Mostrando entradas con la etiqueta patria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta patria. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de abril de 2021

MILITARES FRANCESES REACCIONAN POR FRANCIA ¿Y LOS ARGENTINOS?




Mientras los argentinos nos seguimos comportando como una tribu de subnormales tutelados por el muñeco a hilo de una bipolar, día a día se profundiza la infeKtadura y la reacción republicana no aparece. 

Y ya que nadie lo dice lo digo yo: sobran razones para alzarse contra este gobierno corrupto golpista y criminal que ha dejado sin efecto la Constitución Nacional. 

Pero que yo lo diga y que lo fundamente no significa gran cosa, no soy una voz que resuene en la conciencia de los argentinos, sino apenas un murmullo más de tantos que se filtran por algunos teléfonos y a través de las redes sociales, desde artículos de mis blogs o la columna Claves de la Seguridad en el diario La Prensa. 

El pasado 22 de Abril se publicó en Francia una carta con la que 20 generales, un centenar de oficiales superiores y más de mil militares hicieron un llamamiento para que la clase política vuelva al honor y al deber. La elevaron al gobierno francés, declarando estar hartos de vacilaciones y silencios culpables ante la desintegración nacional, porque "ya no es tiempo de procrastinar, de lo contrario, mañana la guerra civil pondrá fin a este caos creciente, y los muertos, de los que ustedes serán responsables, se contarán por miles".

Ese acto merece una reflexión argentina. 

En Argentina la idea de la "Mesa de Encuentro Libertador General San Martín", que pretendía instalar temas de Defensa, se disolvió apenas el gobierno amagó represalias. 


En la estampida sólo el Comandante General de la Gendarmería Nacional (RE), Veterano de la Guerra de Malvinas Jose Ricardo Spadaro, y algún otro, se plantó firme a defender su posición.

La vergüenza de un Ejército Argentino incapaz de sostener un tuit (lo que exime de comentar su moral de combate), más la profundización de la infeKtadura que el 19MAR20 dio un golpe de Estado contra la Constitución Nacional, evidencia el desacierto de haber levantado esa mesa y la cobardía del silencio.

"Cuando la prudencia está en todas partes, el valor no está en ninguna", recuerda la carta de los militares franceses al gobierno de Francia, y al leerla uno no puede dejar de advertir, con rabia de indignación cívica, que aplica en forma elegante para la cobardía local.

Ocurre que cuando con toda racionalidad señalan los militares franceses, ante al contexto y situación de Francia, que: "todo francés, sea cual sea su creencia o su no creencia, está en su casa en cualquier lugar de Francia; no puede ni debe haber ninguna ciudad o barrio donde no se apliquen las leyes de la República", nadie con un mínimo de sentido común puede dejar de extrapolar esa frase a la realidad argentina, donde hasta un orden jurídico primitivo como el Az Mapu, esgrimido por el etnonacionalismo "mapuche" que fomenta la izquierda, parece tener más fuerza que el Derecho Argentino.

No por casualidad en Argentina hay militares que siendo héroes de dos guerras, habiendo sangrado por la Libertad de sus compatriotas y la dignidad nacional, están privados de su libertad; ante la indiferencia civil y el atroz olvido de sus camaradas en actividad.

Entonces decir lo racional, que por definición exige no mayor audacia, requiere aquí un valor descomunal. La cultivada idiotez vernácula se escandalizaría, desde el quejido zurdo progresista apátrida y acobardando todavía más a los muchos confundidos, si militares argentinos se pronunciaran diciendo: "todo argentino, sea cual sea su creencia o su no creencia, está en su casa en cualquier lugar de Argentina; no puede ni debe haber ninguna ciudad o barrio donde no aplique la Constitución Nacional". 

El régimen kirchnerista no tiene nada de democrático porque es un proyecto totalitario funcional a la tiranía castrista, ha impuesto a la sociedad la censura de muchas voces a fuerza de desmemoria, falseamiento histórico y adoctrinamiento a través del uso faccioso de los recursos del Estado. 

¿Dónde hay una voz valiente hoy en Argentina? ¿Dónde el político que llame a la rebelión? ¿Dónde un Mitre o un Alem? ¿Dónde los militares que juraron defenderla hasta perder la vida? ¿Donde los abogados que juraron defender la Constitución Nacional? ¿Dónde estamos vos y yo?

Aquí se murmura, pero no se grita. Y no alcanza con los murmullos de unos cuantos, porque como canta Loquillo en "Antes de la lluvia":

"...la peor palabra, es la que no,
la que no se dice,
pactar con el silencio,
cuando debemos gritar,
nos hace cobardes".

La Nación Argentina surgió peleando, con el coraje a Patria o muerte de los que cantaban el Himno de los libres al humo del cañón. 

Hoy agoniza sin pena y sin gloria, necesita ciudadanos y soldados, patriotas que le devuelvan su esencia, decencia, honra y destino.


¡CONSTITUCIÓN O MUERTE!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 20 de noviembre de 2019

MALVINAS COMO CRISTAL DE LA PATRIA




Malvinas es acaso, hermosa palabra la palabra “acaso”, el mejor cristal para evaluar la realidad argentina.

La derrota militar, graficada en aquella triste foto de los cascos dejados sobre la turba, no significó el renunciamiento a la aspiración de integrar soberanamente el territorio nacional.

Recuperar territorio usurpado por una potencia militar es uno de los mayores desafíos que puede enfrentar cualquier Nación, porque obliga a pensarse en términos de fortalezas y vulnerabilidades. Aquí no caben las bravatas emocionales ni el sentimentalismo milagrero del realismo mágico, la única verdad es la realidad y la política es el arte de lo posible por lo que en función de ella se decide cualquier estrategia.

Fue Mariano Grondona, a quien tuve por profesor de Derecho Político en la UBA, quien en su libro “La Argentina como vocación” planteó crudamente el significado de la Guerra de Malvinas como una deuda con aquellos que dejaron su vida en el combate. “Si empujamos decisivamente hacia adelante a la Argentina, la vida y la muerte de todos aquellos adquirirán sentido. Si no lo hacemos su vida y su muerte serán vanas. ¿Se quiere una deuda más pesada que ésta?”, sentencia Grondona. Y aunque yo crea que la exigencia de ese llamamiento de la Patria no consiste en que esas muertes adquieran sentido sino en evitar que lo pierdan, el razonamiento de Grondona es preciso en conducir atemporalmente a la pregunta clave que nunca debemos dejar de formularnos: ¿estamos hoy más cerca o más lejos de Malvinas que en 1982?

Pues estamos muy lejos, cada vez más lejos de honrar esa deuda con nuestros caídos. Y eso es así por una sencilla razón: no somos un país serio ni estamos intentando serlo.

Así como son serias las personas que honran su palabra armonizando lo dicho y lo hecho, los países son serios cuando honran sus propias leyes. Y cuando esas leyes son sabias, como la Constitución de 1853, eso los hace predecibles y confiables. Racionales, para decirlo en una sola palabra.

Alcanzar objetivos nacionales requiere políticos racionales y Argentina no los tiene. La dirigencia política ha ido mutando a casta desde 1983. Desde el retorno al imperio de la Constitución Nacional se ha ido diluyendo el idealismo y la esperanza en una democracia de muy baja intensidad, que sólo sirve como mero cronograma electoral destinado a dar un barniz de legitimidad a los privilegios de la casta gobernante.

Y esta casta política, enteramente incapaz de velar por otra cosa que no sea su mezquina conveniencia de corto plazo, encerrada en fantasías épicas de frasco de mayonesa, depravada al extremo de generar pobreza para lucrar con ella, no quiere ni puede ofrecer racionalidad a la Patria.

Así las cosas, Malvinas como causa nacional es hoy un sentimiento al garete. Escribo esto y sé que muchos se enfadarán conmigo. Pero es verdad. Puede haber distintos caminos, más solamente una sola dirección para encontrar solución a los problemas del país: la racionalidad de vivir bajo la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional.

Si como ciudadanos no somos capaces de organizarnos para generar alternativas al predominio de la parasitaria casta política, no habrá futuro de algo que honestamente pueda llamarse República Argentina.

Así está hoy la Patria, muy lejos de Malvinas. Y alejándose hasta de sí misma.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 

lunes, 20 de agosto de 2018

MAURICIO MACRI A TRAVÉS DEL TÚNEL DEL TIEMPO

Intentar entender a Mauricio Macri en su rol de Presidente de la Nación es un esfuerzo intelectual complejo. Obviamente discernir no es una tarea que le interese a los fanáticos, pues justamente lo son por abrazar "verdades" tan simples como absolutas que no admiten duda alguna. 

A los que no somos fanáticos la duda nos acompaña en forma cotidiana, hasta con cierta jactancia de nuestra condición pensante; como supo observar aquella vez Aldo Rico. Y estas dudas sobre el presente sólo podrían despejarse contando con el diario del día después de Macri, pero no estando disponible el túnel del tiempo para que Tony y Douglas nos traigan esas páginas indubitables debemos lidiar con la incógnita procurando razonar.  


El pasado 17 de Agosto recordaba ante un grupo de jóvenes estas reflexiones que Juan Bautista Alberdi escribió en "El crimen de la guerra" sobre el General José de San Martín: 

"La vida de San Martín prueba dos cosas: que la revolución más grande y elevada que él, no es obra suya, sino de causas de un orden superior, que merecen señalarse al culto y al respeto de la juventud en la gestión de su vida política; y que la admiración y la imitación de San Martín no es el medio de elevar a las generaciones jóvenes de la República Argentina a la inteligencia y aptitud de sus altos destinos de civilización y libertad americana".

Alberdi, uno de los pensadores más brillantes al servicio de la Nación Argentina, no apuntó con esas palabras a menoscabar la memoria del héroe mayor de la Independencia sino a desanimar la pasión guerrera que, luego de rotos los lazos con España, sostenía el estado de guerra civil permanente. 

Parafraseando esa reflexión al contexto en el que Mauricio Macri fue puesto por nuestros votos en la Presidencia de la Nación, digo: "La presidencia de Mauricio Macri prueba dos cosas: que el cambio para recomponer la República, obra más grande y elevada que él, no será obra suya, sino de causas de un orden superior; y que vencido el personalismo kirchnerista la admiración y la imitación de Macri no es el medio de elevar a las generaciones de jóvenes de la República Argentina a la inteligencia y aptitud de sus altos destinos de civilización y libertad americana". 

No hago con esto una equiparación de personajes, sino apenas una comparación de procesos históricos. Los hombres pasan, las ideas y sus instituciones siguen. El futuro depende de muchas variables, pero aún así algunas cosas del porvenir se bosquejan con trazo firme. 

Hoy, en el fragor de la diaria, hay quienes al espanto de lo pasado, cierran el grado posible del cambio al gradualismo y continuidad cultural que la tibieza progre de Maurcio Macri y el PRO determinan en CAMBIEMOS. Como si fuera esa toda la posibilidad de cambio. Otros, los que se niegan al cambio por ser enemigos del estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional, los que defienden la corrupción a sabiendas de corrupta, fantasean con que un nuevo 2001 ponga al cambio y a Mauricio Macri en un mismo helicóptero de fuga. 

Unos y otros se equivocan. La fuerza cívica que salió a las calles a defender la Constitución Nacional y le puso fin al régimen en las urnas, excede largamente la progresía que lidera Mauricio Macri. Y esa fuerza es la que va a escribir, finalmente, el diario del día después, sea el 10 de Diciembre del 2019 o del 2023.  


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha.
Un liberal que no habla de economía.






 

LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN