domingo, 1 de diciembre de 2019

HOY TOMÉ UN CAFÉ CON DISCÉPOLO



En el Café de la Ciudad hay una mesa a la que considero mía, es la que está junto al retrato de Pichuco y menciona el programa de radio de Armando Rolón. Desde allí, entre el ir y venir de la gente, se ve el Obelisco. Me encanta ese lugar y ese café. 

Hoy no fui, pero imaginé que iba y me sentaba ahí. Y en eso mientras esperaba el café leyendo el diario hubo un resplandor sepia, entonces se abrió la puerta y entró Discépolo. Saludó a alguien en la barra y vino directo a sentarse a mi mesa. 

- Hola Ariel. ¿Lo esperás a Armando? 
- No. Leía el diario. 

Aún imaginando me pregunté cómo diablos iba a saber Discépolo de mí, entonces caí en la cuenta que Armando Rolón es un amigo en común con Discépolo y Nora Bilous. Y aunque no lo fuera, uno no necesita lógica para imaginar. 

- Ah! El diario... ¿Vos querés saber qué sapa? dejá que yo te lo cuento -dijo con un gesto de ironía antes de gritar- ¡Mozo! traiga una servilleta, de tela, que voy a escribir el diario para mi amigo Ariel.

Y ni bien el mozo la trajo escribió en ella: 

¿Qué sapa Señor?

La tierra está maldita
y el amor con gripe, en cama.
La gente en guerra grita,
bulle, mata, rompe y brama.
Al hombre lo ha mareao
el humo, al incendiar,
y ahora entreverao
no sabe dónde va.
Voltea lo que ve
por gusto de voltear,
pero sin convicción ni fe.

¡Qué "sapa", Señor...
que todo es demencia!...
Los chicos ya nacen
por correspondencia,
y asoman del sobre
sabiendo afanar...
Los reyes temblando
remueven el mazo
buscando un "yobaca"
para disparar,
y en medio del caos
que horroriza y espanta:
la paz está en yanta
¡y el peso ha bajao!...

Hoy todo Dios se queja
y es que el hombre anda sin cueva,
volteó la casa vieja
antes de construir la nueva...
Creyó que era cuestión
de alzarse y nada más,
romper lo consagrao,
matar lo que adoró,
no vio que a su pesar
no estaba preparao
y él solo se enredó
al saltar.

¿Qué "sapa", Señor
que ya no hay Borbones?
Las minas se han puesto
peor que los varones;
y embrollan al hombre
que tira boleao.
Lo ven errar lejos
a un dedo del sapo
y en vez de ayudarlo
lo dejan colgao.
Ya nadie comprende
si hay que ir al colegio
o habrá que cerrarlos
para mejorar...

La firmó y puso la fecha: 1º de Diciembre de 2019. Me quedé un rato con él, escuchando, aprendiendo; y me fui entendiendo, igual que de las charlas con Armando. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 

miércoles, 20 de noviembre de 2019

MALVINAS COMO CRISTAL DE LA PATRIA




Malvinas es acaso, hermosa palabra la palabra “acaso”, el mejor cristal para evaluar la realidad argentina.

La derrota militar, graficada en aquella triste foto de los cascos dejados sobre la turba, no significó el renunciamiento a la aspiración de integrar soberanamente el territorio nacional.

Recuperar territorio usurpado por una potencia militar es uno de los mayores desafíos que puede enfrentar cualquier Nación, porque obliga a pensarse en términos de fortalezas y vulnerabilidades. Aquí no caben las bravatas emocionales ni el sentimentalismo milagrero del realismo mágico, la única verdad es la realidad y la política es el arte de lo posible por lo que en función de ella se decide cualquier estrategia.

Fue Mariano Grondona, a quien tuve por profesor de Derecho Político en la UBA, quien en su libro “La Argentina como vocación” planteó crudamente el significado de la Guerra de Malvinas como una deuda con aquellos que dejaron su vida en el combate. “Si empujamos decisivamente hacia adelante a la Argentina, la vida y la muerte de todos aquellos adquirirán sentido. Si no lo hacemos su vida y su muerte serán vanas. ¿Se quiere una deuda más pesada que ésta?”, sentencia Grondona. Y aunque yo crea que la exigencia de ese llamamiento de la Patria no consiste en que esas muertes adquieran sentido sino en evitar que lo pierdan, el razonamiento de Grondona es preciso en conducir atemporalmente a la pregunta clave que nunca debemos dejar de formularnos: ¿estamos hoy más cerca o más lejos de Malvinas que en 1982?

Pues estamos muy lejos, cada vez más lejos de honrar esa deuda con nuestros caídos. Y eso es así por una sencilla razón: no somos un país serio ni estamos intentando serlo.

Así como son serias las personas que honran su palabra armonizando lo dicho y lo hecho, los países son serios cuando honran sus propias leyes. Y cuando esas leyes son sabias, como la Constitución de 1853, eso los hace predecibles y confiables. Racionales, para decirlo en una sola palabra.

Alcanzar objetivos nacionales requiere políticos racionales y Argentina no los tiene. La dirigencia política ha ido mutando a casta desde 1983. Desde el retorno al imperio de la Constitución Nacional se ha ido diluyendo el idealismo y la esperanza en una democracia de muy baja intensidad, que sólo sirve como mero cronograma electoral destinado a dar un barniz de legitimidad a los privilegios de la casta gobernante.

Y esta casta política, enteramente incapaz de velar por otra cosa que no sea su mezquina conveniencia de corto plazo, encerrada en fantasías épicas de frasco de mayonesa, depravada al extremo de generar pobreza para lucrar con ella, no quiere ni puede ofrecer racionalidad a la Patria.

Así las cosas, Malvinas como causa nacional es hoy un sentimiento al garete. Escribo esto y sé que muchos se enfadarán conmigo. Pero es verdad. Puede haber distintos caminos, más solamente una sola dirección para encontrar solución a los problemas del país: la racionalidad de vivir bajo la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional.

Si como ciudadanos no somos capaces de organizarnos para generar alternativas al predominio de la parasitaria casta política, no habrá futuro de algo que honestamente pueda llamarse República Argentina.

Así está hoy la Patria, muy lejos de Malvinas. Y alejándose hasta de sí misma.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

"FILONAZI", SEGÚN EL PROGRE MARCELO LONGOBARDI




Marcelo Longobardi es un periodista al que escucho desde hace años, décadas ya. Algunas veces coincido con sus apreciaciones, otras veces disiento rotundamente. Tal el caso de su editorial del día 6 de Noviembre de 2019 en "Cada Mañana" por Radio Mitre, que pude escuchar con la tranquila resignación de permanecer en un atasco de tránsito. 

Antes de ir sobre sus dichos, debo señalar que la Nación Argentina se encuentra experimentando la transición hacia el regreso del régimen kirchnerista por el fracaso de un gobierno progre. Y que, además, fracasa por progre. La Presidencia de Mauricio Macri no ha sido ni liberal, ni conservadora, ni nacionalista, es decir: no ha sido de Derecha. Y tan progre como el gobierno es la mayor parte del periodismo argentino, empezando por el gran multimedios del progresismo que es Clarín. Marcelo Longobardi es parte de ese periodismo. Y decirlo no significa que quienes somos de Derecha lo querramos hacer desaparecer como sí plantea y se propone el kirchnerismo; simplemente es tener en claro la realidad de la prensa y el negocio periodístico. A diferencia de los comunistas, que eso son los kirchneristas, nosotros no soñamos con un partido único que domine la prensa, por eso no llamamos "periodista" al agente de Inteligencia cubana y terrorista montonero Rodolfo Walsh. Nosotros, aquellos a los que los progres llaman "fachos", "liberalotes", "gorilas", "genocidas", y un largo etcétera de agravios, valoramos la libertad de expresión, sencillamente porque bregamos por la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional.  

Ha dicho Marcelo Longobardi que en el debate presidencial español, según todos los medios de ese país, "quien salió fortalecido es un personaje muy complicado llamado Santiago Abascal". Según interpreta Longobardi, cuando los sectores que representan las posiciones más moderadas no consiguen acuerdos y llevar adelante cosas "surgen, inclusive en países tan desarrollados como España, líderes muy radicalizados, en este caso Santiago Abascal que es un tipo de la ultraderecha filonazi". Y agrega calificativos: "zarpado, otra que Bolsonaro" y "un peligro internacional", para concluir que lo que sucede con Santiago Abascal y VOX en España "es una enseñanza para los argentinos y para la gente que pretende en la Argentina tener cierta moderación". 

Cabe preguntarse si Marcelo Longobardi, antes de tirar esta pieza oratoria del periodismo militante versión progre, se ha tomado el trabajo de leer las propuestas de VOX, o escuchar discursos de Santiago Abascal, porque llamarlo "filonazi" es ignorancia o mala fe; en cualquier caso algo inaceptable en cualquier periodista, mucho más en uno cuya opinión tiene gran repercusión. Suele ocurrir que los progres llaman moderación a la falta de convicciones y complicado al que piensa a contracorriente, porque en ese juego hipócrita de sostener la corrección política que la izquierda les ha escrito terminan acusando de "fascistas" a los comunistas; como si tuvieran miedo que señalar hacia los comunistas diciendo "esos son comunistas" los condenase a ser macartistas. Pues bien, dejemos claro que el macartismo -como bien sostiene Nicolás Márquez- es un sano y noble sentimiento. Dictadores como Castro o Maduro no son fascistas, son comunistas, de un rojo a prueba de daltónicos. 

El peligro para España no son las convicciones y la sensatez de Santiago Abascal, de hecho este argentino se ha emocionado al escucharlo hablar del pasado español como muy pocos políticos argentinos se atreven a hablar del pasado argentino. Si aquí alguien cree que puede haber futuro de Libertad, convalidando como cierto el pasado falseado y dogmatizado por el kirchnerismo para un presente de odio, es preciso señalar que no lo habrá. Porque la mentira planificada conduce al totalitarismo orwelliano. 

Desde luego Longobardi no leerá esta nota, y tampoco escuchará las palabras de Santiago Abascal en el video que la cierra, pero a pesar de Longobardi y todo el periodismo progre, espero alguna vez, por nosotros y nuestra posteridad, escuchar un discurso similar de un Presidente Argentino. Y si contrariando las probabilidades ocurriera que leyera esta nota, atendiera este video y tuviera la suficiente apertura mental para escapar de sus prejuicios progres, Longobardi no volvería a llamar "filonazi" a Santiago Abascal. Pues no hay ninguna declaración de VOX o Abascal que justifique ese insulto.





Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.







jueves, 24 de octubre de 2019

¡UN DOCUMENTAL IMPERDIBLE!


Desde la aparición del cine, las películas son uno de los entretenimientos mejor apreciados por la humanidad. La fábrica de sueños nos ha permitido imaginar la vida desde infinidad de cristales, y a tal punto nos ha puesto en galaxias lejanas como acercado al vecindario que a veces, pantalla mediante, nos descubrimos iguales a los que creíamos enteramente opuestos y entendemos cosas sobre nosotros mismos. En buena medida podría decirse que si uno es los libros que ha leído, también es las películas que ha visto. Por eso hay películas que nos dejan impresiones duraderas, que nos acompañan por siempre como hitos de nuestra propia existencia. 



La lectura y el cine son siempre experiencias personales, porque sin importar cuántos más lean ese libro o vean esa película, superando los rasgos comunes todo aquello que pensamos, sentimos o imaginamos es único e intransferible.  

Disfruté a través de Netflix "Chuck Norris vs Comunismo", un documental de Ilinca Calugareanu (2015 y sin fecha de vencimiento) que revela el modo en que a través del videocassette en la Rumania del dictador comunista Nicolás Ceaucescu, el deseo de ver películas logró burlar la censura. Se trata de un encantador alegato a favor de la Libertad, que despierta una inmediata simpatía por los rumanos y deja marca. 

Si recomiendo con el mayor entusiasmo a los lectores de La Pluma de la Derecha el documental de Calugareanu es porque, objetivamente, tiene méritos propios para ser inolvidable. Expone su idea en forma clara y amena, ayudando a comprender lo mucho que había de Orwell, como realidad y paranoia, en la Rumania comunista; subrayando y exaltando en la narración que la sencilla humanidad de los rumanos, (finalmente, la sencilla humanidad a secas) no pudo ser quebrada. 

Revolución Rumana (1989), el dictador Nicolás Ceaucescu es ejecutado
y la Bandera Rumana liberada de la mancha comunista. 
Pero luego también la recomiendo por mi propia subjetividad. Porque trazar paralelos es inevitable y acá viene mi historia para que el lector repase la suya. Confieso que el título del documental me llamó la atención y a la vez me hizo dudar de verlo, pues las películas de Chuck Norris no han gozado de mi preferencia. Pero superado ese prurito, con unos pocos minutos del documental recordé la impresión que siendo adolescente me causó la película rusa, realizada en 1979, "Moscú no cree en lágrimas", del director  Vladímir Menshov.  Premio Oscar a la mejor película extranjera en 1980, ver esa película significó para mí que el ruso promedio, ese enemigo comunista siniestro y gélido, era muy parecido a cualquier argentino; entendí entonces que el comunismo es espantosamente artificial.

Viendo "Chuck Norris vs Comunismo" pasa lo mismo con los rumanos, pero mientras nosotros eramos socios de varios videoclubes y alquilábamos películas sin restricciones, sólo por diversión, ellos arriesgaban algo y a más de diversión intuían en esas cintas el sabor de la Libertad; despertando al sueño de alcanzarla. Quienes dan su testimonio en el documental lo hacen de tal forma que se los siente cercanos, un amigo o un vecino cualquiera del barrio. La directora ha sabido captar el rasgo humano que nos iguala en lo cotidiano, subrayado por el valor de una voz: la de Irina Nistor.

Buscando sintetizar en una imagen la experiencia de "Chuck Norris vs Comunismo" recordé la última película de Jerry Lewis y Dean Martin como dúo: "Hollywood or Bust", de 1956 y dirigida por Frank Tashlin, que en plena Guerra Fría y con la caracterización del Gran Bufo como un ruso amante del cine, rindió tributo y acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", envió un mensaje de esperanza a los que padeciendo la oscuridad tras la cortina de hierro anhelaban la luz del proyector, esa luz que décadas después llegó a Rumania en las cajas plásticas del VHS. 

Jerry Lewis, "Hollywood or Bust" (1956)

Al fin, la Libertad vence. Lo trágico es que en las vueltas de la historia haya pueblos que no sabiendo valorar su Libertad caigan estúpidamente en abismos de los que otros pueblos escaparon con gran sacrificio. Pero esa es otra película, posiblemente una película argentina en pleno rodaje...


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.  







viernes, 18 de octubre de 2019

ARMAS PARA EL PUEBLO

“Aux armes, citoyens,
formez vos bataillon!
Marchons, marchons!
Qu'un sang impur
abreuve nos sillons!”

La Marsellesa

Macri tan progre y nosotros tan LGBT



Progre y como tal equivocado de principio a fin, el Presidente Mauricio Macri se va despidiendo del gobierno mostrando cada día ser más ajeno al cambio votado en 2015.  

Tras la depresión por la derrota en las PASO, acaso alienado en su microclima fanático por la forzada euforia de una campaña electoral puramente emotiva y apuntada al “milagro”, persiste en el error de perder base electoral por intentar congraciarse con quienes nunca lo votaron ni lo van a votar. Su fracaso en gobernar es tan evidente que ni el tiro del final le va a salir. 

La última infeliz ocurrencia surgida de la irracionalidad gobernante se conoció el 18 de Octubre, cuando Macri posteó un hilo en Twitter con el siguiente contenido: 

  • "VAMOS A PROHIBIR COMPLETAMENTE LAS ARMAS DE GUERRA. Hoy la ley permite comprar armas capaces de atravesar chalecos antibalas y puertas blindadas. Esto solo beneficia a las mafias y a los delincuentes. Vamos a prohibirlas por completo. #PropuestasNuevaEtapa.
  • Vamos a prohibir que los civiles compren o importen, tengan consigo o en sus casas, fabriquen y utilicen armas de guerra. Son un peligro para las familias y para las fuerzas armadas y de seguridad, que se enfrentan a las mafias todos los días. Vamos a eliminarlas de la calle.
  • En estos años actualizamos los reglamentos de uso de armas para las fuerzas de seguridad y reforzamos los controles para la tenencia y portación de armas en los civiles. Ahora vamos a eliminar las armas de guerra para que estas no lleguen nunca a las manos de los delincuentes”.


Por supuesto la propuesta fue secundada por la ministro de Seguridad Patricia Bullrich, con la misma falacia argumental:  

  • ”Vamos a prohibir la comercialización de armas militares para seguir combatiendo con más fuerza a las organizaciones criminales. Estas son armas con un enorme poder de daño, que además de atentar contra la vida de las personas pueden perforar chalecos o incluso traspasar blindados”.


Un Presidente que se suponía era republicano, pero que carece tanto de un servicio de Inteligencia eficiente, como de la práctica misma de la Inteligencia en su toma de decisiones, en comparsa con una ministro de Seguridad que mantiene acéfala a la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, propone prohibirnos a los civiles las armas de guerra de uso civil condicional aduciendo que eso será útil para combatir a las mafias y sus delincuentes. 

Con un poco de humor podemos conjeturar que estas recientes las imágenes de
México impactaron al gobierno argentino. Nuestro gobierno no quiere que los
 ciudadanos puedan tener acceso a las las armas que usan los narcos mexicanos.
Sería una terrible afrenta a los DDHH herir a un delincuente
con algo más rotundo que un simple 22....

Pues bien, si hay un grupo social que puede exhibir su condición de buenos ciudadanos son los legítimos usuarios de armas de fuego, porque para serlo debieron acreditar estar exentos de persecución penal, contar con medios lícitos de vida y aptitud psicológica, además de la específica idoneidad técnica para el uso de armas, sorteando en el trámite la insufrible burocracia estatal, entorpecida con funcionarios que se atribuyen como prerrogativas propias las facultades que las normativas reconocen a los ciudadanos. 

Ir sobre las armas de los legítimos usuarios es propio de políticos superficiales, cómodos y demagógicos, habituados a cazar en el zoológico en perjuicio de contribuyentes y ciudadanos. No es cierto que los armeros y los usuarios legales sean quienes provean armas a las organizaciones criminales. Lo que sí es cierto, es que en la Argentina no hay otra política de seguridad que no sea el espasmo, algo que recrudece en tiempos electorales. 

Como en toda ocasión vale afirmar el concepto: la seguridad interior consiste en garantizar el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional. Por ende, cualquier política de seguridad debe estar inspirada, orientada y dirigida por normas constitucionales. 

Pues bien, en materia de armas el Artículo 21 de la Constitución Nacional ordena en su primera parte que “Todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la patria y de esta Constitución, conforme a las leyes que al efecto dicte el Congreso y a los decretos del Ejecutivo nacional”.

Esa previsión debe interpretarse en forma complementaria con el inalienable derecho de resistencia a la opresión, que el mismo texto constitucional recepta, tanto como un derecho implícito de la forma republicana de gobierno en el Artículo 33, como un resguardo explícito en el Artículo 36 incorporado por la reforma de 1994; autoría de esta misma casta política que gobernando desde entonces no se cansa nunca de rendir tributo a Groucho Marx. 

Si en tanto ciudadanos argentinos estamos obligados a armarnos para la defensa de la Constitución, va de suyo que no puede el Estado impedirnos poseer armas, porque en caso de riesgo emergente de sedición nada garantiza que las autoridades constituidas tengan la oportunidad de proveernos esas armas. Hipotéticamente, bastaría que los subversivos bloquearan arsenales para garantizar su impunidad y el éxito del ataque contra la Constitución Nacional. A fin de poder responder en una situación extrema, como la que los constituyentes han previsto, es que tenemos normas que facultan a los ciudadanos probos a poseer armas; porque en definitiva un pueblo armado es un pueblo soberano. 

Nuestros constituyentes, se ha dicho con razón, han tomado para su obra el molde de la Constitución de los Estados Unidos, y aunque sabiamente supieron volcar en él contenidos propios mantuvieron intacta la misma lógica jurídica que sostiene, en la interpretación de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, la vigencia de la Segunda Enmienda por la cual: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

Ciertamente tenemos diferentes culturas e idiosincrasias, como distintos han sido los procesos históricos en la organización cívico militar de uno y otro país, pero la defensa de la República Argentina sigue siendo la defensa de una República, obviamente basada en principios republicanos y no hay razón alguna para prohibir el acceso de los ciudadanos de bien a las armas desde que la misma Constitución las contempla como su salvaguarda.  

Y en nuestro Himno Nacional sancionado por la Asamblea del Año XIII, tácitamente ratificado por los Constituyentes de 1853 y posteriores reformadores: “el valiente argentino a las armas / corre ardiendo con brío y valor”, porque al igual que violentamente lo entiende La Marsellesa supo plasmar  Vicente López y Planes, el Bardo de la Libertad, que ser libres no es una gracia que otro nos concede. Hoy mismo: “¿No los veis sobre el triste Caracas / luto, y llantos, y muerte esparcir?”.

Nicolás Márquez, notorio exponente de la Derecha Argentina,
manifestándose por la Libertad en medio de una ola roja.
En su remera toda una declaración de principios republicanos. 

La tenencia y portación de armas se encuentra reglada en Argentina de modo bastante estricto. Es realmente una tomadura de pelo que la progresía gobernante nos venga ahora, en los estertores de su agonía, a plantear una prohibición total de las armas de guerra, como si la eliminación de la categoría de armas de uso civil condicional pueda aportar algo al combate contra las mafias. Para combatir al crimen organizado, y en especial al narcotráfico, se requiere algo que este gobierno, al igual que el anterior, desprecia: Inteligencia. Sin Inteligencia Criminal no hay ninguna política de seguridad que pueda ser sustentable en el tiempo. 

Y luego están las consideraciones filosóficas y políticas. 

Entre las primeras hay que traer al debate la voz de Cesare Beccaria, que inmune al paso del tiempo nos sigue ilustrando sobre las falsas ideas de utilidad que entrañan propuestas como la que, alegremente, lanza el Presidente Macri en su retirada. 

Nos señala Beccaria: “Las leyes que prohíben llevar armas son de esa naturaleza; sólo desarman a los que no están inclinados ni determinados a los delitos, mientas que los que tienen el valor de poder violar las leyes más sagradas de la humanidad y el más importante de los códigos ¿por qué respetarán las menores y las puramente arbitrarias, cuya contravención es tan fácil e impune, y cuya ejecución exacta suprime la libertad personal, tan amada por el hombre como por el iluminado legislador, sometiendo al inocente a todas las vejaciones debidas a los reos? Estas leyes empeoran la condición de los asaltados mejorando la de los asaltadores, no disminuyen los asesinatos sino que los aumentan, porque es mayor la facilidad de asaltar a los desarmados que a los armados”. 

No digo que repitiese hoy esto mismo, pero su lógica no puede ser omitida en ningún análisis de la cuestión. 

Finalmente cabe la consideración política. Mauricio Macri subestimó la inflación y todo el cuadro de situación tanto como sobreestimó a su equipo. No ha gobernado bien en cuatro años. De hecho lo hizo tan mal que vuelven los que no debían volver. 

Y ahora, para empeorar su legado, en el estribo de su interregno donde no se hicieron los cambios para los que fue votado, cuando aquella cobarde excusa de "no se puede porque vuelven" es ya la profecía autocumplida, pareciera que busca desarmarnos para entregarnos inermes a la restauración del régimen kirchnerista.

En esta consideración política poco importa que el Presidente Macri, ante la reacción cívica, haya salido a batir su propio récord en desmentirse posteando: 

  • “Quiero aclarar algo sobre la propuesta de hoy. Nuestro objetivo es combatir el comercio y tráfico ilícito de armas de fuego. De ninguna manera pensamos restringir los derechos de los legítimos usuarios de armas que cumplen con la ley y sus reglamentaciones particulares”.


Porque al fin de cuentas, cuál haya sido su objetivo aclara poco. Y si se expresa sin pensar ni proyectar las consecuencias de sus dichos, ¿cómo saber lo que en verdad cree antes de la próxima desmentida?

Sin armas no hay Libertad. Sin Libertad no hay ciudadanos. Sin ciudadanos no hay Patria. 

No las entreguemos. 

¡Constitución o muerte!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

martes, 15 de octubre de 2019

LEALTAD Y TRAICIÓN




Leo en Infobae la nota de Eduardo Anguita y Eduardo Cecchini, comprendiendo de inmediato que el nunca expulsado relato kirchnerista hace que vuelve recargado aún antes de la restauración del régimen.

En algunas cuestiones elijo no ser neutral. Porque no quiero serlo, ni puedo, ni debo. Juré defender a muerte la Constitución Nacional. 

Diré entonces que considero al Capitán Alfredo Astiz un leal oficial de la Armada que ha ofrendado a la Patria su vida y Libertad.

Por el contrario, Julio Urien traicionó a la Armada y a la Patria al pasar a la organización terrorista Montoneros y ponerse al servicio de la dictadura castrista.

Astiz forma parte de los auténticos jóvenes idealistas, los que nos salvaron de una vida sin libertades bajo otra dictadura comunista con pretensiones de eternidad.

Si olvidamos quienes son los nuestros y quienes el enemigo terminaremos perdiendo la Patria y la Libertad sin disparar un solo tiro luego del 10 de Diciembre.

Un fuerte abrazo para Alfredo Astiz.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

viernes, 4 de octubre de 2019

SI YO FUESE DE IZQUIERDA


Algunas mujeres quieren prohibir los concursos de belleza por las mismas razones que un flacucho como yo argumentaría contra las exhibiciones de fisicoculturismo... 

En ello radica la fealdad moral de la izquierda con la que -desde la mediocridad resentida- se pretende imponer la chatura de una igualdad matemática, artificial e inhumana. Porque el sentimiento que prima en el izquierdista es la envidia, y el único modo que se le ocurre para dominarlo es eliminar aquello a lo que envidia. 

Esa es la lógica de la izquierda, que lleva millones de muertos intentando la reingeniería para el "hombre nuevo", que a la postre no es tal sino una monstruosa mezcla de autómata y bestia. 

La igualdad para la Derecha es solamente la igualdad ante la ley, sin privilegios de casta, ni de ninguna clase. Una igualdad humana, que reconoce las diferencias al no ponerle un techo al potencial de cada quien. En esas diferencias a veces salimos beneficiados y a veces perjudicados; así es la vida.


Veamos un ejemplo: Si con mi casi metro noventa fuese de izquierda, me hubiese victimizado en el Carrefour aduciendo sentirme discriminado porque la tabla, para calcular por altura el rodado ideal de la bicicleta, terminaba en el rodado 26 que no contempla a los que medimos más de un metro ochenta.

Si yo fuera zurdo iniciaría una campaña para que un montón de progres se solidaricen conmigo y todos juntos nos encargaríamos de hacer que mi problema se convirtiera en un problema para todos. Algo que hacen todo el tiempo. 

Así, y porque nunca faltan legisladores dispuestos a ser generosos con la de los demás, obligaríamos a los comercios a tener rodados estrambóticos y a precios económicos, subsidiados por el Estado, para poder jactarnos de estar construyendo una sociedad inclusiva. 

Pero lejos de caer en ese desquicio, como soy de Derecha prefiero reírme; tomarme una foto para divertir a mis amigos y no joderle la existencia a nadie.

Cuando se es de Derecha la vida es más simple, para uno y los demás. 

La razón también es simple, no es cuestión de altura o belleza física sino de altura y belleza moral: la naturaleza y la Libertad nos hacen distintos, también nos hacen únicos. Y ciertamente, no se llega a la felicidad bajo la guía de la envidia. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía. 

LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN