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miércoles, 15 de mayo de 2024

SOBRE LA CREACIÓN DEL "GRUPO ESPECIAL ANTINARCOTRÁFICO ROSARIO" (GEANRO).



Vía resolución publicada en el Boletín Oficial el Ministerio de Seguridad de la Nación, a cargo de Patricia Bullrich, dispuso el 14MAY24 la creación en el ámbito de la Subsecretaría de Lucha Contra el Narcotráfico del Grupo Especial Antinarcotráfico Rosario (GEANRO).

En función de ello he recibido consultas sobre mi opinión al respecto y si la creación de ese grupo especial tiene algo que ver con la propuesta de creación del CoFFE, Coordinación Federal de Fuerzas Especiales (CoFFE).

En relación a lo primero, cabe tomar nota que, en los papeles, el GEANRO tendrá un objetivo bastante específico dirigido a la investigación criminal para colaborar con la Justicia Federal, el Ministerio Público Fiscal y más específicamente con la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) redactando informes sobre "hechos relacionados con la criminalidad organizada en materia de narcotráfico y delitos conexos, a través del desarrollo y ejecución de acciones de investigación criminal, resguardando el marco de confidencialidad y reserva que rige toda la actividad de investigación e inteligencia criminal".

A ese fin, se dispone para la integración del grupo que se designen dos representantes de cada una de las fuerzas, quienes deberán contar con experiencia en áreas investigativas. Los nombramientos serán por dos años y los afectados seguirán rigiéndose por las normativas de sus respectivas fuerzas, también cada dos años rotará entre las fuerzas el rol de Coordinador General que, en un comienzo será desempeñado por la máxima autoridad del área competente en materia de drogas de la Policía Federal.

De lo expuesto cabe señalar que el GEANRO es solamente una instancia de coordinación interfuerzas abocada a un fin específico y no una nueva fuerza.  Lo cual es positivo porque como he sostenido en distintos artículos acá no hace falta crear ninguna nueva fuerza, más aún: hay una que viene sobrando y es la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que debería reconvertirse integrándola a la Policía Federal como una Dirección especializada. 

No es entonces el GEANRO ese esperpento vendehumo que fue el proyecto de ley de creación de una Agencia Federal Antinarcotráfico. 


Desde siempre sostengo que el Estado debe articular sus instituciones de modo armónico, conforme a un sólo fin que es alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional para asegurar el estilo de vida que ella propone. Por ende el GEANRO como cualquier otra instancia de coordinación puede ser, y en teoría lo es, una  herramienta para el uso eficiente de los recursos estatales. Si logra serlo en la práctica es otro asunto, y ya lo dirá el tiempo cuyas sentencias son implacables.

Los términos de creación del GEANRO, proyectando un muy largo plazo (10 años, si se alcanzara a cumplir una ronda de rotación entre las fuerzas) asumen claramente la gravedad del escenario para un combate prolongado. Ese no es un dato menor.

Y en este punto cabe una acotación. Recientemente, Marcelo Saín, acaso el peor ministro de Seguridad que tuvo la Provincia de Santa Fe, afirmó que el narcotráfico "no se combate, se controla. Se combate en la guerra. No hay combate, hay control. ¿Por qué? Por ejemplo, yo era ministro de Santa Fe, mi objetivo no era que no haya narcotráfico en Rosario, era imposible, porque a la gente le gusta tomar frula, le gusta fumar un porro, entonces si a la gente le gusta eso va a tener mercado que le vende. ¿De acuerdo? Yo lo que quiero es que los narcos que vendan sean tranquilos, pacíficos y más o menos subordinados".


Los dichos de Saín contrastan de plano con la posición que declama la ministro Patricia Bullrich. 

La razón para combatir al narcotráfico es de orden filosófico y es la misma por la que se combate la esclavitud. No se lo combate pensando que sea una guerra que se puede ganar o perder, se lo combate por principio. De ahí que plantear ese combate en términos de "vamos a ganar la guerra" es funcional al narcotráfico, porque promete una victoria final que nunca llega y eso hace creer en el desgaste que todo esfuerzo es vano. NO LO ES. Esa guerra no se gana, del mismo modo que no se gana la guerra contra la delincuencia en general, ni se gana a la naturaleza humana. No es posible.  Ahora bien: NO SE GANA PERO TAMPOCO SE PIERDE MIENTRAS SE SIGA PELEANDO.

Luego, con Rosario como prueba a la vista de todos, es falso que el narcotráfico pueda ser "administrado" o "regulado" de otra forma que no sea combatiéndolo. Esa idea progre de facilitar el consumo como modo de mantener el control social negociando con los narcotraficantes, no es otra cosa que la piedra basal del narcoestado.

Cuando la política impulsa que el narcotráfico sea "regulado", lo único que consigue es corromper a las policías con todas las consecuencias que acarrea una policía corrupta.

Por eso hay una intransigencia moral que debe mantenerse a rajatabla y en tal sentido es vital pensar y obrar siempre a largo plazo. 

Finalmente, respondiendo la segunda inquietud, el GEANRO tiene en común con el Proyecto CoFFE ser una instancia de coordinación entre fuerzas. Pero CoFFE no está planteado para un escenario particular sino para operar en distintos escenarios y no necesariamente dentro del marco de una investigación judicial. 

Tiene el Proyecto CoFFE, además, un diseño institucional que para las Fuerzas Federales implica mucho más que integrar una comisión, entre otras cosas, compartir experiencias, doctrinas, técnicas, destrezas y entrenamientos para optimizar el rendimiento operacional específico de cada Fuerza Especial superando al mismo tiempo la carencia institucional que, al día de hoy, impide a las Fuerzas Especiales desempeñarse ensambladas con el grado de eficiencia requerido para la obtención del éxito en las operaciones complejas que son propias de tal empleo.

Para mayores detalles sobre el particular, leer:  



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

sábado, 11 de agosto de 2018

SÍ, SOY UN PELADO BOTÓN... ¿Y QUÉ?


"Sin Inteligencia, Señora Ministro, toda gestión de seguridad
 se libra enteramente a la buena suerte y no es un camino 
que yo recomiende; en definitiva, debo decirlo,
 es su responsabilidad".

J. Santiago Tamagnone (h) 


Yo te avisé, y vos no me escuchaste. 
Yo te avisé, y vos no me dejaste convencerte. 

Conmigo no hablás, yo no soy de tu clase. 
Conmigo no bailás, porque yo bailo en la calle. 

Pelado, sé que soy un pelado botón.

Los Fabulosos Cadillacs



Vaya uno a saber qué quiso decir Patricia Bullrich, Ministro de Seguridad de la Nación, cuando en su visita a Rosario afirmó que la acción de las bandas criminales de esa ciudad obliga a realizar “inteligencia criminal profunda para poder encontrar todos los brazos o conexiones que aún están sueltas”.

Patricia Bullrich y su amontonamiento de funcionarios.
Más de lo mismo, esperando otro resultado...

Ni desde lo teórico ni desde lo práctico su frase tiene algún sustento. Puede sonar muy sofisticado eso de "inteligencia criminal profunda"; pero encontrar y capturar delincuentes es función de investigación criminal, no de Inteligencia Criminal. Ya que aunque son especialidades complementarias, existen notorias diferencias conceptuales entre Inteligencia Criminal e Investigación Criminal. 

La investigación criminal tiene por objeto la acción delictiva ya ocurrida o en curso y su esclarecimiento conforme a las normas de procedimiento penal como auxiliar de la Justicia. El rol de Inteligencia Criminal no es aportar pruebas a la Justicia sino anticipar escenarios futuros de modo que los funcionarios del Poder Ejecutivo puedan decidir anticipándose a los hechos. 

En el análisis de todas las investigaciones ocurridas y en curso, Inteligencia, sin estar limitada por formalismos procesales, debe tomar elementos para advertir a su "cliente", en este caso la Ministro de Seguridad, sobre la acción futura del elemento criminal, atendiendo tanto a la mutabilidad general del delito, como a la comprensión del modo en que los líderes de bandas criminales particularizadas toman sus decisiones. 

Son tan claras las diferencias entre Inteligencia Criminal e Investigación Criminal que, a tenor de lo someramente expuesto, podría atribuirse la frase de Bullrich a un simple error de palabra e interpretar que quiso decir: "investigación criminal profunda". Pero el contexto desmiente esa posibilidad. Dijo lo que dijo, porque confunde los conceptos.  

La Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC) se encuentra acéfala desde el comienzo de la gestión Bullrich, pudiendo distinguirse dos etapas. Una primera en la que había denunciado públicamente Lilita Carrió la inoperancia de la DNIC bajo dependencia de Patricio Furlong, como subordinado de Eugenio Burzaco, al momento en que, protestando por esa misma inoperancia y dando detalle de sus razones, ofrecí mi renuncia a la Ministro Bullrich. Luego de mi partida y ratificando la consistencia de cada uno de mis planteos, Furlong fue desplazado del Ministerio de Seguridad y la DNIC quitada del área de Burzaco para tirarla bajo la órbita de Gerardo Milman. Esa segunda etapa pudo ser el comienzo de una recuperación, pero la mediocridad de Milman, un lector de Rincón del Vago con complejos de inferioridad, apenas significó una apariencia de cambio; aunque Lilita no haya dicho más nada. 

La misma confusión exhibida ahora por la Ministro la había expuesto Milman cuando usó la frase: "tirando de la piola", que es propia de investigaciones, como sinónimo de Inteligencia Criminal. 

Es imperativo que Patricia Bullrich, autocrítica mediante si fuera eso posible, inicie una tercera etapa en la DNIC, poniendo la misma a cargo de un profesional competente que se desempeñe directamente a sus órdenes. Hay muchos que podrían cumplir esa función, incluso dentro del actual staff del Ministerio. 

La total ausencia de Inteligencia Criminal en la gestión de Patricia  Bullrich no se evidencia solamente en Rosario, es también apreciable en el sur con la cuestión RAM y en las fronteras con un aluvión de sustancias estupefacientes que, pese un récord tras otro de incautaciones, no se detiene. Se trata, repito una vez más, de una gestión que sostiene una política efectista, puramente reactiva y de mera contención. 

En una anterior entrada de este blog (Rosario, la suma de todos los males) expuse que el mal gobierno provincial durante décadas, más la ideología antidemocrática del gobierno socialista y la degradación de la Policía de Santa Fe usada como campo de experimentación progre, forman un combo que antecede a la irrupción del narco. 

Patricia Bullrich junto al gobernaor Lifschitz, quien era intendente cuando
 se emplazó en Rosario la estatua que hace la apología del criminal
 Ernesto Guevara, personaje siniestro que representa todo lo contrario
 del estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional. 

Que los disparos de las bandas criminales de Rosario, para intimidar a funcionarios judiciales que deben resolver destinos de narcotraficantes, evidencien sorpresa en autoridades nacionales y provinciales, ratifica, otra vez más, falencias absolutas en materia de Inteligencia. 

Que la respuesta de Patricia Bullrich sea correr con su amontonamiento de funcionarios a Rosario y twittear: "Vinimos a Rosario para estar cerca de los vecinos y para darle apoyo a la Justicia, en la lucha que nos ayuda a dar contra el narcotráfico. Nuestro compromiso es con todos los ciudadanos, y seremos mucho más firmes contra quienes buscan el miedo para garantizarse impunidad", sigue demostrando reduccionismo voluntarista para encarar los problemas de la seguridad. 

Téngase presente que la Provincia de Santa Fe, por medio de un extraño concurso de un único participante, designó recientemente a Marcelo Saín como director del Organismo de Investigaciones (OI) del Ministerio Público de la Acusación (MPA). Saín es el Dr, Frankenstein que dio vida, o algo así, a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), creada durante el régimen kirchnerista como un experimento progre que pretendía, borrando el origen militar de la PAN (Policía Aeronáutica Nacional, dependiente de la Fuerza Aérea) formar una fuerza policial sin policías y con gente a la que no le gustaran los policías haciendo trabajo de policías; disparate que empezó a ser corregido por la gestión de CAMBIEMOS. Y eso no es lo peor que acredita la trayectoria de Saín, fue también el director de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI) en la patética gestión de Oscar Parrilli como jefe de la AFI. Exagerando la generosidad, puede calificarse de inútil su paso por la ENI. 

Resultado de imagen para marcelo sain parrilli
El montonero Horacio Verbitsky junto con Marcelo Saín,
la matriz ideológica de la inseguridad en Argentina.
Eso, un "Parrilli-boy", es lo que eligió la Provincia de Santa Fe, bajo gobierno socialista, para poner al frente del Organismo de Investigaciones en un concurso unipersonal, a medida y sin oposición alguna... 

Ese tipo de decisiones dan cuenta que la situación de Rosario no habrá de corregirse enviando más fuerzas federales a contener lo que el desmanejo del gobierno provincial genera. Ya estamos entrando en la campaña electoral del 2019 y nadie se va a atrever siquiera a plantearlo, pero el despliegue de fuerzas federales está aferrado al terreno sin solución de continuidad mientras no se elabore un verdadero plan de seguridad para la Provincia de Santa Fe, que acaso (hermosa palabra la palabra "acaso", acaso -repito- requiera antes un verdadero plan de seguridad nacional. 

Y lo voy a decir claramente, el gobierno socialista es parte del problema y no de la solución. Es necesario correrlo de la escena, ya sea mediante una intervención federal que asuma el control de todos los componentes específicos de la seguridad provincial, o bien logrando un acuerdo político que signifique ese paso al costado en forma voluntaria.

Rosario es apenas un ejemplo de la complejidad que ofrecen la cuestiones de seguridad en Argentina. Y esa complejidad se potencia por el inexplicable desprecio de Patricia Bullrich y de Gustavo Arribas -como Director General de la AFI jefe del Sistema Nacional de Inteligencia-, hacia la Inteligencia Criminal. 



Sin Inteligencia Criminal no hay plan de seguridad. 
Yo te avisé, y vos no me escuchaste.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
un liberal que no habla de economía.







LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN