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miércoles, 13 de marzo de 2024

SOBRE EL ATAQUE AL SUPERPETROLERO HÉRCULES (un recuerdo personal)


Allá por 1998 Mariano Iglesias formó la productora de contenidos televisivos Cambio de Signo y me  convocó para hacer la investigación histórica y el guión de "Ius Soli", un programa documental sobre cuestiones de soberanía que en una primera etapa se enfocaría en la cuestión Malvinas. 

En ese contexto formamos un equipo con el que grabamos muchas entrevistas, recuerdo muy particularmente la que hicimos al Contraalmirante Carlos Robacio en su domicillio de Bahía Blanca. Si la entrevista había sido franca, al apagar la cámara ya compartiendo café los dos tuvimos una charla en off, algo que ocurría frecuentemente y donde el entrevistado confíaba cuestiones que por el momento prefería mantener en reserva. 

Por supuesto, respetábamos el off aunque por lógica fuera a veces más sustancioso que la charla en on.

En lo que respecta a las acciones de la Fuerza Aérea Argentina contábamos con el asesoramiento directo del Vicecomodoro (RE) Juan Manuel Beverina, un tipo fenomenal. 

Vicecomodoro Juan Manuel Beverina y Ariel Corbat,
Base Aérea de Tandil, 1998.

Gracias a Beverina visitamos unidades militares, entrevistamos a varios pilotos de la Fuerza Aérea y en los off tomamos conocimiento del ataque por error a un barco petrolero y que se mantenía no en secreto -algo no es secreto cuando el enemigo la sabe- pero sí en estricta reserva para no hacer olas frente a reclamaciones legales en fueros internacionales. 

Si bien la historia era interesante para ser contada, nunca pensamos en hacerla pública porque entendíamos las razones por las que convenía dejar pasar el tiempo. Además abundaban otras historias de acciones de la Fuerza Aérea que prioritariamente era necesario conocer y a eso queríamos contribuir.

Téngase presente que en aquella época la desmalvinización era muy fuerte. Lo registramos filmando encuestas callejeras en distintas ciudades en las que preguntas como ¿Qué opina Ud. de la Guerra de Malvinas? obtenían por respuesta un derrotismo absoluto y vergonzoso. Pero, siempre hay un pero desde que Passo habló en aquel Cabildo de 1810, si eso era lo que desde los medios y la política se inculcaba en la población, el fuego en la llama de la Malvinización se encendía cuando dirígiamos las preguntas hacia las acciones de combate, por caso ¿Qué opina Ud. de los pilotos argentinos durante la Guerra de Malvinas? Las respuestas allí desafiaban a la desmalvinización por un orgullo incontenible. No era momento para que se conociera y discutiera el asunto del petrolero bombardeado.

Hace ya tiempo que el uso creativo dado a los aviones Hércules como bombarderos se ha reconocido valorando la audacia de sus tripulaciones, lo que permite poner en su debido contexto el ataque al petrolero Hércules.


Me alegra sobremanera que le estemos ganando la pulseada a la desmalvinización, aceptando las verdades de la guerra sin verlas con las anteojeras antiargentinas que por interés e ideología se quisieron imponer.

Las grabaciones de la que iba ser la serie documental Ius Soli, nunca tuvieron oportunidad de lograr pantalla. Era un emprendimiento privado y no se pudo comercializar por falta de anunciantes. Era 1998, repito, y los posibles anunciantes nos decían "Malvinas es un bajón". 

En lo personal aquella experiencia me dejó la alegría de haber tenido oportunidad de ahondar sobre hechos que me apasionan y también la amargura de no haber podido compartirlo.

Debo destacar que todos los costos de producción del proyecto documental Ius Soli fueron afrontados por Mariano Iglesias sin que nunca se quejara por lo que objetivamente resultó una mala inversión. Acaso un primer ataque de la batalla cultural que entonces muy pocos daban.

Supo entender Mariano que no da quejarse cuando se obra por respeto a la sangre, por patriotismo. Pero, otra vez un pero como aquel de Juan José Passo en 1810, creo que finalmente no todo ha sido pérdida, me consuela creer que esfuerzos como aquel contribuyeron en definitiva a cambiar la mirada en todo sentido victimizante sobre Malvinas para ir recuperando la visión de gesta.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

martes, 4 de abril de 2023

VIGILIA MALVINERA DE SAN ANDRÉS DE GILES 2023



En la vigilia del 2 de Abril que cada año se realiza en San Andrés de Giles en unas pocas horas se amontonan cantidad de anécdotas.

Primero porque a cada paso hay un amigo para saludar, Esteban Tries, Emilio Nani, etc. Después porque FEEED!! ponía música desde el escenario  y conocés nuevos amigos con los que hasta ese momento eramos un ente virtual en las redes sociales.


Pero por si eso no fuera poco, puede pasar que vayas caminando con un amigo, por caso Raúl Cisternas, conversando sobre el libro de Lautaro Jimenez Corvalán y como por arte de magia más allá encontrarnos con Lautaro Jimenez Corvalán, a quien le trasmitimos los conceptos de esa charla sobre su libro, escuchando de su parte el adelanto de su próximo libro, que por cierto ya espero ansiosamente.

Y finalmente la frutilla del postre, que se proceda a la ceremonia de ratificación del juramento a la bandera, y que sea nada más ni nada menos que Marclo Llambías quien tome el juramento. ¿Cómo no responder "¡Sí, juro!" con el alma en la garganta? 



Momentos maravillosos que ofrece el espíritu malvinero, pero claro que todo esto no tendría ningún sentido sin el tradicional chanchipan de los bomberos de Giles, que como nos gusta bromear es la verdadera razón por la que nos reunimos en tan feliz evento. 

Cada día un 2 de Abril, Honor a los combatientes y gloria a los caídos.

Gracias veteranos; gracias por el combate.

¡Viva la Patria!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 23 de marzo de 2022

NUNCA DIGAS "MALVINAS" EN VANO



“A los que dejaron sus vidas
 
 en el suelo que sabían argentino de las Islas Malvinas, 
en el mar austral, o en el cielo de mi Patria, 
de rodillas ante su memoria”

Enrique Pinedo


Allá lejos en el tiempo, cuando yo era un joven abogado, disfrutaba mucho de conversar con el Dr. Enrique Pinedo. Teníamos varios intereses en común, especialmente dos: la libre colegiación de los abogados y la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Aunque parezcan cuestiones distintas, para nosotros estaban muy relacionadas desde la lógica del deber ser de la Nación Argentina. 

Coincidíamos plenamente en que el objetivo de recuperar las Islas Malvinas -como cualquier otra causa nacional- exige hacer de la Argentina un país serio, condición indispensable para poder desarrollar el potencial del territorio y en especial el de la Patagonia. Con una Patagonia en crecimiento, analizábamos, la usurpación británica no podía más que debilitarse. Y esto lo pensábamos varios años antes que Néstor Kirchner, como gobernador de la Provincia de Santa Cruz, recibiera 600 millones de dólares por regalías petroleras en el año 1999. De haber caído esa suma en manos decentes hubiera sido la inversión inicial para el despegue económico de Santa Cruz, pero no eran manos decentes. "Tengo 600 millones" dijo Kirchner, y está claro -es lo único claro- que no fueron invertidos en proyectar hacia el desarrollo a Santa Cruz.

En 1994 tuvo lugar uno de los peores desaciertos institucionales de la República Argentina: la reforma de la Constitución Nacional. Un pacto espurio entre Carlos Menem y Raúl Alfonsín -el primero para obtener la reelección inmediata y el segundo para sumar algunas bancas de senadores-, impulsó la reforma sin que ninguna fuerza política estuviera realmente pensando en el diseño institucional del país; como lo demuestra la incorporación al sistema presidencialista de elementos del sistema parlamentario sin armonización alguna.

Los únicos objetivos reales de la reforma constitucional de 2994 eran de pura coyuntura política, sin embargo como era necesario encubrirlos con la apariencia de una proyección de largo plazo se incorporaron algunas cláusulas destinadas a tapar la finalidad espuria y cortoplacista. En ese entendimiento recurrieron a Malvinas, estableciendo como disposición transitoria que: 

"La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".

Aldo Rico, veterano de la Guerra de Malvinas y en ese entonces convencional constituyente, dijo en el momento que esa sola disposición justificaba la reforma constitucional. Por supuesto se entiende la fibra sentimental en quienes combatieron por la soberanía, pero explicitar algo no necesariamente garantiza que pueda alcanzarse con mayor compromiso que un entendimiento tácito. Más aún, podría decir, a la luz del tiempo transcurrido y la cada vez mayor lejanía del objetivo planteado, que haberlo explicitado fue casi como archivar un expediente para decir que está pero sin ninguna intención de volver a abrirlo.

Hoy el incumplimiento de la Constitución Nacional es tan alevoso que nadie se escandaliza. Hemos normalizado el vivir sin más reglas que la voluntad de una dirigencia política devenida casta. Y así, por ejemplo, hace más de doce años que el órgano constitucional Defensor del Pueblo de la Nación se encuentra vacante, inutilizado por acefalía. En los hechos, el Artículo 86 de la Constitución Nacional, incorporado por la reforma del 94 ha sido derogado, dejando en el Estado otra burocracia inútil.

¿Quién puede creer que un país gobernado a capricho de intereses mezquinos sea capaz de proponerse y alcanzar objetivos nacionales?

Argentina se precipita por la decadencia en un alud de daño institucional, degradación cultural y miseria intelectual. La ya eternizada crisis económica, oculta con su propio estruendo que el margen de estar quebrados también estamos indefensos, faltos de Inteligencia, inseguros, con serios problemas para sostener en distintos puntos el monopolio de la violencia que el Estado no puede resignar y, por lo tanto, mucho más cerca de perder territorio que de recomponer nuestra integridad territorial. Somos un país sin credibilidad internacional en ningún orden, porque tenemos una diplomacia errática cuya palabra no tiene el respaldo de las bayonetas, con un seudo servicio de Inteligencia dedicado a denunciarse a sí mismo para espanto y rechazo de la comunidad de Inteligencia de las naciones libres, y que cada vez que el escenario mundial nos ofrece una oportunidad de integración la desperdiciamos queriendo inventar la pólvora.

Si somos semejante desastre es por una sola y sencilla razón: vivimos ignorando la Constitución Nacional. Eso significa perder la identidad nacional, el sentido del deber (hoy el incumplimiento de los deberes de funcionario público es masivo) y reducir el patriotismo a un mero brote sentimental que aflora con fuerza menguante en algunas fechas significativas y se diluye, hasta ser insignificante, en el día a día.

Si Malvinas va a ser solamente una fecha en el almanaque no las vamos a recuperar nunca. Malvinas debe ser mucho más que eso. Malvinas debe ser un plus de patriotismo llamando a hacer de la Nación Argentina un país serio, con un claro sentido del deber que parte, necesariamente, de dar vigencia real a la Constitución Nacional. Malvinas debe ser la racionalidd de no repetir una y mil veces las recetas desl fracaso esperando que funcionen.

En estos días un documento de los obispos de Chubut da cuenta de la "tragedia educativa" en esa provincia. Y todos sabemos que la tragedia educativa no es algo puntual de una provincia, es un mal inadmisiblemente extendido a todo el país, con niños que tras varios años de primaria no saben leer y estudiantes secundarios incapaces de comprender lo que leen, por no hablar del adoctrinamiento en algunos claustros universitarios para cerrar un no pensamiento.

Vuelvo a recordar aquellas charlas con el Dr. Enrique Pinedo sabiendo que el futuro que queríamos y viendo el presente me pregunto: ¿A quiénes les sirve una Patagonia poblada por ignorantes? ¿A quiénes beneficia una Argentina embrutecida, confundida, resignada? Es evidente que a todo enemigo.

Para los británicos y sus kelpers, la Argentina de régimen kirchnerista (que no interrumpió el interregno cambiemita) es la mejor garantía de sostener sin esfuerzo alguno la usurpación de las islas argentinas del Atlántico Sur. 

Para los comunistas del Foro de San Pablo, dedicados a exportar la infección totalitaria de la dictadura castrista, esta Argentina es un bocadito al que ya le están clavando los dientes con sabor venezolano y el rojo aderezo chileno.

Para los etnonacionalistas mapuches, instrumentos dirigidos por comunistas y funcionales a los británicos, la Argentina anémica, debilitada por el kirchnerismo, es una invitación a hacer realidad la fantasía del Wallmapu.

Por todo lo hasta aquí expuesto, la conmemoración de los 40 años de la reconquista del 2 de Abril de 1982 debe ser mucho más que una catarsis emocional o el necesario abrazo de agradecimiento a los que combatieron por la dignidad nacional.

Sería patético golpearse el pecho con las bravuconadas de la impotencia, gritando que las Malvinas son argentinas mientras seguimos haciendo todo para que no lo sean.

Ocurre también que al 2 de Abril lo antecede el recuerdo del 24 de Marzo de 1976, utilizado por la izquierda para falsear la historia, ocultar los crímenes de las organizaciones terroristas dirigidas por Cuba y mantener a la Argentina empantanada de pasado y bajo el saqueo constante, como lo demuestra la estafa con los desaparecidos expuesta mediante una monumental y firmemente documentada investigación por José D'Angelo. 

No se puede mirar al futuro, y ni siquiera alcanzar al presente, cuando el pasado está falsificado.  

Este 24 de Marzo vamos a escuchar otra vez las mentiras del kirchnerismo a las que se pliegan los devotos progres de la mal entendida "corrección política", ladrones de fondos públicos y tiradores de flores al río, complices de la corrupción que empobrece y envilece a los argentinos. 

Y luego el 2 de Abril escucharemos a esos mismos hablar de Patria y soberanía. Discursos huecos, mientras los chicos pasan de año en las escuelas sin alcanzar los conocimientos mínimos que, se supone, cada uno de esos años representa. Discursos profanos sin ninguna conexión con la decencia, palabras absurdas a las que ningún hecho respalda.

Malvinas no es una palabra para decir en vano. Malvinas es Patria, Malvinas es también una deuda que como tal debe ser asumida por cada uno de nosotros. 

El 20 de Noviembre de 2019 publiqué un artículo titulado "MALVINAS COMO CRISTAL DE LA PATRIA", cierro ahora este artículo tomando un párrafo de aquel: 

Fue Mariano Grondona, a quien tuve por profesor de Derecho Político en la UBA, quien en su libro “La Argentina como vocación” planteó crudamente el significado de la Guerra de Malvinas como una deuda con aquellos que dejaron su vida en el combate. “Si empujamos decisivamente hacia adelante a la Argentina, la vida y la muerte de todos aquellos adquirirán sentido. Si no lo hacemos su vida y su muerte serán vanas. ¿Se quiere una deuda más pesada que ésta?”, sentencia Grondona. Y aunque yo crea que la exigencia de ese llamamiento de la Patria no consiste en que esas muertes adquieran sentido sino en evitar que lo pierdan, el razonamiento de Grondona es preciso en conducir atemporalmente a la pregunta clave que nunca debemos dejar de formularnos: ¿estamos hoy más cerca o más lejos de Malvinas que en 1982?

 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



domingo, 22 de noviembre de 2020

BASTARDEO DEMAGÓGICO DE CAUSAS NACIONALES


La confusión del demente despierta piedad cuando es natural, y el mayor repudio cuando es el propósito deliberado de un proyecto totalitario.  

El golpismo kirchnerista quiere asegurar la derogación de facto de la Constitución Nacional del 19MAR20 sancionando leyes que la niegan.

Este video infame publicado por el senador nacional por la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur Matías Rodríguez, expone que el objetivo del Frente de Todos es la miseria intelectual para perpetuar la miseria material del país.


La mezcolanza de tomar el Día de la Soberanía Nacional e intentar convertirlo en un argumento a favor del aborto irresponsable, da cuenta de la perversidad del kirchnerismo, de su falta de escrúpulos y desprecio por las instituciones.   

La demencia social es un propósito deliberado de todo proyecto totalitario, y acá ya somos manicomio.

Sucede que el sistemático ataque contra la Libertad requiere trastornarlo todo y destruir lo básico, empezando por la idea misma de familia. No es casual que un padre haya debido caminar kilómetros con su hija en brazos, ni que otro, en la desesperación por ver a su hija, haya muerto intentando cruzar a nado el Bermejo, ni que promuevan el aborto irresponsable con argumentos delirantes. Buscan deshumanizarnos.

Dicho esto, repudio el bastardeo demagógico que hace el gobierno de las causas nacionales.


Y digo:

1º Más allá de la evidente relación geopolítica, Malvinas y Antártida son histórica, fáctica y jurídicamente casos distintos.

2º Argentina tiene una pretensión de soberanía sobre la Antártida en el marco del Tratado Antártico, y hay que dejar claro lo que ello significa para que lo que vaya a resultar no se convierta en una nueva frustración nacional.

3º Toda discurso sobre la recuperación de la efectiva soberanía de las Islas Malvinas es pura cháchara si no nos esforzamos por ser un país serio. Y la casta política, kirchneristas y cambiemitas, están haciendo de la Argentina un mamarracho de país que nadie puede tomarse en serio.

4º El kirchnerismo, con la complicidad de la oposición parlamentaria y la CSJN ha dado un golpe de Estado el 10MAR20 cambiando las reglas de juego al dejar sin efecto la Constitución Nacional.

Argentina no será ni el esbozo de un país serio mientras la población se someta al capricho del gobierno de turno en lugar de exigir la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional.

y 5º Lo que digo no es nada nuevo. Que "El secreto de nuestra prosperidad consiste en la conservación de la paz y el acatamiento absoluto a la Constitución", es algo que dijo y demostró el Presidente Julio Argentino Roca.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

MALVINAS COMO CRISTAL DE LA PATRIA




Malvinas es acaso, hermosa palabra la palabra “acaso”, el mejor cristal para evaluar la realidad argentina.

La derrota militar, graficada en aquella triste foto de los cascos dejados sobre la turba, no significó el renunciamiento a la aspiración de integrar soberanamente el territorio nacional.

Recuperar territorio usurpado por una potencia militar es uno de los mayores desafíos que puede enfrentar cualquier Nación, porque obliga a pensarse en términos de fortalezas y vulnerabilidades. Aquí no caben las bravatas emocionales ni el sentimentalismo milagrero del realismo mágico, la única verdad es la realidad y la política es el arte de lo posible por lo que en función de ella se decide cualquier estrategia.

Fue Mariano Grondona, a quien tuve por profesor de Derecho Político en la UBA, quien en su libro “La Argentina como vocación” planteó crudamente el significado de la Guerra de Malvinas como una deuda con aquellos que dejaron su vida en el combate. “Si empujamos decisivamente hacia adelante a la Argentina, la vida y la muerte de todos aquellos adquirirán sentido. Si no lo hacemos su vida y su muerte serán vanas. ¿Se quiere una deuda más pesada que ésta?”, sentencia Grondona. Y aunque yo crea que la exigencia de ese llamamiento de la Patria no consiste en que esas muertes adquieran sentido sino en evitar que lo pierdan, el razonamiento de Grondona es preciso en conducir atemporalmente a la pregunta clave que nunca debemos dejar de formularnos: ¿estamos hoy más cerca o más lejos de Malvinas que en 1982?

Pues estamos muy lejos, cada vez más lejos de honrar esa deuda con nuestros caídos. Y eso es así por una sencilla razón: no somos un país serio ni estamos intentando serlo.

Así como son serias las personas que honran su palabra armonizando lo dicho y lo hecho, los países son serios cuando honran sus propias leyes. Y cuando esas leyes son sabias, como la Constitución de 1853, eso los hace predecibles y confiables. Racionales, para decirlo en una sola palabra.

Alcanzar objetivos nacionales requiere políticos racionales y Argentina no los tiene. La dirigencia política ha ido mutando a casta desde 1983. Desde el retorno al imperio de la Constitución Nacional se ha ido diluyendo el idealismo y la esperanza en una democracia de muy baja intensidad, que sólo sirve como mero cronograma electoral destinado a dar un barniz de legitimidad a los privilegios de la casta gobernante.

Y esta casta política, enteramente incapaz de velar por otra cosa que no sea su mezquina conveniencia de corto plazo, encerrada en fantasías épicas de frasco de mayonesa, depravada al extremo de generar pobreza para lucrar con ella, no quiere ni puede ofrecer racionalidad a la Patria.

Así las cosas, Malvinas como causa nacional es hoy un sentimiento al garete. Escribo esto y sé que muchos se enfadarán conmigo. Pero es verdad. Puede haber distintos caminos, más solamente una sola dirección para encontrar solución a los problemas del país: la racionalidad de vivir bajo la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional.

Si como ciudadanos no somos capaces de organizarnos para generar alternativas al predominio de la parasitaria casta política, no habrá futuro de algo que honestamente pueda llamarse República Argentina.

Así está hoy la Patria, muy lejos de Malvinas. Y alejándose hasta de sí misma.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 

lunes, 17 de diciembre de 2018

LA REPÚBLICA TIENE DERECHO A MATAR / LA DOCTRINA SARMIENTO




"Atacá mis cuarteles, matá a mis soldados, tratá de imponerme una dictadura comunista, respetaremos tu derecho a luchar por el totalitarismo para que vuelvas a intentarlo".

Consigna estúpida, ¿no?

Sin embargo rige en Argentina, donde juzgamos y condenamos a los defensores de la República.


El 18 de Noviembre de 1863, Domingo Faustino Sarmiento, Gobernador de San Juan, escribía una memorable carta al Presidente Bartolomé Mitre, en la cual reflexionaba con crudeza respecto al ajusticiamiento del Ángel Vicente "El Chacho" Peñaloza: 

"No sé lo que pensarán de la ejecución del Chacho. Yo inspirado por el sentimiento de los hombres pacíficos y honrados aquí he aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro y ponerla a la expectación, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses. Los ejércitos harán paz, pero la tranquilidad no se restablecería, porque a nadie se le puede inspirar confianza de que no principie la guerra cuando le plazca al Chacho invadir las provincias vecinas. Es su profesión, ejercida impunemente treinta años, hallando siempre en la razón de Estado o en el interés de los partidos medios de burlarse de leyes y constituciones y aceptándolo como uno de los rasgos de la vida argentina y de nuestro modo de ser. Sea, pero seamos lógicos: cortarle la cabeza cuando se le da alcance, es otro rasgo argentino. El derecho no rige sino con los que lo respetan, los demás están fuera de la ley; y no tiene el idioma en vano estas locuciones".

Aquello estaba enmarcado dentro de la afirmación del Estado Nacional, contra la cual se había alzado Peñaloza; pero no es el punto ahora detenerse en el hecho histórico concreto, sino en el concepto por el cual Sarmiento justifica matar y que cierta clase de enemigos no pueden reclamar justicia.



La lógica sarmientina es implacable respecto a que quienes buscan por la fuerza destruir el sistema no pueden esperar que el sistema los proteja, ya que, lisa y llanamente, a esos enemigos de la República, por principio de exclusión voluntaria de consecuencia obligatoria, no los protegen las leyes de la República.  

No solamente es ridículo que un terrorista totalitario se ampare en el mismo orden jurídico que intenta destruir, es ridículo que ese orden agredido le permita hacerlo. No es cierto que dejaremos de ser democráticos, humanos, respetuosos de las libertades, por eliminar sin contemplaciones a quienes sanguinariamente representan todo lo contrario de nuestros valores. El único cuidado que se debe tener es no convertirse en el enemigo, esto es no llevar la brutalidad  de respuesta al punto de olvidar que luchamos por conservar nuestra identidad y libertad. 

"Seamos lógicos", dice Sarmiento. Y es lo que no hemos sido en las últimas décadas, razón por la cual somos un país estúpido que facilita el accionar de los que quieren destruirlo. Tanto así que hemos vulnerado nuestra propia Constitución Nacional, haciendo tabla rasa del principio de irretroactividad de la ley penal y la garantías del debido proceso, con la única e infame finalidad de perseguir y condenar a quienes evitaron se nos imponga por las armas una eterna dictadura comunista. 

No hay otro caso en el mundo de país tan imbécil que, con aceitada persistencia, ponga y acumule recursos del lado de los atacantes para defenestrar a sus defensores. 

La mentira de los 30.000 desaparecidos, hecha ley a instancias del FPV en la Provincia de Buenos Aires bajo la gobernación de Vidal y los votos de CAMBIEMOS, demuestra la perversidad del asunto. Los mismos que repiten la elaborada falacia, omiten recordar que el ERP, conducido por Roberto Santucho estimaba tener que realizar un genocidio de un millón de argentinos para imponer el socialismo. Del mismo modo, callan el enamoramiento por la muerte que experimentaban los miembros de Montoneros bajo la alucinada jefatura de Mario Firmenich. Frente a esas dos organizaciones dirigidas desde Cuba, y al módico costo de unos 6.000 bajas terroristas entre muertos y desaparecidos, se impusieron los militares argentinos impidiendo un verdadero genocidio y garantizando nuestro tradicional estilo de vida. 


En agradecimiento los condenamos a envejecer y morir privados de su libertad. Y somos tan agradecidos, que aunque hayan combatido luego en otra guerra defendiendo la dignidad nacional, sin importar las medallas merecidas en Malvinas, también los mandamos presos porque matar terroristas es algo que hiere la susceptibilidad de la izquierda y el progresismo. "Terrorismo de Estado" llaman al terrible crimen de defender la Patria del ataque de grupos terroristas organizados, dirigidos, entrenados y financiados desde un Estado totalitario, que sigue siendo dictadura desde antes de entonces y con pretensión de eternidad. 

Y nosotros, los argentinos gobernados por los mismos partidos políticos que en su momento fueron a golpear las puertas de los cuarteles, conservamos relaciones diplomáticas con esa dictadura comunista, que al día de hoy sigue interfiriendo en asuntos internos de nuestro país con iguales fines de antaño. Los que se enervan de odio y espanto por el Proceso de Reorganización Nacional para con asco en los labios llamarle "dictadura", siguen hablando melosamente de la "revolución cubana"; pues bien, aquel gobierno militar ciertamente no fue democrático, fue un gobierno autoritario, desde luego, pero no una dictadura totalitaria. Se asumió transitorio y para reestablecer el orden constitucional. Y si todas las dictaduras son malas, cabe distinguir que las que se perciben eternas son las peores. Cuba y Venezuela, por ejemplo. 

Como no hemos adoptado la lógica de Sarmiento para justificar y ejercer nuestro derecho, como Nación republicana, a eliminar sin miramientos a los enemigos que buscan privarnos de nuestra identidad y libertades, esos enemigos vuelven a intentarlo una y otra vez. 

En 1989 se presentaron como "Movimiento Todos por la Patria" (MTP) e incluyendo guerrilleros de distintas nacionalidades atacaron el Regimiento de La Tablada. Y somos tan agradecidos de nuestros defensores que a los que participaron de esta nueva defensa tampoco los íbamos a perdonar, así es como el Teniente Coronel Emilio Nani, habiendo combatido en Malvinas y en Tablada, quedó privado de su libertad. Literalmente defender a la Patria le costó un ojo de la cara, pero somos tan agradecidos que si pudiéramos le arrancaríamos el otro... no sea cosa que nos ataquen de nuevo y el muy cabrón siga peleando. ¡Así de agradecidos somos los hijos de puta que habitamos este país!

Y de tan agradecidos que somos, ahora mismo estamos juzgando a defensores de La Tablada por el terrible crimen de haber vencido, otra vez. 


La vida de los terroristas comunistas tiene en la Argentina el valor de lo sagrado, pero las de nuestros propios defensores no valen ni el recuerdo. Continuando con la desmemoria colectiva y el adoctrinamiento en la falsedad histórica del régimen kirchnerista, el Presidente Macri arroja flores al río, como lamentando no vivir (o haber muerto) bajo la dictadura eterna de los que prometían usar la Cordillera de los Andes como paredón de fusilamiento. 

El kirchnerismo no respeta la Constitución. El macrismo tampoco. Por eso sigue la farsa de los derechos humanos sumando presos políticos (o prisioneros de guerra, según se los quiera catalogar). Lo único que cambiamos fue un proyecto totalitario por otro progresista, que a la larga es exactamente la misma bosta. Perdonen la expresión, pero invocar a Sarmiento obliga a llamar a las cosas por su nombre. 

El estilo de vida que propone la Constitución Nacional no es una gracia que se concede y asegura por estar escrita en el papel, al igual que la Libertad es frágil y se pierde tan pronto como se deja de luchar por ella. Y esa lucha,  frente al enemigo totalitario que recurre al terror, justifica plenamente la doctrina Sarmiento: 

Sea, pero seamos lógicos: cortarle la cabeza cuando se le da alcance, es otro rasgo argentino. El derecho no rige sino con los que lo respetan, los demás están fuera de la ley; y no tiene el idioma en vano estas locuciones.

¡Patria y Libertad!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 


viernes, 27 de julio de 2018

SER GENDARME


1938 - 28 de Julio - 2018
80º Aniversario de Gendarmería Nacional



SER GENDARME





Como indagando en la propia identidad he reflexionado mucho tiempo sobre el significado de “ser gendarme”.

El origen de esas reflexiones lo encuentro en la tendencia natural a emular los pasos paternos. Nací en 1965 y mi padre sirvió en la Gendarmería Nacional desde su ingreso en 1947 hasta su retiro como Suboficial Principal en 1972, conservando en condición de agente de Inteligencia el vínculo activo con la institución hasta su muerte en 1985.

Suboficial Principal GN Don José Santiago Tamagnone.

Al terminar mis estudios secundarios cambié de planes optando por estudiar abogacía; sin embargo cierto margen de duda estaba ahí como una cuenta pendiente. En 1988 ingresé a la Escuela de Oficiales de Gendarmería Nacional y a los pocos días de incorporado pedí la baja en estos términos: “meditadamente observo que las vivencias y perspectivas de la vida civil son más intensas en mí que sus pares en la vida del gendarme”. 

El despejar toda duda sobre mi vocación civil no disminuyó el afecto y aprecio por la Gendarmería.  Al contrario, hizo que valorase aún más el significado de ser gendarme.

Y es que para ser gendarme se requieren tres condiciones sine qua non. La primera es sentir un profundo amor por la Patria. No se puede ser gendarme sin partir del sentimiento patriótico. La segunda condición, entrelazada con la primera, es tener una gran vocación de servicio en el sentido de estar dispuesto a brindarse a los demás. Esto queda muy claro cuando, desde la observación civil,  se afirma que “el gendarme es un tipo gaucho”.

Pero estos dos requisitos necesarios, amor a la Patria y vocación de servicio, no son suficientes porque no alcanzan por sí a definir la particular vocación del gendarme. Muchos argentinos, afortunadamente, sintiendo un profundo amor a la Patria y una gran vocación de servicio se realizan en otras actividades conservando intactas esas dos condiciones.

Entonces, para ser gendarme hay una tercera condición necesaria y definitoria: la particular convicción de poder realizarse sirviendo a la Patria como gendarme.

A diferencia de las dos primeras condiciones, simples y puras, esta tercera condición resulta mucho más compleja. La convicción de ser gendarme es producto de una suma de factores múltiples y variables que, al igual que ocurre con las huellas digitales, nunca es exactamente igual en dos sujetos por muy parecidos que sean. Así, en ese ADN del gendarme se combinan elementos que, con mayor o menor intensidad, confluyen en una misma identidad, como ser: aprecio por la naturaleza, conservación del honor, una particular atracción por el terreno difícil, valoración del estado físico, gusto por las armas, apego a la disciplina militar, sentido del orden y consideración de la función policial, etc.

Con esas tres condiciones, amor a la Patria, vocación de servicio y convicción de ser gendarme, recién se empieza a ser gendarme, pero sólo se concreta viviendo en la tradición de los gendarmes. Sin duda algo similar a otras muchas identidades institucionales, pero con características distintivas que, acaso (hermosa palabra la palabra “acaso”) la hacen única.

A lo largo de su historia Gendarmería Nacional ha forjado una tradición de honor y servicio, jalonada día a día por innumerables actos cotidianos de abnegación y mérito en las extensas fronteras de la República Argentina, como en cada lugar al que el deber la llama para desempeñarse con energía y corrección.

Fuerza de seguridad y primera línea de defensa, los gendarmes velan por la soberanía nacional. En ese rol de centinelas enfrentaron en Lago del Desierto (06NOV1965) a los carabineros chilenos abatiendo al Teniente Hernán Merino, sin odio alguno y reconociendo en él a un valiente con convicciones muy similares a las propias.



Y es que los gendarmes también han sabido ofrendar generosamente su sangre en cumplimiento del deber; lo han hecho, lo hacen y lo harán siempre que la Patria lo necesite.

Recuerdo con gratitud a los gendarmes muertos y heridos durante el Operativo Independencia, en defensa del estilo de vida y la integridad territorial de los argentinos, cuando en 1975 Tucumán fue uno de esos Vietnam soñados por el delirio totalitario para aniquilar libertades y establecer una dictadura eterna; a imagen y semejanza de la que sigue oprimiendo a Cuba.

Con el mismo espíritu marcharon en 1982 a la Guerra de Malvinas los integrantes del Escuadrón Alacrán, tributando a la Patria otro generoso y noble sacrificio en defensa de la dignidad nacional.

Si morir por la Patria es vivir por siempre, en la tradición de honor de los gendarmes han de perdurar nombres como los de Guillermo Nassif y Ramón Gurmersindo Acosta, autor este último de una carta para su hijo que ningún argentino puede leer sin conmoverse hondamente. En unas pocas líneas, Acosta revela que sobre el amor a la Patria y la vocación de servicio, la convicción hace que “ser gendarme” adquiera una dimensión trascendente, algo que va mucho más allá de lo “profesional” entendido como un mero trabajo o función: “ser gendarme” es, al fin de cuentas, una de esas vivencias de valores y camaradería que por su trascendencia hacen de la muerte apenas una circunstancia, casi una insignificancia.


Gendarmería Nacional, Centinela de la Patria.
Honor a los combatientes y Gloria a los caídos.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha. 
      -J. Santiago Tamagnone (h)-

Un liberal que no habla de economía.



LA SONRISA DE JAMES COBURN

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