vez estuvo de moda entre los guapos que concurrían a lo de Hansen, el notable colega puede expresarse con claridad.

- Querido Ariel -me dice- yo sé que Donald Trump es tu amigo y te consulta permanentemente. 
- Sí Doctor, tengo con Donny un trato muy fluido, personal y profesional. 
- Bueno Ariel, necesito que me comuniques con él. Tengo una propuesta que no podrá ni podremos rechazar. 
- No tengo problemas en comunicarlo, Doctor. Pero, póngame en autos para saber de qué se trata. 
- Una oportunidad histórica, para dejar de ser un país endeudado, dejar de ser un país empobrecido, dejar de ser un país estancado en el pasado, dejar de ser un país errático en el que el resto del mundo no puede confiar, en definitiva dejar de ser un país, que es algo en lo que nos va para la mierda.  
- No lo entiendo Doc...
- Groenlandia, mi amigo. Dinamarca, donde siempre algo huele a podrido, ¡ha rechazado la oferta de Trump!
- ¿Y eso qué tiene que ver con nosotros?
- Abrí los ojos Arielito, es el momento de pasar al frente. Donald tiene los bolsillos llenos de dólares que le queman de ganas de invertir, y los dinamarqueses no han sabido aprovecharlo. ¡Es el mejor escenario para vender!
- ¿Vender qué? 
- El país, entero, tal y como está sin beneficio de inventario y sin hacernos cargo por cualquiera de los muchos vicios redhibitorios que tenga. 
- ¡No! De ninguna manera, ofende usted mi sentimiento patriótico...
- Al contrario, vender es el acto soberano por excelencia y mucho más si no se vende al mejor postor sino al comprador que uno elige, la traición es subastar, eso sí es cobarde y vil, dejarlo en manos de cualquiera sin decisión, sólo por monedas, pero vender con sabiduría es patriótico. 
- Doctor, tengo un gran respeto por usted pero enloqueció. 
- ¿Locura? Locura es dejar que Alberto Fernández sea electo Vicepresidente..
- Presidente -lo corrijo sin ocultar mi fastidio-.
- No. Él mismo dice que será Vicepresidente, pero el orden de los factores no altera el producto, él o ella le van a regalar el país a Cuba, ¿queremos eso?
- Desde luego que no. 
- ¿Y cómo evitarlo?
- Ejerciendo ciudadanía, con patriotismo y convicción republicana. 
- Ajá, hum, claro... todo eso, ¿y cómo nos está yendo con eso hasta ahora?
- Como el culo.
- ¿Un culo lindo, quizá?
- No. Uno feo con hemorroides sangrantes... 
- Ah! Como el culo en su peor acepción. Y al paso que vamos ni para pomada hemorroidal...

El Dr. Justo Fica se pone de pie y como siempre hace cuando está a punto de justificar algo que parece injustificable se riza el bigote, entonces sentencia: 

- Ya lo dijo el General San Martín: "Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles; mi edad mediana al de la Patria; creo que me he ganado mi vejez".
- No entiendo qué quiere decir con eso.
- La Patria es como San Martín, la afinidad es evidente, fue parte de España, se arruinó con nosotros y merece una vejez sin sobresaltos. Asumamos que le hemos fallado, es hora que sea libre de nosotros. 

Asumiendo una pose erguida, de inmortalidad esculpida en mármol, con la diestra clavando el pulgar bajo la axila del mismo brazo y llevando la mirada al más allá pronuncia con voz grave la sentencia que acompaña el gesto grandilocuente de su siniestra: 

- Argentino, si amas a tu Patria, déjala ir. ¡No la hundas más! 

Me quedo pasmado por la inconcebible escena. Una parte de mí quiere echarlo de mis oficinas y que los guardias de seguridad lo saquen sin que toque el piso hasta arrojarlo a la vereda. Pero en medio de mis tribulaciones, algo me dice que ese notorio abogado al que tantos admiramos, con sus anticuados trajes, de chaleco y polainas, con el mostacho que tiñe de negro en tintura que delatan las canas de sus cabellos, a pesar de lo hiriente que suenan sus palabras conserva, de modo muy extraño, un puro sentimiento patriótico.  Me confunde cargándome de dudas y en ese instante suena el teléfono. No cualquiera de mis celulares sino ese teléfono. El que utilizo solamente para comunicarme con Donny. De modo inconcebible el Dr Justo Fica intuye, tal vez por la expresión en mi rostro, que quien me llama es Donald Trump, el 45º Presidente de los Estados Unidos de América. 

- ¡Es él! ¡No me mientas Ariel, sé que es él!

Lo miro con enfado y molestia mientras contesto el teléfono. La voz de Donny se oye cansada. 

- Dear Ari, my friend! 
- Hola Donny. 
- ¿Puedes hablar, tienes un momento o sigues ocupado?
- Sí Donny, puedo hablar, aunque estoy justamente con una persona que me estaba pidiendo hablar contigo. 
- ¿Quién quiere hablar conmigo? 
- El Dr. Justo Fica. 
- No lo conozco. ¿Quién carajo es ese?
- Un jurista muy respetado en Sudamérica, que cree puede ofrecerte una alternativa a lo de Groenlandia.
- ¡Pásame con él!
- Donny no sé si yo estoy de acuerdo con prestarme a esto. 
- Deja que yo me encargue, estoy furioso con este tema -su voz se torna entusiasta, agresiva, como Donny suele ser- y si tiene algo que sirva para joder a esos putos dinamarqueses estoy dispuesto a escucharle. 
- OK Donny, pero yo no creo que esta conversación termine bien, pongo el teléfono en altavoz, te mando un abrazo y me llamo a silencio. 
- Abrazo Ari. Luego hablamos. Y usted Doctor Ficus, vaya al grano, quiero saber qué tiene para mí. 
- Mucho gusto señor Presidente, soy Justo Fica, no Ficus.
- Al grano Ficus, quiero escuchar qué me propone no que me corrija.
- Bien, Dinamarca rechazó su generosa oferta por Groenlandia y usted debe demostrarles que perdieron la oportunidad de sus vidas y hacer que lo lamenten por siempre. 
- Yes, eso quiero. Pero no puedo tirarles así porque sí algunas bombas de hidrógeno...  Entonces ¿cómo? 
- Simple, Mr Trump: comprando otro territorio en el que pueda proyectar toda su visión de progreso para que los dinamarqueses se muerdan los codos de envidia. 
- ¿Y ese territorio cuál sería?
- Argentina, al sur de Bolivia.
- No, no. Ari me cuenta cómo están las cosas por allí, mucho lío, Argentina está jodida, ustedes son millones, en cambio los groenlandianos o como mierda se llamen no llegan a cien mil.
- Tiene usted razón Mr. President. Pero estaremos de acuerdo en que esta tierra es tanto o mejor que la de Groenlandia. 
- Sí, sí, los cuatro climas, la tierra negra, cordillera, mares, selva, llanura, muy lindo todo, pero lleno de argentinos. No, no, no. No lo veo viable y no es una cuestión de dinero, es que no me gusta comprar problemas.
- Entiendo su punto, pero estoy preparado para ofrecerle algo que lo haga cambiar de opinión. 
- Tengo poco tiempo Ficus, no me está convenciendo y voy a cortar; al grano.
- Que tal esto: le vendemos la Argentina y si paga lo suficiente nos mudamos todos a Dinamarca, a Groenlandia específicamente. De esa forma mataría dos pájaros de un tiro, dejaría a su país un legado de otra estrella en la bandera y a...
- ¡Y a Dinamarca hecha mierda! ¡Yes! ¡Yes! Good idea. 

Ellos siguen hablando hace media hora, yo estoy bebiendo mi segundo whisky Jack Daniels Sinatra Century y me pregunto: 

- ¿Qué he hecho? ¿Qué he hecho?




Ariel Corbat, uno que escribe.












LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN