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sábado, 19 de noviembre de 2022

CRISTINA Y LA VIDA COLOR GENDARMES

 


Hace muchos años cuento el chiste de los gendarmes y no pierde vigencia:

Tormenta de ideas en el Ministerio de Seguridad.

Ministro: Piensen.
Secretario 1: Mandemos gendarmes.
Secretario 2: Muchos gendarmes.
Secretario 3: Más gendarmes!
Ministro: ¿Alternativas?

Secretario 1: Mandemos gendarmes.
Secretario 2: Muchos gendarmes.
Secretario 3: Más gendarmes!

Pocas cosas demuestran tanto la mediocridad de la política como agotar un recurso en dar una y otra vez la misma respuesta a cualquier problema. 

"Más gendarmes", el chiste de los gendarmes es lo que sigue proponiendo Cristina Fernández. Y vale volver a leer al párrafo pertinente: 

"Nosotros cuando estuvimos en el gobierno desplegamos miles de gendarmes en el Conurbano Bonaerense en el Operativo Centinela, la gente lo pedía porque tenía más confianza. Eso todavía no sé por qué no podemos hacer lo mismo de desplegar miles de gendarmes aquí en el Conurbano Bonaerense en lugar de tenerlos en medio de la Patagonia nadie sabe haciendo qué". 

Como si ahora no estuviera en el gobierno, Cristina Fernández propone más de lo mismo, contradiciendo incluso sus críticas al macrismo que también hizo un uso excesivo de la Gendarmería Nacional. 

Por caso cabe recordar que el Subsecretario de Fronteras Matías Lobos, durante la gestión de Patricia Bullrich y demostrando su ineptitud para el cargo, celebraba el despliegue de gendarmes en el Conurbano...   

Por esa decisión política de desgastar el bien ganado prestigio verde, la Gendarmería ha ido difuminando la especialidad de frontera para convertirse en una fuerza multipropósito con tendencia, por pérdida de identidad, a no tener ninguno. 


Pero más allá que sostener miles de gendarmes en el conurbano distrae recursos necesarios en la protección de nuestras extensas fronteras, confines a los que la Gendarmería debe dirigirse asegurando su identidad primaria como fuerza de Seguridad con funciones de Defensa, lo llamativo y cínico en el discurso de Cristina Fernández es la demagogia de proponer lo que sale de las encuestas. 

Que la gente en el conurbano quiere gendarmes es cierto, pero ¿de verdad lo cree Cristina Fernández?

Repasemos algunos hechos significativos de su relación con la Gendarmería Nacional para interpretar si dice lo que cree o lo que mucha gente quiere escuchar.

Cristina Fernández asumió su primera presidencia el 10 de Diciembre de 2007. Hasta entonces la Gendarmería Nacional, entre otras virtudes destacables, exhibía una disciplina inquebrantable. 

MANO DE OBRA BARATA

En su discurso del 26 de Junio de 2012 ya en su segundo mandato, Fernández hizo referencia a los efectivos de Gendarmería fallecidos cuando dos colectivos que transportaban tropa desde Chubut a Mendoza fueron colisionados por un camión, cuyo conductor también perdió la vida, al igual que los civiles que conducían ambos micros. 

Allí utilizó esas muertes con un sentido político oportunista. En víspera de la protesta de la CGT en reclamo del aumento del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias, trajo a colación que el Gendarme José Ricardo Bordón percibía un sueldo de 4.100 pesos, que el Gendarme Martín Javier Delgado cobraba 2.800 pesos, el Gendarme Elías Jacobo García recibía 3.707 pesos y el Gendarme Federico Ismael Villca 2.991 pesos, agregando inmediatamente: 

"Ya sé, mañana van a decir '¡Qué poco que le pagan a los gendarmes! ¿Por qué no le aumentan el sueldo?'".

La única respuesta que se desprendía de sus palabras fue que si visten de verde es porque siguen su vocación, como si la simple satisfacción de una vocación de servicio pudiera suplir la necesidad de un salario digno. Teniendo en cuenta que en su discurso la presidente se la pasó describiendo un país donde los trabajadores protestan por bienestar, y porque ganan tanto que tributan ganancias, para afirmar que quienes se oponen a su gobierno pretenden nada menos que "volver a lograr mano de obra barata en la República Argentina", resultaba contradictorio que expusiera los bajos sueldos de los gendarmes como si fueran producto de un sacrificio voluntario por parte de ellos, una suerte de contribución patriótica, cuando en rigor de verdad son (siguiendo su argumentación) trabajadores que no tienen sindicato y a los que su Gobierno -a confesión de parte relevo de prueba- les pagaba sueldos a todas luces insuficientes. Es decir que para el kirchnerismo, más allá de la voz quebrada de la Presidente al listar los muertos, la Gendarmería era mano de obra barata.

EL QUIEBRE DE LA DISCIPLINA

En octubre de 2012 los bajos salarios de los gendarmes, aludidos por Cristina Fernández y que eran también los de la Prefectura Naval Argentina, llegaron al punto -largamente anunciado- de un malestar que quebró la disciplina al interior de ambas fuerzas. Si la Prefectura contaba con el antecedente de participación de los Albatros en sublevaciones carapintadas, la protesta encabezada por suboficiales era totalmente inédita en la Gendarmería y tornó ficta la cadena de mandos.

Las consecuencias de ese quiebre de la disciplina tardaron años en superarse. El kirchnerismo, con Nilda Garré como ministro de Seguridad, desde su odio visceral a los uniformados, había logrado poner a la Gendarmería en condición de vulnerabilidad moral y material. 

EL GENDARME CARANCHO

En el año 2014, cuando todavía las consecuencias del quiebre de la disciplina no habían sido del todo superadas y persistían recelos generados por las protestas (con cuestionamientos a la oficialidad), ocurrió un hecho de impactante repercusión negativa en la sociedad y desmoralizador al interior de la fuerza. El caso fue conocido como "el gendarme carancho", haciendo alusión a los fraudes con accidentes de tránsito, ya que durante una protesta en la Panamericana, un oficial con rango de Comandante se arrojó sobre el capot de un vehículo simulando haber sido embestido. Escena que quedó registrada en video. Sergio Berni era secretario de Seguridad.

¡DESTRUYAN A LA GENDARMERÍA!

La Gendarmería Nacional fue dañada durante las dos primeras presidencias de Cristina Fernández, pero lo que realmente manifestó la intención de desacreditar y destruir la fuerza fue la opereta montada por el kirchnerismo para adjudicar a los gendarmes la "desaparición forzada seguida de muerte" de Santiago Maldonado.


El caso es por demás conocido. Como parte de esa opereta se atacaron unidades de Gendarmería Nacional, se hostigó a los gendarmes y a sus hijos: docentes kirchneristas hicieron llorar a los chicos diciéndoles que sus padres eran asesinos y la Gendarmería criminal.

Cristina Fernández, como jefa del kirchnerismo incentivó activamente esa campaña, que todavía hoy a pesar de decenas de peritos afirmando que el supuestamente desaparecido se ahogó en el río, posiblemente abandonado por los mapuches con los que andaba, subsiste como un eco que repite la militancia kirchnerista en cada oportunidad que se les presenta. Mienten 30.000 ignorando la verdad de las matemáticas así que uno más no van a dejar de mentirlo. Siempre mienten.

LOS HILOS DEL TÍTERE

Por mucho que Cristina Fernández quiera inventarse una épica del retorno, a nadie escapa que Alberto de la Fernández es una marioneta cuyos hilos dirigen sus dedos. 

Y eso fue notorio en materia de Seguridad desde la agresión del gobierno contra la Gendarmería Nacional. Apenas llegada al ministerio de Seguridad, Sabina Frederic intentó inmediatamente reflotar la opereta Maldonado, como así también responsabilizar a la Gendarmería por la participación que en 2019 le fue impuesta por el poder político en relación a la crisis institucional en Bolivia y desacreditarla por las pericias del caso Nisman.

Cada quien sacará sus propias conclusiones. La mía es que el kirchnerismo es un proyecto totalitario de corrupción estructural que busca deformar y subvertir todas las instituciones. Cristina Fernández recurre ahora a prometer gendarmes, rifarlos en una suerte de viejo show de presencia verde, sin ninguna intención de contribuir a la Seguridad. Sólo es otro relato para imbéciles, como el de que volvían mejores.


No tiene ninguna propuesta en materia de Seguridad Interior, porque para tenerla hay que estar comprometido con alcanzar y sostener la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 24 de agosto de 2022

LA EVOLUTIVA DE LA CORRUPCIÓN ¿y dónde están la reservas morales del país?





La corrupción tiene una dinámica evolutiva, en virtud de la cual nunca se detiene por sí misma.

La corrupción policial, por ejemplo, comienza con la apatía, el desinterés de mirar para otro lado, pero luego el que mira para otro lado empieza a cobrar por mirar para otro lado, después el sobornado se asocia al delito justificándose en la necesidad de mantener ciertos límites y finalmente involucrándose de lleno aspira a dirigir la actividad criminal.

Con la política pasa lo mismo pero con una mayor impunidad, porque si se percibe rápido la corrupción policial en hechos de la vida cotidiana, los estragos de la corrupción política se perciben tardíamente y vienen encubiertos de mil maneras. Ocurre que la policía tiene algún poder pero no es el poder, como sí lo es la política por definición.

Ese proceso de corrupción política, si no es detenido por fuera de la política, entiéndase Poder Judicial cuando existe y es independiente, ciudadanía cuando tiene conciencia cívica, FFAA cuando tienen patriotismo, o cualquier otro estamento de la sociedad que con capacidad de reacción obre, aunque a muchos no les guste la expresión, como "reserva moral del país", no se detiene si no encuentra frenos. 

Y el resultado no puede ser bueno, el caso argentino revela esa evolución desde 1983. Una democracia sin conciencia nacional, subvertida en su razón de ser, llevó apatía a la ciudadanía  hasta calificar como democracia fallida, deviene cleptocracia y régimen de casta donde la corrupción pasa a ser abiertamente la bandera de la facción gobernante, tanto así que ante fundadas acusaciones de corrupta Cristina Kirchner se defiende (o algo así) diciendo que su marido, que la antecedió en la presidencia era todavía más corrupto; con lo cual la democracia fallida se encamina a un Estado fallido, con opciones duras por delante, más de lo mismo, dictadura, anarquía o revolución. 

La gravedad de un gobierno que milita la corrupción fue magistralmente descripta por George Orwell en sus dos más conocidas novelas: "Rebelión en la granja" y "1984", y ninguna de ellas tiene un final feliz. 

Y ese es otro acierto de la pluma de Orwell, porque la corrupción sólo genera más corrupción e infelicidad. Las citadas novelas son la explicación del kirchnerismo, como proyecto totalitario de corrupción estructural, desde antes que exista el kirchnerismo.

Sucede que la corrupción puede adoptar distintos nombres y disfraces, pero siempre es la misma ambición encarnada en personas de ocasión por quedar por encima de la ley, impune y decidiendo sobre la honra, vida y fortuna de los demás.

La pregunta que debemos formularnos es si esta Argentina de instituciones carcomidas por la corrupción, de corrupción consciente militada políticamente, puede tener un final distinto al de las novelas de Orwell.

En la película Calígula la escena más pornográfica no es ninguna práctica sexual, sino la sumisión política al emperador demente ante el que todos berrean como ovejas. Hoy Argentina se parece bastante a eso. 


Vuelvo entonces a la pregunta que sugiero formularnos y me doy cuenta que la respuesta dependerá de encontrar o no alguna reserva moral que subsista a pesar de la putrefacción presente.

Supongo que de existir esas reservas morales no están concentradas en ninguna institución en particular, sino dispersas y desorganizadas, ejerciendo actos individuales de resistencia. El punto es si se las podrá reunir y coordinar para que la única salida no sea por Ezeiza.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 27 de abril de 2022

¡DISPAREN CONTRA MILEI!

Operaciones de acción psicológica: la analogía en la que nadie repara:

PRETENDEN DESACREDITAR A JAVIER MILEI EN ARGENTINA COMO LO HICIERON CON OSCAR PÉREZ EN VENEZUELA.


Cuando en Venezula se sublevaba el policía Oscar Pérez llamando a levantarse contra la dictadura chavista, e invocando el derecho constitucional a la desobediencia civil atacaba en helicóptero muchos opositores a Maduro le negaron apoyo. 

Lo que ocurrió fue que el régimen chavista supo explotar la cobardía de la oposición lanzando un rumor que sirviera de justificación a esa cobardia. 

Fue una rápida acción psicólogica pergeñada en La Habana para neutralizar a quien era una amenaza real. De ese modo pudieron perseguirlo con todos los recursos de un Estado totalitario sin que la "oposición" jugara otro rol que el de mantener a la población obediente.

Creyeron los dirigentes opositores, porque así quisieron creerlo, que Pérez era un montaje de la dictadura para identificar y luego reprimir a los que osaran levantarse. Y lo dejaron solo en su alzamiento contra el castrochavismo.

En este punto es importante comprender y subrayar como la lógica orwelliana de los gobiernos comunistas, la constante mentira, termina confundiendo a los tibios bienpensantes de la democracia que -atrapados en la corrección política- se tornan incapaces de diferenciar mentira de verdad. Así las mentiras, que para cualquier gobierno republicano que incurriera en ellas lo llevarían a su final, son por el contrario lo que permite conservar el poder a dictaduras comunistas.

Cercado y resistiendo hasta las últimas consecuencias, la heroica muerte de Oscar Pérez desmintió el rumor. Pero no sólo eso. Tan bien operó la satrapía las vacilaciones y temores de los "opositores" que además de matar a Pérez dejó a esa oposición en la evidencia de haber abrazado una mentira, con el consiguiente efecto de desánimo en  la parte de la población que esperaba señales para levantarse. 


Si algo aseguró la permanencia de Maduro, fue esa pusilánime cobardía de una seudo dirigiencia democrática, sin ninguna convicción para enfrentar al régimen con algo más que súplicas para que voluntariamente los cubanos les devuelvan la democracia a los venezolanos.

La acción psicológica, como la guerra, se sirve del engaño para explotar las debilidades de conjuntos humanos, sea un ejército enemigo, una ciudad sitiada o esclavos, y ello  desde mucho antes de Sun Tzu y la psicología. 

Tarde, cuando ya era irreparable, descubrieron los opositores que habían contribuido por sus vacilaciones a eliminar la única amenaza real a la continuidad de la dictadura, porque la democracia no se recupera de manos comunistas creyendo a los comunistas. 

Por ese entonces, los argentinos nos reíamos a diario de las estupideces que decía Nicolás Maduro, estupideces al mismo nivel de las que hoy dice Alberto de la Fernández, el títere de Cristina Fernández que hace las veces de presidente. 

No es casual ningun parecido entre la decadencia venezolana y la argentina.

Y tampoco es casual que ante la amenaza a la casta política que empieza a proyectar en las encuestas Javier Milei como candidato presidencial en 2023, el régimen kirchnerista pretenda instalar la sospecha / rumor / creencia que lejos de ser lo que Milei dice ser sea un aliado de Cristina Fernández.


Los asusta que el disruptivo discurso de Javier Milei, a favor de la Libertad contra los privilegios del régimen K y la casta política, ya supere la captación movilizante de la rebeldía juvenil. Aún con las obvias dudas sobre su temperamento y capacidad de liderazgo para llegar al 2023 con un armado político bien organizado, la alternativa Milei ya no es la pintoresca reacción de jóvenes estudiantes universitarios: está en todos los sectores, como el hartazgo mismo.

El libreto cubano aplica aquí, como hizo en Venezuela, por la cobardia de los que dicen querer cambiar sin nunca animarse a hacer lo necesario y de los puristas de lo ideal que no aceptando nada menos que la excelencia se condenan a vivir bajo el eterno gobierno de los peores.

El paralelo es evidente, tanto en el caso de Milei como del patriota venezolano Oscar Pérez, el gobierno de los mentirosos señala a su enemigo real para que presurosamente vaya la "oposición" a neutralizarlo. Y todo vale para desacreditarlo. La maniobra gubernamental es instalar cualquier sospecha para lograr la paradoja del llamado "Efecto Blumberg": que quienes viven mintiendo, a nivel de obscenidades como la morbosa falsedad de los 30.000 desaparecidos, obras que nunca hicieron y un interminable etcétera, puedan descalificar las verdades de otros por alguna nimiedad. 

Y es que llega un punto donde el mentiroso en beneficio propio dice la verdad sabiendo que no le van a creer, como hizo Maduro con Pérez, como hace Cristina Fernández con Milei.

Funcionó en Venezuela contra Oscar Pérez y podría funcionar en Argentina contra Javier Milei porque imperan las mentiras del régimen y los cobardes -que son muchos- creen suponiendo a todos de su misma condición que nadie se anima ni animará a disputarle el poder real a Cristina Fernnández.

Así, todo lo que Milei haga o diga será puesto bajo la lupa de la sospecha, hasta el llevar un chaleco antibalas como el que no llevaba Jair Bolsonaro cuando fue apuñalado. Y todo es todo, lo que sirva para socavarlo conforme al interés o prejuicio dominante de cada grupo en el que despierte atención.

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", años atrás cuando creíamos que el 2015 era la última oportunidad para recuperar la República y salvaguardar con ella a la Nación Argentina estábamos en lo cierto. Y esa oportunidad se desperdició  con el interregno macrista. Hoy día Argentina no tiene ninguna chance; hay que inventarla, y no la vamos a crear haciendo más de lo  mismo con el elencto de siempre. 

No tenemos nada que perder, por ahora la Patria y la Libertad son meros anhelos que obstinadamente unos cuantos nos negamos a descartar, entonces: ¿miedo de qué?

Es Milei.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

domingo, 13 de marzo de 2022

"STONE STAR", LA PIEDRA DE CRISTINA FERNANDEZ




La piedra de Cristina ha conmovido al kirchnerismo como no lo hicieron las piedras contra la Policía en 2017 ni las piedras con nombres de muertos con covid. 

Ahora les brotó la sensibilidad...

Esa piedra cuenta una historia de cinismo político e hipocresía obediente. Empecemos por el final.

La piedra en cuestión irrumpió en el despacho de la vicepresidente Cristina Fernández en la agitada jornada del 10 de Marzo de 2022, cuando una vez más la izquierda salió a la calle con la pretensión de imponer su voluntad por la fuerza de la barbarie. 

Si suponemos que el hecho fue real y no otra puesta en escena de las que acostumbra el kirchnerismo como farsa constante, podemos imaginar que el zurdo violento y antidemocrático que la arrojó contra esa ventana no sabía que tal piedra tenía el don de las estrellas nacidas para la cámara. 

Y allí estaba la cámara, agazapada en el despacho como corresponsal de guerra en Ucrania, esperando con la fuerza de lo predestinado, o guionado -vaya uno a saber-, que esa piedra hiciera su entrada triunfal a la fama. 

Entonces rugió el león de la Metro cuando catapultada al estrellato, atravesando el vidrio y levantando con elegante glamour cinematográfico la suave cortina que hacía las veces de telón, la cámara se regocijó en filmarla para concluir en un primer plano dramático de la ya Stone Star sobre cristales rotos en dos libros alusivos a Perón y Evita. 

Con la escena perfectamente filmada, la voz en off de Cristina Fernández completó en la edición la película de victimización: un típico drama kirchnerista con la maximización de lo mínimo ocultando lo esencial. Antonio Cafiero, especialista en minimizar lo máximo en el grotesco peronista como arte, hubiera sintetizado su crítica al filme repitiendo su histórica pregunta: "¿murió alguien?". A falta de salas de cine, donde proyectar tan magnífica obra, la presidente, ¡ay, qué torpeza la mía!, digo: la vicepresidente ofreció su producción en Twitter.

Es interesante, en este punto, ir al principio de la historia antes de volver aquí para darle cierre. 

Allá por diciembre del 2017, durante el tibio y fracasado interregno macrista, el gobierno cambiemita permitió que la policía se sacrificara en vano permaneciendo estoicamente bajo un aluvión de cascotes. Aquello que empezó como una protesta contra el tratamiento del proyecto de ley de reforma previsional, previsiblemente violenta, se había convertido en una obscena lapidación permitida por la cobardía de los progres. Ningún funcionario tuvo lo necesario para dar a tiempo la orden de reprimir. Puede decirse que ese día el macrismo inició su retirada, porque luego tampoco supo capitalizar políticamente el sacrificio de los policías. Había dejado expuesta su falta de voluntad para dar batalla cultural, que palos incluye, y sostenerse en el poder. 

Por supuesto aquella inoperancia amarilla no justificaba de modo alguno la violencia roja que merecía total repudio por ser una barbarie antidemocrática, de las que llevan a imposibilitar cualquier consenso como es corriente en sociedades civilizadas que se expresan a través de sus instituciones. 

Muchos repudiamos la barbarie zurda, cuestionando también que los tibios dejaran prolongarse la lapidación. Si todavía hay países que lapidan delincuentes, en Argentina se lapidan policías, lo cual es lógico si se entiende que aquí se  mantiene e incentiva un ensañamiento feroz contra los defensores de la Patria que vencieron al terrorismo castrista. No hay cuestión en nuestra sociedad que no remita a la estupidez de perseguir y condenar a nuestros defensores satisfaciendo a los agresores.  

Es en esa lógica suicida (impuesta en modo Gramsci para terminar con la Nación Argentina), que otros no repudiaron esa violencia roja de comunistas, troskos, anarquistas y kirchneristas, más aún la justificaron. Porque esa es la barbarie con la que buscan aprovecharse de la indefensión de la República. 

Ante esos hechos Cristina Fernández hizo algunos interesantes posteos en Twitter que es preciso revisar para exponer su cinismo hipócrita. 

El 19 de Diciembre de 2017 abrió un hilo señalando que las palabras en el Congreso dichas por Agustín Rossi, jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, expresaban con mucha claridad "la posición de nuestro espacio político". 

Conforme a esa claridad, publicó distintos fragmentos del discurso de Rossi, entre los que destaca la selección de uno muy significativo: "Este proyecto perverso perjudica al conjunto del pueblo argentino, por eso ha generado la reacción que se vio en todos lados menos en este recinto". 


Muy claro queda entonces que el kirchnerismo justifica la violencia antidemocrática frente a las ideas y propuestas de los demás. Porque lo que ocurrió en la Plaza de los Dos Congresos no fue una reacción cívica con manifestación pacífica sino un grosero intento de coaccionar a los legisladores por medio de la violencia. Casualmente, como tantas otras casualidades casuales que se dan en Argentina, ese mismo año había ocurrido que el 24 de Marzo, en la Plaza de Mayo, las organizaciones de derechos humanos reivindicaron abiertamente el accionar de las bandas del terrorismo castrista en los años de plomo; situación que el gobierno de tibios eligió no ver dejando así que los violentos totalitarios se envalentonaran. 

Pretendía el kirchnerismo, entonces, que la causa de la violencia estaba en el proyecto, cuya inspiración atribuían al FMI, y en el gobierno por impulsar ese proyecto. 

Unos días después de ese posteo, Cristina Fernández publicó otro tuit recomendando la lectura de un artículo del montonero Luis  Bruschtein publicado en Página/12, texto al que calificó de "excelente".

Bajo el título "Mea culpa" el escriba montonero da rienda suelta a su condición de propagandista K, inventando un relato que por lo grotesco de sus distorsiones revela la intolerancia del kirchnerismo.

Curiosamente fechado por Página/bolche el 26 de Diciembre de 2017 (CFK publicó el enlace el 23), el montonero Bruschtein pinta un cuadro de situación en el que el gobierno macrista para saquear a los jubilados "después de decir que son su principal desvelo, va a felicitar a los policías que les rompieron la cabeza". Por ello "satura los alrededores del Congreso con una parafernalia represiva porque un supuesto informe de inteligencia dice que hay 1200 subversivos dispuestos a ocuparlo. El despliegue es una provocación a los manifestantes que hacen uso de su derecho constitucional a defender su bolsillo".

Como vemos, el cuento del montonero Bruschtein, relata que los manifestantes realizaban una pacífica protesta ciudadana en ejercicio de derechos constitucionales pero se sintieron provocados por ver a uniformados dispuestos a preservar el orden. Raro, porque como muchos lectores de este blog he sido muchas veces un manifestante en protestas ciudadanas, ejerciendo mis derechos constitucionales, y nunca me sentí provocado por la presencia policial, incluso en situaciones en las que había más policías que manifestantes. 

Se ve que para el montonero Bruschtein, igual que para Cristina Fernández hay una especie de civismo que consiste en arrojar cascotes contra la policía. En el colmo de su inconsistencia, afirma que decenas de esos manifestantes tan cívicos, incluyendo mujeres y ancianos, fueron apaleados, gaseados, fusilados con balas de goma y detenidos. Pero como esa descripción es de una mendacidad evidente intenta disfrazarla de veracidad señalando como oficialistas a todos los diarios que publicaron en tapa las fotos de manifestantes tirando piedras. "Sólo Página/12 mostró la parafernalia represiva en su tapa", sostiene Bruschtein para el autoconvencimiento de los militantes fanáticos capaces de ignorar la realidad en la tapa de todos los diarios que Página/bolche procuró borrar de la realidad en un recorte stalinista de las fotos. Y es que en el cuento del montonero escriba los manifestantes fueron apaleados "hasta extender la violencia a toda la manifestación". Así que una vez más la cuenta explícitamente al revés: "De pronto, las víctimas aparecen como los victimarios", afirma como para que su cara gane un lugar en la Isla de Pascua...

Con la memoria de ese artículo, cabe evaluar las palabras de Cristina Fernández en su video de victimización, puestas alrededor de la "Stone Star" que alcanzó dimensión de diva en su despacho.

Por supuesto arranca echando la culpa a Mauricio Macri del nuevo acuerdo con el FMI, sigue indicando que al momento del piedrazo la acompañaban en el despacho Oscar Parrilli, Anabel Fernández Sagasti y Máximo Kirchner, y sobre esa introducción lamenta que "Paradójicamente fue mi despacho el que atacaron" para añadir hacia el final que desde 1983 como militante política le tocó ver "escenas de violencia siempre vinculadas a ese organismo y sobre todo a las políticas que imponía a los distintos gobiernos".



Lo expuesto demuestra que Cristina Fernández no repudia la violencia contra las instituciones democráticas. Lo cual de por sí es muy grave por su rol institucional, lo único que ella dice lamentar es que esa piedra con vocación hollywoodense haya sido arrojada contra su despacho. Una vez más Cristina Fernández exhibe su narcisismo extremo, ella realmente parece creer que su persona es más importante que las instituciones como instrumentos de la convivencia democrática. Es el mismo trastorno orwelliano que experimenta el kirchnerismo al interpretarse, lo hizo a través de Carta Abierta, no como una facción democrática sino como la democracia misma, justificando en ello cualquier corrupción o atropello con la pretendida creencia de ser el único todo posible. Totalitarismo se llama eso.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


viernes, 27 de noviembre de 2020

EL GROTESCO VELORIO DE "D10S", UNA CRÓNICA DE LA ARGENTINA ABSURDA


“Si no organizábamos el velorio todo hubiera sido peor”- Alberto de la Fernández.

Cuando una excusa se convierte en "la excusa" que un gobierno aplica a todo, cabe suponer que el gobierno sea eso que argumenta: algo que en el mejor de los casos sale mal.



CAÍDO DEL OLIMPO

Diego Armando Maradona se suicidó muchas veces, pero falleció recién el 25 de Noviembre de 2020. Sería aventurado intentar calcular cuántos años de vida, de cualquier persona común, representan esos 60 años vividos por quien llegó a ser el hombre más famoso del mundo. 

Su muerte tuvo el contexto de una Argentina en decadencia y de un mundo alterado por la pandemia de peste china. 

Fue uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, idolatrado por una multitud global que lo endiosó al punto de llamarlo D10S. Fue también algunas otras cosas, una máquina de hacer dinero, un objeto de uso y un pobre muchacho, entre otras. 

En algún momento de su debacle personal comenzó a simpatizar con dictadores comunistas que vieron en él un instrumento de propaganda. Tanto Fidel Castro como Nicolás Maduro, haciendo alarde de demagogia lo exculpaban de sus errores atribuyéndolos al capitalismo, al imperialismo y "a los poderosos". 

El kirchnerismo, fase superior de la infiltración castrista al movimiento peronista, también hizo uso de las desgracias del ídolo caído; para incorporarlo en la colección de victimizaciones falsificadas que conforman su relato. Poco importaba la contradicción entre una vida de lujos ganada en buena ley bajo las normas del mercado y el tatuaje del Che Guevara; tampoco que pueblos sumergidos en la miseria padecieran privaciones mientras se exhibía feliz como la mascota de los tiranos que le palmeaban la espalda. 

No se necesita coherencia para sostener relatos en un país hondamente dañado en sus instituciones, degradado en su cultura y con miseria intelectual. Eso es hoy Argentina, porque padece el yugo de una casta política indecente que no protege la vida, ni la libertad, ni la propiedad de los argentinos. Un gobierno deslegitimado que el 19 de Marzo de 2020 dio un golpe de Estado con excusa de pandemia y dejó sin efecto la Constitución Nacional. Sin reacción efectiva, Argentina es una república caída.

Y muerto Maradona el gobierno títere de Alberto de la Fernández decidió, sin ninguna piedad ni conciencia humanitaria, sacar provecho del cadáver. 


EL FIAMBRAZO

Así acontenció que en el país donde los banderazos de las marchas cívicas reclamando por la vigencia de la Constitución son fustigados desde el gobierno como una irresponsabilidad sanitaria, en ese mismo país de cuarentena bruta donde la arbitrariedad del gobierno nacional desató el feudalismo en gobiernos provinciales, donde un joven padre murió ahogado al intentar cruzar el Río Bermejo para ver a su hija con la cual le impedían reunirse, donde otro padre debió llevar en brazos por la ruta a su hija enferma, donde un enfermo de cáncer recién fue autorizado a recibir tratamiento después de muerto, donde miles de personas no pudieron velar a sus muertos, etc, etc, etc, en ese mismo país, las reglas volvieron a cambiar con el mismo cinismo cerdo descripto por George Orwell en "Rebelión en la granja". Algunos animales son más iguales que otros.

Con un irrefrenable entusiasmo necrológico Alberto de la Fernández decretó tres días de duelo nacional y, en una demostración impresionante de capacidad para eludir las prioridades que tendría un estadista, suspendió su agenda oficial para que los despojos de Diego Maradona fueran velados en la Casa Rosada. 

De inmediato quedó claro que el Ministerio de Seguridad de la Nación ya estaba cerrado por duelo. De modo que los "mapuches" dispusieran de tres días para avanzar y consolidar sus posiciones. Y los narcos tuvieran vía libre para satisfacer el pico de demanda durante  la fiesta del populismo necrológico. Por citar sólo dos ejemplos de problemáticas sistemáticamente desatendidas por la ministro Sabina Frederic.


Dispuestas las honras fúnebres a ese personaje controversial, deteriorado por sus adicciones, el populismo necrológico lo ofreció a la exhibición pública en la Casa Rosada. Y la pandemia repentinamente ya no era ese cuco que alentaba el gobierno... Darían vuelta al mundo nuevas postales de un país idiotizado.

Cuando un país está en la miseria moral y material, todo desahogo es aprovechado. Abunda gente que quiere festejar algo, lo que sea. Y ya que prohibieron las fiestas y los recitales, la muerte de un tipo dañado por sus excesos llegaba como buena excusa para sacudirse en un pogo multitudinario. Argentina no es un país, es una metáfora.

El 26 de Noviembre el gobierno que suprimió con excusa de pandemia las libertades constitucionales, y aduciendo cuidar la salud de los argentinos destruyó la economía, empezó a dar otra muestra de su capacidad... Capacidad de hacer daño.

La Biblia, además de ser un libro de fe, es una raíz cultural que sostiene a través de los siglos algunas enseñanzas del sentido común, y la jornada iba ser propicia para darle actualidad a la reflexión de Mateo 7, 16-20: 

"Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.  Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis".

Todos sabemos que el kirchnerismo es un fraude en sí mismo. El FIAMBRAZO no haría más que subrayar lo sabido.


EL COLMO DE LA INFAMIA

Para poder dimensionar en la magnitud del bochorno el colmo de la infamia, es preciso sintetizar y graficar la secuencia de los hechos relevantes:  

1º Murió Maradona, QEPD.

2º Argentina y el mundo todo llora al futbolista muerto. 

3º El gobierno argentino organiza el velatorio en la Casa de Gobierno. 

4º El gobierno, en su obsceno afán de obtener rédito político, olvida la pandemia, la agenda oficial y en la fiesta del populismo necrológico, alcanzando el colmo de la infamia, Alberto de la Fernández se saca selfies... El decoro mínimo que supone la investidura presidencial es demasiado pesado para él. Se le cae una y otra vez, dejando expuesto que lo que ocupa el Sillón de Rivadava no es un presidente.


5º La multitud desborda el "operativo de seguridad" (de alguna manera hay que llamarlo) y todo termina como lamentablemente terminan muchas cosas en Argentina: dando vergüenza.


6º La Casa Rosada, que no es una casa singular por haber sido pintada de color rosa sino por ser la sede del Poder Ejecutivo de la -otrora- República Argentina, es virtualmente copada por la multitud.


7º Si algo quedó claro, con Cristina Fernández escondiéndose de los barrabravas tras la puerta de alguna oficina, es que a Alberto de la Fernández le va mejor el rol de portero de guarida, con el que acompañó a Evo Morales hasta la salida por La Quiaca, que el de emprendedor y anfitrión funerario. 


8º Claro que no todas son malas, logró que le escriba Nicolás Maduro; todo un éxito de las relaciones internacionales... 

Por cierto, a Maduro no le gusta lo que escribo:


9º Argentina mostró que no es ni siquiera un país subdesarrollado, sino ya otra cosa mas brutal, casi una tribu de antropófagos. Por suerte, y sólo por suerte, la costa terminó bastante bien, tanto que el Jefe de Gabinete de Ministros Santiago Cafiero podría darse el lujo de repetir aquella pregunta retórica de su abuelo Antonio: "¿Murió alguien?". 


Y entonces, eligiendo entre reír y llorar, tarareo: "Perdoname si no puedo, / contener la carcajada, / pero esto supera todo / lo que yo me imagine..."  (Fragmento de "El malaonda" del genial Lucio Arce).


LA SEGURIDAD ES LA INSEGURIDAD

El kirchnerismo es tanto un fraude en sí mismo, que lo explicó Orwell a mediados del Siglo XX y antes que naciera Néstor Kirchner. Por eso cabe definir a su política de seguridad como otro fraude dentro del fraude. 

Ante el fracaso de lo que debió ser un cuidadoso dispositivo de seguridad, el Ministerio de Seguridad de la Nación publicó un comunicado que, pretendiendo deslindar responsabilidades sobre los incidentes, vino a ratificar que la ministro Sabina Frederic no comprende el objeto ni la misión de la cartera que conduce. 

Así, frente a los incidentes ocurridos en las inmediaciones de la Casa Rosada cerca de las 14 horas, demostrando que el kirchnerismo antepone sus conveniencias de facción a cualquier criterio institucional de los que guardan coherencia con un sistema republicano federal (donde permanentemente se deben armonizar y articular en medios y fines agencias de distintas jurisdicciones), el comunicado es una confesión de ineptitud e incumplimiento de los deberes de funcionario público. 

Con esa manía progre de creer que represión es mala palabra, afirma el Ministerio no haber impartido "orden alguna de ejercer la violencia sobre las personas que se encuentran en las inmediaciones ni adentro de la Casa Rosada". 

Luego va de suyo que si tal como añade: "El Ministerio constituyó un Comando Unificado de coordinación de sus cuatro fuerzas (GNA, PNA, PFA y PSA) de modo de colaborar con las necesidades que Ciudad y Casa Militar solicitaran" y que "Este Comando dispuso que la PFA quedara controlando el ingreso a la Casa Rosada; la PSA en el vallado de ingreso y la GNA conteniendo, de manera preventiva, si había alguna necesidad de refuerzo de las demás fuerzas federales", la irrupción de los manifestantes fuera de los espacios de la Casa Rosada dispuestos para el velatorio y su irrupción en el Patio de las Palmeras, deja expuesta la ineptitud del Ministerio desde su negación al debido uso de la fuerza que sustenta la autoridad: ineptitud para emitir directivas, ineptitud para planificar e ineptitud para ejecutar.

La ineptitud de la conducción política al emitir directivas hace que las fuerzas de seguridad obren con dudas, algo agravado porque el gobierno estigmatiza como potenciales criminales a los efectivos de las fuerzas del orden. Es lo que deja leer este párrafo a todas luces innecesario: "Si algún miembro de las fuerzas federales hubiera ejercido algún acto contrario a las órdenes dadas por esta cartera será investigado, sumariado y puesto a disposición de aquello que determine la investigación que se le inicie". 

Demostrando que el kirchnerismo antepone sus conveniencias de facción a cualquier criterio institucional. la ineptitud de Sabina Frederic se hace todavía más grosera cuando, a través del comunicado, busca exculparse achacando las consecuencias de sus decisiones y argumenta: "Los desmanes generados por la policía de CABA produjeron una presión sobre las personas que estaban aguardando para ingresar a la Casa Rosada, por lo que, en función de evitar que cualquier de ellas sufriera asfixia, aplastamiento o contusiones por esa presión, se decidió correr las rejas". O sea, entregar a la muchedumbre desbordada la Casa Rosada, acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", un incumplimiento de los deberes de funcionario público.


Y por si no fuera suficiente indignidad culpar a la Policía de la Ciudad poco menos que de arrear la turba contra la Casa Rosada, también se menciona que el horario límite de las 19:00 hs para finalizar con el velorio lo dispuso la familia del finado. 

Sintetizando el comunicado, puede decirse simplemente que de la absurda Sabina Frederic, desopilante creadora de "Denunciemos penalmente a quienes piden hacer cesar las usurpaciones", llega "Nosotros jamás pondremos orden y quien lo haga será sancionado".

Ante los hechos, Sabina Frederic puede aparecer como la ministro más inútil del gabinete de Alberto de la Fernández, pero nadie se confunda, sólo es una más...

O, dicho sin ninguna gracia, todo el gobierno es un escupitajo a la decencia.


RELATO AGOTADO EN LA TV

Al término del velorio, en el anochecer del jueves, cuando buscando alivio en el humor se comentaban las bochornosas imágenes del día la broma caía madura: "¡Ojo que el día todavía no terminó!". Y resultó que no era broma: otro bochorno le puso el moño a la jornada cerca de la medianoche. 
 
A las 23:00 hs con la emisión por la TV Pública del "Especial Pandemia en Argentina", un documental propagandístico orientado a disciplinar por el temor, sobre historias en hospitales de todo el país con las vivencias de pacientes, médicos y personal de la salud durante los últimos meses.


No tuvieron reflejos, tampoco sentido del ridículo, las autoridades del canal estatal ni otros funcionarios del gobierno para quitar de la grilla una producción que, al final de un día grotesco y bochornoso, hacia más evidente el mamarracho exaltando lo que Alberto de la Fernández, siempre guiado por Cristina Fernández, había terminado de tirar a la basura: "El esfuerzo del Estado, del personal de Salud y de la sociedad en general para expandir y fortalecer el sistema de salud y permitir que en ninguna provincia el sector médico tuviera que atravesar el dilema moral de decidir a quién salvar y a quién dejar morir". 

No solamente la TV Pública estaba exhibiendo un relato agotado, sino que dejaba al descubierto la burla del gobierno a quienes sufrieron la muerte de sus seres queridos por causa del Covid. 


CONCLUSIÓN: 

Con la Libertad no temo ni ofendo: el gobierno títere de Alberto de la Fernández es un árbol de frutos malos al que hay que talar. 


Es preciso librarnos de la casta política y recuperar la racionalidad del estilo de vida propiciado por la irrestricta supremacía de la Constitución Nacional. 

No podemos resignarnos a un mamarracho de país que se extingue haciendo papelones.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.



viernes, 20 de marzo de 2020

FLORENCIA KIRCHNER, LA MEDICINA CUBANA COMO TAPADERA




Leer el Granma, órgano de propaganda de la dictadura castrista, es en ocasiones sumamente divertido. 

Por caso, la nota que dedica a la vuelta al país de Cristina Fernández dando la versión oficial del motivo por el cual viajó a la isla. Entre los posteos en Twitter de la vicepresidente y el artículo del diario del Comité Central del Partido Comunista Cubano se busca vender otro éxito de la medicina cubana; la misma medicina denunciada como un fraude por Hilda Molina y utilizada como tapadera para operaciones de infiltración castrista en distintos países de la región, incluyendo (ostensiblemente) a la Argentina a través de la "Propuesta Tatú".

Y esa versión oficial de la historieta habla de una pobre joven que, enfermando a causa de ser víctima de la persecución mediática y judicial en la Argentina, fue salvada según el cuento de Cristina Fernández por "esta Cuba solidaria, castigada por los poderosos pero digna y altiva". 

El elogio de la dictadura que hace más de medio siglo oprime a los cubanos cercenando todas sus libertades, es más que elocuente para entender que el kirchnerismo es la fase final de la infiltración comunista al peronismo. Y sigue al agradecer a la tiranía "que le tendió su mano a mi hija sin especulaciones y que la cuidó y protegió cuando la feroz persecución mediática y judicial dañó severamente su salud".

Luego hay otra cuestión que es la importante capacidad médica de la Argentina, lo que resta credibilidad a la vicepresidente Fernández cuando ensalza: "esa Cuba de médicos y médicas que ejercen su vocación con compromiso, con un criterio profundamente humanista y que con diagnóstico preciso, por primera vez, le brindaron a Flor las herramientas que necesitan aquellos y aquellas que han perdido su salud". Nuestros médicos, a juicio de quien gobernó el país 8 años, no están a la altura de las dolencias que el supuesto "lawfare" causó a su hija. 

Ahora bien, la versión oficial será repetida hasta el cansancio. Omitiendo que en el contexto de restricciones mundiales por la pandemia del coronavirus, la vuelta al país de Florencia Kirchner confirma que Cristina Fernández no viajó a Cuba por motivos particulares: No es una niña la que recibió el alta para que la tenga que ir a buscar la madre...

Finalmente, vuelve a mentir Cristina Fernández cuando afirma que Cuba no es un país de riesgo (ya tiene un muerto y varios casos confirmados). El riesgo existe en Cuba porque, si bien la tiranía cubana impide escapar a su población del "paraíso socialista", es un destino turístico en el que los extranjeros disfrutan la esclavitud de los nativos. Eso sí, Cristina Fernández yendo y viniendo dice querer mucho a los argentinos y nos recomienda cuidarnos respetando el aislamiento preventivo. Otra joya de su cinismo político. 



Cristina Fernández fue a Cuba para recibir instrucciones de contingencia, porque la suma de Covid-19, crisis económica y gobernabilidad exige ajustes al desarrollo del plan de gobierno. Ah, sí. No se sorprenda al leer: aunque no lo parezca el gobierno de Alberto de la Fernández sigue un plan. Y el plan, diseñado en La Habana, es Argenzuela. 


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

jueves, 19 de marzo de 2020

¿QUÉ HACE LA VICEPRESIDENTE CRISTINA FERNÁNDEZ EN CUBA?



El 9 de Marzo de 2020, el ministro de Salud Ginés González García declaró con gesto sorprendido: "Pensé que el coronavirus llegaría más tarde". 

El 11 de Marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) definió a la infección causada por el coronavirus como una pandemia, instando al obrar responsable de gobiernos de todo el orbe. 

No obstante ello, unos días luego, el lunes 16 de Marzo, la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner viajó a Cuba, bajo pretexto de visitar a su hija; quien supuestamente sigue allí un tratamiento médico que la mantiene a salvo de presentarse ante los tribunales argentinos. Y por los posteos que "la nena" realiza en redes sociales, en particular ese del paseo con pañuelo verde abortista en un auto de museo (de los que desde la época de Batista siguen rodando para disfrute de los turistas), Florencia Kirchner no evidencia estar guardando cama ni situación alguna que pueda justificar el viaje de su madre.


Cristina Fernández tiene 67 años y eso la incluye entre el grupo de riesgo más afectado por la enfermedad que, al menos hasta ahora, son los gerontes, a lo que hay que sumar el riesgo que representa haber sido operada de cáncer de tiroides y padecer patologías psiquiátricas (trastorno bipolar). 

Ese mismo día en que la Vicepresidente voló a La Habana, el Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista Cubano, informaba que "Cuba realiza vigilancia epidemiológica por 14 días al 100% de los viajeros".  Lo cual, aplicaría también a Cristina Fernández; si su visita a la tiranía comunista fuera, como se informa, una cuestión meramente familiar. Algo que resulta dudoso. 

Y las dudas están dadas por el contexto. Hay que decirlo, resulta extraño que alguien que por su  posición política no podía desconocer lo que venía pasando en el mundo, y formando parte de un grupo de riesgo decida viajar a visitar a un enfermo acarreando mayores riesgos para la salud de ambos.

Luego, en la madrugada del 18 de marzo falleció en Cuba por causa del Covid-19 un paciente de 61 años y origen italiano que se encontraba internado en el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kouri”, lo cual confirmó a Cuba en el mapa de la mortandad. Ante ese suceso, la dictadura comenzó a analizar médidas de control fronterizo más estrictas, aunque todavía, pese a ser una isla y mantener a su población cautiva, no se ha dispuesto el cierre de fronteras. 

Ahora bien, ¿qué hace la vicepresidente Cristina Fernández en Cuba? La versión oficial es naif, que visita a su hija enferma. La versión de los fanáticos kirchneristas más delirantes es que está en Cuba para traer la vacuna que científicos cubanos desarrollan junto a los chinos, o sea: nada más y nada menos para salvar a la Argentina del coronavirus. Por el contrario, algunos antikirchneristas argumentan que viajó a Cuba para "borrarse" y no estar aquí cuando todo estalle por los aires. Pero nada de eso resulta creíble.

Entonces, ¿qué hace la vicepresidente Cristina Fernández en Cuba? 

Pues bien, en mi opinión, no está allí por razones personales sino por razones de Estado definidas por los cubanos: está recibiendo instrucciones para incrementar el sometimiento de la Argentina a la dictadura castrista. 

Comprendo que sobrarán los escépticos que dirán que no, que exagero y que esto tampoco resulta creíble, pero los alineamientos políticos trabajosamente construidos no se deshacen de buenas a primeras, ni siquiera por una peste global, mucho menos las operaciones de infiltración y copamiento planificadas con criterios heredados de la KGB y ejecutadas con paciencia constante.


Hace años se observa a simple vista que el kirchnerismo continúa por la vía política el camino que, por la vía armada del terrorismo, transitaban organizaciones como Montoneros y ERP. Cuba, vencida en el monte de Tucumán y en cada calle de la República Argentina donde la guerra revolucionaria apareció y desapareció, se esforzó mucho tras el colapso de la URSS por armar el Caballo de Troya del kirchnerismo que le permita someter a la Argentina y parasitar de sus recursos como con Venezuela. 

Cristina Fernández no ha viajado por gusto a Cuba, aunque le guste. Ni por instinto maternal, aunque lo tenga. Ni para buscar una vacuna, aunque existiera. Ni para preservarse del desastre, aunque se preserve. 

Si Cristina Fernández de Kirchner, está en Cuba es porque durante la crisis debe estar presente en el puente de mando. Y el mando, el poder de decisión real sobre la Argentina, no está en la Casa Rosada sino en el "Palacio de la Revolución". 

Alberto de la Fernández es un títere. Tan irrelevante, que a todos los que presumen que se están haciendo las cosas bien y con ánimo chicanero preguntan cómo hubiera manejado la crisis del coronavirus el gobierno anterior, les respondo: 
- Exactamente igual a como la casta política lo está llevando ahora. Mauricio Macri o  Alberto Fernández no hacen diferencia. Para el caso son lo mismo. 
Mientras tanto Cristina Fernández sigue en Cuba y desde allí gobierna, porque el plan de gobierno sigue siendo el mismo que era: Argenzuela.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía. 





LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN