jueves, 25 de febrero de 2021

MUY BREVE REFLEXIÓN SOBRE EL SIGNIFICADO DE TENER UNA CONSTITUCIÓN



Gorostiaga, Leiva, Gutierrez, Ferré y los demás Constituyentes de 1853 eran hombres dotados de conocimiento y sentido común, sabían que la Constitución Nacional no significaría el fin de los problemas, en consecuencia previeron días difíciles y las peores circunstancias.

De haber creído que dictar el texto constitucional garantizaba la panacea de una interminable sucesión de días felices, no hubieran previsto situaciones tales como la guerra, el ataque exterior, la conmoción interior o el juicio político, etc. 

Por eso previeron opciones duras. Obligaciones ciudadanas como la de armarse, o dar facultades al PEN para dictar el estado de sitio, demuestran la previsión de las peores dificultades. 

Es decir, que pensaron una Constitución cuyas reglas aplican bajo cualquier circunstancia por imprevista que parezca.

Dejaron un muy surtido conjunto de herramientas para hacer frente a cualquier dificultad sin salir de los márgenes constitucionales. 

Por eso es un absurdo, que revela la miseria intelectual de la Argentina presente, que se crea que una pandemia modifica el orden jurídico.

Ninguna pandemia, incluso una que tuviera una alta mortalidad y no el muy bajo porcentaje del Covid, deja de ser más que una mera situación sanitaria. 

Repito y enfatizo: aunque fuera el caso de apilarse cadáveres en las calles.

Que a partir del golpe de Estado K del 19 de Marzo de 2020 el gobierno haya pretendido legitimar su abuso de autoridad con la excusa de la pandemia, y que ello haya sido tolerado por la CSJN y la "oposición" parlamentaria, ofende la memoria y razón de los constituyentes.

Luego está la imbecilidad de quienes creen que la Constitución Nacional es mala porque no se cumple y entonces pregonan que hay que cambiarla. 

¿Cambiar la sabiduría de los constituyentes fundadores por otro rejunte de mamarrachos como en 1994?

No. Ni ahí.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

jueves, 18 de febrero de 2021

VALENTINA NOVICK, OTRA COMUNISTA EN EL GOBIERNO.


La politóloga Valentina Novick (@valentinanst) ocupa la Subsecretaria de Investigación Criminal en el Ministerio de Seguridad de la Nación y se define como "Peronista y militante de La Cámpora - Madre   *Aprendiendo a volar*".


El 17 de Febrero de 2021 participó de una reunión virtual con la Subsecretaría de Investigación Criminal de Santa Fe, planteando la necesidad de realizar mesas multidisciplinarias con todos los actores involucrados para así asumir las responsabilidades en conjunto, llegar a acuerdos mínimos, articular entre las diferentes áreas y compartir información.


Sostuvo esa sarasa, fuente de reuniones y comisiones hacedoras de camellos que pasen por caballos, afirmando que la proliferación de homicidios y balaceras en Santa Fe, particularmente en Rosario, está directamente vinculada al narcotráfico y las organizaciones criminales que operan en la provincia.

Y en ese mismo alarde de amontonar todo sin entender las incumbencias profesionales y roles de cada componente de la acción estatal, sanateó con que "La acción conjunta es esencial para esclarecer quiénes fueron los autores intelectuales de los crímenes. También es necesaria la articulación con las FFSS para establecer nuevas estrategias que faciliten la investigación criminal".

Cualquier investigador criminal podrá explicarle que lo esencial no es la acción conjunta, sino aquella que surge de la claridad conceptual y la consecuente coherencia metodológica. 

Difícilmente lo entienda, ya que su speach es  mezclar siempre las mismas palabras: "El trabajo conjunto de todos los actores involucrados, incluida la justicia, es el factor más importante para avanzar en el camino hacia una investigación criminal de calidad, con resultados tangibles que lleguen a la raíz de la violencia provocada por el narcotráfico".

Si la Subsecretaria de Investigación Criminal, Valentina Novick, en lugar de militante de La Cámpora fuera una profesional competente para el cargo que ocupa, podría analizar la realidad santafesina sin anteojeras de marketing político y discurso de fachada para el vacío. 

Entendiendo que la Seguridad Interior consiste en alcanzar el estado de hecho en que se encuentre garantizado el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional, va de suyo que la Provincia de Santa Fe, y en especial Rosario, tiene un serio problema de origen cultural, del cual el narcotráfico y la violencia no son más que emergentes. 

No es posible sostener el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional manifestando una constante admiración por el criminal comunista Ernesto Guevara. Son dos idearios incompatibles y opuestos. 



Sin comprender esa particularidad no va a cambiar sustancialmente nada en la situación de la Provincia, sólo consumirá recursos y tiempo. 

Lo que se necesita allí es un cambio cultural para llegar a un escenario de recuperación de la autoridad institucional de origen. Eso implica de parte de la Nación precisar y monitorear el esfuerzo que debe hacer la Provincia para garantizar a sus habitantes el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional; ese mismo estilo que aborrecía el Che Guevara. 


¿A quién se le ocurre que vayan los comunistas a respetar la letra y el espíritu liberal de la Constitución Nacional? 

Y al igual que muchos funcionarios de la Provincia de Santa Fe, la Subsecretaria Novick es tan comunista como para jactarse de vestir a su hija menor de edad con la remera del chacal de la cabaña, asesino de hombres y libertades, para exhibirla en las redes sociales. 

Novick lleva en su brazo un tatuaje para el análisis psicológico que reza: "Si no hay amor que no haya nada entonces" (fragmento de la letra del Indio Solari "El tesoro de los inocentes"). Lo patológico no es el tatuaje, sino la elección de la frase, cercana al pensamiento que ha fundado la acción de más de un femicida. 


Llamativo además llevar esa frase en la piel y vestir a su hija con la cara del criminal que predicaba el odio: "¡El odio -enseñaba Guevara a sus acólitos- es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría". 

Con lo expuesto, queda claro que la situación de la Provincia de Santa Fe seguirá evolucionando tan mal como viene bajo los absurdos de Sabina Frederic y Marcelo Saín. 

La esencia del problema es que hay que recuperar la identidad nacional y la cultura cívica que nos legaron los constituyentes. El gran héroe nacional que Rosario  le dio a la Nación Argentina es Cleto Mariano Grandoli, el abanderado que a los 17 años cayó combatiendo en Curupaytí el 22 de Septiembre de 1866, luego de haber escrito: 

"El argentino de honor debe dejar de existir antes de ver humillada la bandera de la Patria. Yo no dudo que la vida militar es penosa, pero, ¿qué importa si uno padece defendiendo los derechos y la honra de su país? Mañana seremos diezmados, pero yo he de saber morir defendiendo la bandera que me dieron".


Cuando en el sitial moral que corresponde a ese joven patriota, que luchaba por amor y no por odio, se emplaza la voluntad criminal de un asesino comunista, es más que claro y evidente que hay un problemas de valores. 

La inseguridad en Santa Fe no nace del narco, el narco se hizo fuerte ahí porque las instituciones han quedado largamente en manos de quienes no comparten los valores de la Nación Argentina. 

Y entonces, repito esa buena frase de mi amigo Nicolás Márquez: "El macartismo es un sano y noble sentimiento". 

Yo veo comunistas. ¿Usted los ve? ¿O se los marco uno por uno?


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

lunes, 18 de enero de 2021

SER NACIÓN O SER BASURA, ESA ES LA CUESTIÓN



En el marco del esfuerzo kirchnerista que como gobierno de la delincuencia, por la delincuencia y para la delincuencia busca asegurar la impunidad de Cristina Fernández de Kirchner y accesoriamente beneficiar a otros políticos corruptos sobre los que pesan procesos penales y condenas judiciales, tales como Amado Boudou y Milagro Sala, organizaciones de izquierda totalitaria como la Tupac Amaru y La Cámpora, protagonizaron el sábado 16 de Enero de 2020 un "basurazo", consistente en arrojar bolsas cargadas de basura contra el Palacio de Tribunales asiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.


Está claro, en la gráfica inmundicia del modo de protesta elegido, que el kirchnerismo se expresa haciendo lo que mejor sabe hacer: convertir a la Argentina en un basural. 


Para la militancia kirchnerista, sea de escritorio o calle, cualquiera de las conductas tipificadas como delitos por el Código Penal son "lawfare" cuando algún fiscal o juez osa reprochar la corrupción del régimen. Y en esa pretensión de inmunidad, de doble estándar en relación al resto, brota la lógica amigo/enemigo exacerbada a partir del 2003, en la vieja variante que reza "para el enemigo ni justicia". Porque al modo de los eslóganes de "1984", cuando los kirchneristas dicen que "La Patria es el otro", lo que en verdad están diciendo es que odian tanto a la Patria como a los otros. 

En ese odio se explican tanto los bolsos con dinero de la corrupción como las bolsas de basura, lo que se llevan y lo que dejan.


Ernest Renan expuso en la Sorbona (1882) que una Nación es una comunidad espiritual, basada en tener glorias comunes en el pasado y una voluntad común en el presente; es decir la creencia de haber hecho grandes cosas juntos y querer seguir haciéndolas todavía. He ahí, en esa proyección, las condiciones para ser un pueblo.

Adhiero al concepto. Tanto adhiero que no puedo evitar señalar que esa definición pudo aplicarse a la Nación Argentina en el pasado, pero no en el presente. Al interior de la Nación Argentina siempre ha habido facciones, a veces enfrentadas a muerte, pero aún así había un contexto de identidad que daba a la violencia el carácter de lucha intestina, de guerra civil y fratricidio. Bajo el régimen kirchnerista, en cambio, lo que ha evolucionado no ha sido una facción interna sino algo conceptualmente opuesto, ajeno y negador de la argentinidad.

El proceso de "reconciliación" intentado por Presidente Menem en la década del 90 fue el último y resultó a la postre tan fallido como el intento democrático iniciado el 14 de Junio de 1982. 

Y hoy la reconciliación roza lo imposible, más imposible que cavar trincheras, porque no puede haber futuro acordado en común con corruptos y comunistas.

Aquí, kirchnerismo mediante y en la ambición de imponer un proyecto totalitario de corrupción estructural, como el que George Orwell imaginó en "Rebelión en la granja" y "1984", se ha ejecutado un acelerado proceso de desmemoria colectiva y adoctrinamiento que, imponiendo la lógica amigo/enemigo en todos los aspectos de la vida, ha dividido hasta el absurdo el pasado y el presente, por lo que no hay un futuro donde el "nosotros" incluya a ellos y a los míos.

Ser argentino es otra cosa, otro ser, otro deber ser, distinto al de cualquier proyecto totalitario; y yo quiero ser argentino como eligieron serlo los revolucionarios de Mayo, los constituyentes de 1853/60, la Generación del 80 y como ellos mis abuelos y mis padres.

¿Quién quiere compartir futuro con gentuza que se manifiesta arrojando basura para reivindicar a delincuentes? 

Yo no. 

No reconozco en esa mugre a ningún integrante de la Nación Argentina. No acepto ningún "nosotros" con ellos. No son mis compatriotas, no son Patria, ni Libertad, ni República.   

Son el enemigo.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía.

lunes, 11 de enero de 2021

"TOCAR TIMBRE PARA ESPIAR"


Hace unos días compartiendo cena con dos grandes amigos charlábamos de todo un poco, mitad en serio mitad en broma, disfrutando además de la compañía los sabores de la parrilla y la amplitud del jardín. 

En determinado momento se hizo alusión festiva e irónica a la popular expresión "tocar timbre para espiar", lo que al pasar de las risas me llevó a decir que esa frase, como tantas otras tienen que ir siempre entre comillas, porque a veces, efectivamente, se toca timbre para espiar y otras veces, se toca timbre porque espiar sería una pérdida de tiempo y otros recursos. Como casi todo, la oportunidad de tocar timbre depende de las circunstancias. 


Ilustré el punto con una anécdota de finales del siglo pasado, cuando un joven analista de Inteligencia de la SIDE intentaba discernir con precisión lo que ocurriría en determinado evento. 

Como tantas veces la información reunida no era concluyente, los indicios no lograban dar peso a una probabilidad de las posibles y el tiempo se agotaba. 

Redactó el analista entonces una orden de nuevos requerimientos para el área de Reunión y le pareció que todo aquello además de ser demasiado oneroso y complejo no iba a garantizar conocimiento certero. 

Así que en lugar de dar curso a la orden de requerimiento planteó la situación a su superior inmediato y propuso ir directamente a entrevistar al "causante", explicarle la razón de Estado para conocer lo que tenía pensado hacer e informar al gobierno. 

La primera respuesta fue negativa, porque el perfil del individuo en cuestión era francamente conflictivo, lo que hacía posible y probable que utilizara la frontalidad de la consulta para "quemar al servicio", denunciar persecución y sacar rédito de la "torpeza operativa" de ir a tocarle timbre.

Por supuesto eso era así, podía pasar. Pero el joven analista confiaba en que aquel sujeto, no a pesar de su pasado sino por ese mismo pasado, entendería la cuestión y aceptaría clarificar su posición. 

Discutió con su jefe lo suficiente como para que accediera a llevar el asunto a la siguiente instancia jerárquica. Luego le dieron su credencial de calle, la que lo acreditaba como agente SIDE, pero con aclaración incluida que debía saber que iba a obrar bajo su propia cuenta y riesgo. Si aquello salía mal, en cualquier forma, el servicio no iba a respaldarlo. Algo usual. Aceptó, como tantas otras veces que así fuera. 

Al día siguiente, muy temprano, vestido de traje oscuro y corbata, peinado a la gomina y con anteojos negros, como todo un cliché del servicio, se presentó en el domicilio particular del causante, exhibió su credencial al presentarse y recién se quitó las lentes cuando el otro, que desayunaba antes de ir a sus oficinas, lo invitó a pasar. 

Hablaron en la cocina. El joven casi se distrae por pensar que, de no ser tan joven, en los años de plomo le hubiera gustado meterle un balazo al otro. Pero el enemigo de entonces le estaba sirviendo un café en su cocina, casi sin inmutarse; y ese rasgo de frialdad y control, de profesionalismo, le agradó. De algún modo preveía que iba a ser así. Al fin de cuentas, salvando distancias en años, bandos y jerarquías, eran colegas. 

Expuso su planteo ante la atenta escucha del otro y bebió tres tazas de café oyendo luego las respuestas a sus inquietudes. 

Se dieron la mano al despedirse. Un fuerte apretón y en la mirada del otro una evidente aprobación.  

La información fue certera, no hubo filtraciones de ningún lado y no se volvieron a ver hasta varios años después. Coincidieron en la presentación de un libro y el autor resultó ser un amigo en común.
 
- Gusto en conocerlo. 
- El gusto es mío. 


Se dijeron entonces. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía.

sábado, 2 de enero de 2021

SERGIO EISSA Y GERARDO HALPERN HACEN DE TONTO Y RETONTO.


"Pienso, luego existo", dijo alguien alguna vez sin que otro lo haya dicho antes. Y ello ocurrió porque una de las consecuencias lógicas del pensar es formular observaciones novedosas.

Si sólo se pudieran repetir los pensamientos de otros, la humanidad se estancaría en la asfixiante miseria intelectual de la oscuridad totalitaria. Porque justamente el principal objetivo que persigue el totalitarismo es aniquilar la libertad de pensamiento al pretender la insectificación del ser humano para lograr obediencia instintiva. 

En pos de esa finalidad, los regímenes totalitarios reemplazan la razón por su dogma, la educación por el adoctrinamiento, el coraje por la cobardía y la lealtad, que es la valoración positiva de una digna voluntad pensante, por la obsecuencia en el temor de desentonar para ser delatado y castigado.

Digo esto porque suelo bromear con que soy un genio no reconocido, es decir una luminaria que aporta pensamientos originales a una humanidad que, limitada en su entendimiento, todavía me ignora. Soy tan genial, debo admitir, que en mi modestia llego a razonar sin advertir mi originalidad. 

Así es como digo y escribo que la Constitución Nacional propone un estilo de vida sin que ello me parezca que sea un descubrimiento ni un razonamiento extraordinario. Sí, damas y caballeros que leen esta pluma, teniendo la humildad de los grandes no presumo de haber enunciado algo brillante sino apenas una observación que surge de la simple lógica y el sentido común. 

Y es que, dejando las bromas a un lado, no hay más que simple lógica y sentido común en la interpretación del texto constitucional para afirmar lo que afirmo.

Los constituyentes fundadores de 1853 fueron muy claros, ya desde el Preámbulo de la Constitución Nacional, en indicar que estaban definiendo más que una mera forma de gobierno:

Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina.

En primer lugar nos dicen que representan al pueblo de la Nación Argentina, un pueblo y una Nación singular, no un conjunto de tales, seguidamente enfatizan objetivos para darle continuidad a un estilo de vida basado en la Libertad: "asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino". Luego la forma de gobierno republicana, el sostenimiento de la religión católica, las libertades, derechos y garantías que se reconocen a los habitantes del país, y muy especialmente las obligaciones impuestas a los ciudadanos, definen el deber ser del estilo de vida argentino. 

Así, en el estilo de vida propuesto por la Constitución Nacional, es como debe vivir la Nación Argentina. Nos fue bien siendo lo que debíamos ser al vivir como ella manda, y nos va como nos va a medida que nos seguimos alejando de su estilo de vida.

Decir esto no es más que una obviedad, no hace falta leer a Kelsen, ni a Bidart Campos, ni a Ekmekdjian para entenderlo, ni tampoco recurrir a la autoridad de nadie para corroborar que el razonamiento enunciado es correcto. Cualquiera puede comprobar por sí mismo que la Constitución Nacional propone un estilo de vida basado en la Libertad.  Cualquiera con un mínimo de honestidad intelectual. 

Explicado el punto debo agradecer a dos funcionarios kirchneristas la torpeza de haberme elogiado al pretender descalificar mi pensamiento. 

El 30 de diciembre la ministro Sabina Frederic hizo un posteo en Twitter afirmando que "La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo permitirá que las personas con capacidad de gestar decidan sobre su propio cuerpo y deseo. Un futuro feminista es un futuro más seguro, justo e igualitario".

Respondí ese tuit con una imagen de fetos descuartizados sobre sangre (lo que determinó la suspensión de mi cuenta de Twitter) y este comentario: "A la ministro de Seguridad de la Nación le parece que esto es un futuro más seguro, justo e igualitario. Le digo pues que la Seguridad consiste en garantizar el estilo de vida propuesto por la Constitución Nacional, no en masacrar inocentes indefensos".

Entonces saltaron dos funcionarios "sabinos" con una preocupación tan específica como llamativa.

El primero fue Sergio Gabriel Eissa, quien escribió "¿Estilo de vida?" y unos emoticones de risa ensayando una burla a mi afirmación. A él le respondí lo siguiente: "De eso trata toda Constitución: la propuesta de un estilo de vida. Por ende la Seguridad (Ley 24.059 Artículo 2) es garantizar ese estilo de vida. Y es comprensible que no lo entiendas, por algo sos Director Nacional de Formación del Ministerio de Defensa con Rossi, o sea...".


Doctor en Ciencia Política de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM); Magíster en Ciencias Sociales mención en Relaciones Internacionales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y Licenciado en Ciencia Política (UBA),
Sergio Gabriel Eissa se presenta en Twitter como especialista en defensa y seguridad; pero no interpreta, a pesar de tanta formación académica, que la Constitución Nacional es la propuesta de un estilo de vida. 

Cabe recordar entonces que el kirchnerismo, un fraude en sí mismo, es ese proyecto totalitario que describió George Orwell en "Rebelión en la granja" y "1984" y que una de las consignas imaginadas en la dictadura del Gran Hermano es "La ignorancia es la fuerza".

Luego fue el turno de Gerardo Halpern, Director Nacional de Comunicación Institucional de la Unidad Gabinete de Asesores del Ministerio de Seguridad, mucho título para una pobre argumentación: "Es la primera vez que veo que un ¿abogado? afirma que una Constitucion define un 'estilo de vida'... en fin". 

Aunque nunca le di mucha importancia tengo por ahí mi título de abogado, y puedo mostrarlo. No como alguna "abogada exitosa" cuyo título nunca se vio y que jamás firmó como abogada en expediente judicial alguno, a diferencia de ella yo sí he puesto mi firma en actuaciones tribunalicias. 

A Halpern le contesté de este modo: "¿No me digas? Se ve que ves poco... Bueno, ahora ponete los lentes para leer el Preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina, nada más con eso alcanza para entender lo que te parece una novedad: toda Constitución es la propuesta de un estilo de vida".


Ahora bien, sin dejar de considerar a los cruces en Twitter una insignificancia, es llamativo que tanto el funcionario aplicado a dañar desde el Ministerio de Defensa la formación de los militares, el mismo área que dañó en su momento Sabina Frederic, como el director de Comunicación Institucional del Ministerio de Seguridad de la Nación, hayan saltado tratando de atacar el entendimiento de la Constitución Nacional como la propuesta de un estilo de vida. 

Notable además que el Licenciado en Comunicación Halpern, queriendo descalificar mi opinión haya puesto en duda mi condición de abogado para inmediatamente pretender restar autoridad a mi pensamiento por ser -según él- el primero en afirmar que una Constitución define un estilo de vida. 

Ojalá fuera el primero en decirlo. Pero no puedo presumir de ello porque antes de decirlo escuché decir eso mismo, con tales y otras palabras, a muchos otros, incluyendo abogados constitucionalistas, y porque sería una vanidad muy torpe creer que se ha dicho algo original sólo porque dos que juegan a Tonto y Retonto digan que nunca lo escucharon antes...

El punto aquí es que el kirchnerismo aborrece el estilo de vida propuesto por la Constitución Nacional y no es un secreto que sus gestores intelectuales, comenzando por Eugenio Zaffaroni y Horacio Verbitsky, desean una constituyente que lo extinga definitivamente. 

La ambición kirchnerista de tomar por asalto al Poder Constituyente es un frenesí tan obvio y potente como el éxtasis de Néstor Kirchner al lanzarse sobre una caja fuerte, y ahora como nunca antes paladean que están cerca de poder intentarlo. 

Eissa y Halpern no juegan a Tonto y Retonto porque sí, es lo que les impone el doblepensar del kirchnerismo, que a la par que obra contra la Constitución Nacional promueve constantes actos de micromilitancia tendientes a socavar cualquier muestra de apego al orden constitucional. 

Porque para el totalitarismo imaginado por Orwell lo mismo que para el kirchnerismo: "La ignorancia es la fuerza". Y como la ignorancia es la fuerza del kirchnerismo, todos sus funcionarios se dedican a cultivarla.

El 19 de Marzo de 2020 con excusa de pandemia el kirchnerismo dio un golpe de Estado contra la Constitución Nacional, porque aborrecen el estilo de vida propuesto por los constituyentes; lo afirmo y lo sostengo, por lo cual si algún funcionario del gobierno golpista cree tener argumentos para refutar mi pensamiento estoy dispuesto a debatir.

Y si bien no quiero presumir de genio no reconocido, parafraseando a La Gran Tita digo que no temo debatir porque a este ateo la razón que Dios le dio mucho doctor se la envidió, y no dirán que me engrupí porque modesto siempre fui...


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

martes, 15 de diciembre de 2020

ABORTO Y TERRORISMO -una ética de la muerte-

 


Cuando eliminar terroristas, matarlos, negarles el nombre, la identidad y hacer desaparecer sus restos se considera un crimen imperdonable, uno podría suponer la existencia de una sociedad con un tan exquisito y elevado sentido de la ética, como para permitirse condenar a sus defensores por haber vencido a los enemigos con métodos propios del enemigo. Y sin siquiera considerar lo que hubiera significado la victoria del enemigo.

Ahora bien, esa presunción ética se cae a pedazos si la misma sociedad pretende que eliminar en el seno materno a inocentes indefensos, negarles el nombre, la identidad y desaparecer sus restos, es algo que merece la protección de las leyes. 


Esa incongruencia de lamentar la muerte de terroristas pero propiciar la muerte de indefensos, de inocentes, deja en evidencia que no hay un propósito ético, sino solamente la estupidez de una sociedad con un empeño autodestructivo tal que condena a sus defensores y masacra su futuro. 

El proyecto de aborto irresponsable es tan inconstitucional como los juicios con los que se condena a los vencedores del terrorismo castrista. Y obedece a la misma finalidad: destruir el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional. 


PD: Si desea  leer "LO QUE OPINO DEL PROYECTO DE ABORTO INDISCRIMINADO" vaya al siguiente enlace:



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN