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lunes, 19 de noviembre de 2018

LA CRÍA DE SOLANAS EN LA COALICIÓN CÍVICA


...tenemos una casa tan, tan grande 
y cada uno en su kiosco. 
A ver si un día de estos la miramos: 
¡para ver si no es de otros!

Juan Carlos Baglietto
(Pa' trabajar)



Sin importar lo que diga el calendario, en Argentina resulta difícil discernir sobre cualquier cronología de los hechos políticos si algo ocurrió hace mucho o poco tiempo. Aquí, entre nosotros, atrapados en el Día de la Marmota, empantanados de pasado y a veces ilusos de futuro, el presente es relativo, incierto como entelequia videliana.

Así las cosas, uno diría que hoy no quedaría rastro de aquella inaudita alianza entre los entonces diputados nacionales Elisa Carrió y Pino Solanas, porque terminó en la ruptura del final anunciado. La incompatibilidad de caracteres entre la República y el Chavismo no podía durar. Fue sólo un espejismo experimentado al atravesar el largo desierto del régimen kirchnerista, se sabe que determinadas alianzas políticas son fruto de circunstancias excepcionales, igual que algunos romances de guerra.

Pino Solanas vendía entonces la fantasía de una izquierda honesta, Lilita Carrió temía que la República se perdiera por completo. Puesto en contexto, parecía que circunstancialmente quedaban del mismo lado; pero las apariencias engañan. Sobre todo en el desierto. 

"La República, la Patria y la Libertad es de todos", decía Carrió. "En este espacio no hay lugar para la derecha", decía Solanas. Entonces sus caminos se bifurcaron. Lilita siguió fiel a la República desde CAMBIEMOS, con aciertos y errores, pero republicana. Pino siguió por izquierda para demostrar que su oposición al kirchnerismo nunca fue de fondo al proponer "un gran frente que incluya a Cristina". 


Pese al liderazgo de Elisa Carrió, la Coalición Cívica ARI (Afirmación para una República Igualitaria), tiene un ideario y valores muy genérico, en el que no queda del todo claro el contenido republicano más allá del enunciado.  

Postular que "La ética de la convicción pasa por las PROHIBICIONES MORALES básicas, con NO ROBAR, con NO MENTIR, con NO HUMILLAR NI USAR A LOS POBRES ni votar contra ellos, es decir, pasa por afirmar las condiciones de la justicia", es algo que contrasta claramente con la inmoralidad del régimen depuesto en 2015, pero tal como reconoce es algo básico. Y su contrato republicano, por ejemplo. no explicita la voluntad de afirmar el estilo de vida de los argentinos en la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. 

En la consecuente generalidad de sus principios, el arco ideológico que la CC-ARI pretende representar resulta demasiado extenso. De hecho, hay una fuerte disputa interna entre Lilitos y Pinitos. Porque aunque Elisa Carrió lidere el espacio y haya roto con Pino Solanas, en la CC-ARI permanecen muchos que se sentirían más cómodos con Pino que con Lilita, y eso aunque estén junto a Carrió desde antes de aquel affaire con Pino.

El 12 de Noviembre, cuando publiqué la nota OTRA "LEY" PARA DESINTEGRAR LA PATRIA criticando el proyecto de la diputada provincial Maricel Etchecoin para izar con la Bandera Nacional el trapo multicolor de la diversidad sexual, se produjo un intenso debate en el grupo de Whatsapp nacional de la CC ARI. 

En torno a esa nota, el chat se dividió entre progres y republicanos, que es decir entre Pinitos y Lilitos. Una reacción inesperada para las autoridades formales del partido como Maximiliano Ferraro y Hernán Reyes, quienes lo venían llevando cómodamente hacia la centro izquierda junto a Maricel Etcheoin (Presidente de CC-ARI Nacional). La desesperada agresividad con que los progres salieron a defender en el chat la ideología de género se volvió prepotencia cuando, ante la falta de argumentos para defender lo indefendible, incapaces de refutar a los republicanos, decidieron en modo unilteral dar de baja el grupo de Whatsapp. 

Dinamitar el chat demostró que los progres no son democráticos ni se bancan confrontar ideas, también que hay patriotas republicanos en la Coalición Cívica que no están dispuestos a dejarse robar el partido.

Lo preocupante es que esos progres digitan los resortes burocráticos del partido, un espacio político que, conviene tenerlo en claro, no es de raíz progre, como lo demuestra que apenas uno de sus diputados nacionales, Juan Manuel López, haya votado a favor del aborto sobre un bloque de 10. Esa claridad matemática expone que no era un tema que dividiera al bloque, apenas generaba una disidencia. Sin embargo, los progres a cargo de la burocracia partidaria bajaban línea a los afiliados para evitar cualquier manifestación pública que indicase afinidad del partido con la defensa de la vida. 

El afán de identificar a la CC ARI con la ideología de género le resta valor republicano al partido. Los progres que ocupan bancas y cargos partidarios, están dañando la representatividad con los afiliados y militantes que aportaron su esfuerzo para que el partido cuente con esas representaciones parlamentarias. 

Recordemos que Pino Solánas votó a favor de legalizar el aborto indiscriminado, y que Elisa Carrió votó en contra (con casi la totalidad de su bloque). 

Superada aquella disyuntiva legislativa, con una indefinición intencional y que no tuvo nada de inocente, las mismas autoridades partidarias responden más al poderoso y enardecido lobby LGTBIQ (al que cada vez le añaden más letras según crece el delirio) que a sus propios afiliados; los que empiezan a ver con preocupación que la CC ARI sigue el mismo sendero ideológico de extravío que el PRO: un partido donde los principios y la moral son muy relativos.


Recordemos también que Pino Solanas votó a favor del matrimonio igualitario, y que Elisa Carrió se abstuvo.

A la República no solamente la atacan proyectos totalitarios de corrupción estructural, como el kirchnerismo, también la daña la sobreactuación progresista de la igualdad, que como toda exageración deforma. Una república que se pasa de igualitaria deja de ser república.

Hay planteada pues una cuestión interna que la CC ARI debe resolver pronto: fortalecer su identidad republicana o quedar en manos de la cría de Solanas. Si elige lo primero seguirá siendo la conciencia ética de CAMBIEMOS, y acaso (hermosa palabra la palabra "acaso") proyectarse como tal sobre toda la Argentina; si elige lo segundo será un patético partido de izquierda que infla globos amarillos en alguna esquina de ciudad.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

martes, 13 de noviembre de 2018

ROBERTO BENDINI, TRAIDOR A LA SANGRE Y LA LIBERTAD.


Premiado por una agrupación kirchnerista, Roberto Bendini, ese generalito con vocación de ordenanza, infame traidor sobre la sangre y libertad de los hombres y mujeres el Ejército Argentino que vencieron al terrorismo castrista, posa sonriente con el chavista Pino Solanas, exhibiendo el premio que ratifica su miserable condición.


Roberto Bendini no combatió en ninguna guerra a lo largo de su carrera hacia el tropiezo ético y moral. 

No se internó con el Subteniente Rodolfo Berdina en el Monte Tucumano para extinguir el foco guerrillero del ERP. 

No resistió en Formosa la embestida de Montoneros honrando aquel grito del Soldado Hermindo Luna de "¡Acá no se rinde nadie!". 

No abordó en las sombras ningún Falcon Verde para aniquilar el accionar terrorista, ni fue a patear puertas de aguantaderos subversivos como el Capitán Juan Carlos Leonetti.

No sintió sacudirse la turba de Malvinas bajo los bombardeos ingleses, ni marchó al encuentro del enemigo como el Teniente Roberto Estévez.

Tampoco subió a ningún tanque para recuperar el Cuartel de La Tablada, en el que murió el Mayor Horacio Fernández Cutiellos, durante el ataque del MTP contra la República.

No. Roberto Bendini no combatió en ninguna guerra. Ni sucia, ni limpia. Ninguna. 

Cierto es que no siempre combatir es una decisión personal. Y se puede ser un gran militar sin haber entrado nunca en combate. El honor, la hombría de bien, el profesionalismo y tantas otras virtudes de la vida militar no requieren de una guerra para acreditarse.

El General Julio Argentino Roca combatió en muchos frentes, pero acaso -hermosa palabra la palabra "acaso"- la mejor prueba de su capacidad militar haya sido evitar la guerra con Chile, teniendo por Ministro de Guerra al General Pablo Riccheri, soldado al que le bastaba un escritorio para ser un gran militar.

Pero combatiente o no, ser un soldado, ser militar, requiere el sentido básico de la lealtad del que Bendini abjuró cuando servil al proyecto totalitario del régimen kirchnerista se prestó al revanchismo grotesco del terrorismo setentista; sin respeto por la irretroactividad de la ley ni garantías del debido proceso en el encarcelamiento de los vencedores de la subversión.  

Sin méritos para pasar a la historia como soldado, sin dignidad para el rango que ostentaba, Roberto Bendini hizo de triste bufón durante el patético acto de descolgar, en el Colegio Militar de la Nación, el cuadro del Teniente General Don Jorge Rafael Videla. 

Y olvidando que la historia se asume, no se descuelga, la bizarra fotografía del momento acredita que se necesitó de un presidente de la Nación y un fulano con uniforme de general del Ejército Argentino para enfrentarse, no ya al dictador que había dejado el poder hacía más de veinte años, sino a su sola imagen en un cuadro...

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A nadie se le puede escapar el agravio de ese gesto hacia los combatientes que libraron al país de padecer un genocidio camboyano (el comandante del ERP Santucho calculaba matar un millón de argentinos para imponer el socialismo) bajo una dictadura comunista (Montoneros terminó teniendo su Comandancia en La Habana, en un edificio de la Inteligencia cubana) como la que todavía hoy sigue oprimiendo al pueblo de Cuba. 

A Bendini no lo premian quienes aman la Patria y anhelan para la República Argentina la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional, lo premian los que quieren someter el país a un destino venezolano de satrapía cubana. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 




LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN