viernes, 10 de marzo de 2023

ESPECIALISTAS EN SANATA

Es casi un rasgo costumbrista de los argentinos que ante cada situación que gana impacto mediático abunden "especialistas" dispuestos a ilustrarnos con su saber y entender. Tal abundancia de expertos sería una gran cosa si no fueran "especialistas en todo", vale decir ejercitadores de la sanata, esa canchereada de café porteño que tan bien retrataba con humor el recordado cómico Fidel Pintos.


Porque los especialistas en sanata son completamente incapaces de decir "no sé". Y opinan llenando los vacíos de su conocimiento, amontonando palabras con tono firme para que en los oídos del desprevenido suenen a sapiencia. 

Así se vio tiempo atrás por la televisión a Sergio Berni, actual ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, darse aires de perito balístico y ensayar una estrambótica elucubración sobre la munición de calibre 45, que cualquier especialista real hubiera referido con toda simpleza al diámetro del proyectil. 



Hacer una colección de nuestros "especialistas en todo" que por no decir "no sé", "no lo tengo claro", "no es mi área de conocimiento" o "no me acuerdo" se largaron a sanatear dejando frases para la antología de la idiotez sería una tarea monumental. 

En un artículo reciente, "ROSARIO: UNA ESCALADA DE IDIOTEZ POLÍTICA", recopilé algunas expresiones de políticos que en pocas horas sanatearon uno tras otro sobre la situación de Rosario.

Y cuando uno atiende a las cosas que con premura de obtener notoriedad salen a decir los políticos, la pregunta que surge es sobre la calidad de los especialistas que supuestamente los asesoran.

Ciertamente, me consta en lo personal, nuestros políticos, sin marcos institucionales partidarios sólidos que de verdad los contengan, tan alejados por ello de la disciplina partidaria y cabalgando sobre sus propios egos, suelen no escuchar a los especialistas (cuando en realidad lo son) que tienen la ingrata tarea de asesorar para no ser escuchados con la atención que requiere entender. 

Cada vez que surge entre nosotros una cuestión de opinión pública, la sanata grita por encima de la sensatez. Y mientras me cuido de no caer en lo mismo -errar humano es-, recuerdo aquellos lejanos "Sábados de Súper Acción" en los que con mi padre veíamos películas de vaqueros. 

En una de esas películas, "El pistolero invencible" (The Fastest Gun Alive) de 1956 protagonizada por Glenn Ford, hay una escena que define lo que implica ser un especialista. 


Es aquella en la que los parroquianos del "saloon" opinan sobre las habilidades de los pistoleros, ante el agobio de George Temple (interpretado por Ford) a quien nadie sospechaba experto en armas. Pero lo era, por lo que harto de tanta sanata termina dándose a conocer. Entonces dice estas palabras: 

"¿Hay alguien aquí que sepa como se debe usar un revólver? Mira como lo llevas Harvey, demasiado alto, no debe usarse así, se lleva abajo, atado a la pierna, para que al extender tu mano caiga justo sobre él. ¿Entiendes? Al desenfundar con rapidez la funda no te estorba. En la forma en que tu lo tienes jamás podrás sacarlo rápidamente de la funda. Y tú Carl, siempre con esas suertes que haces con él, llegarás a hacer buenos trucos con el revólver, divertidos. Pero eso no significa que sepas disparar. Mc Govern, tú también debes saber algo, no se dispara a la garganta de un hombre sino al pecho o al estómago, a la parte más amplia del cuerpo. Hablo de... tú eres bueno tirando herraduras, es lo que crees, ¿no Allyn? ¿Cuántas horas practicas al día? Dímelo, ¿cuántas horas? ¿Tal vez una? Una, Harvey. ¿Sabes cuántas horas al día hay que practicar para saber disparar? Te lo diré Harvey: seis horas al día. Sin omitir ninguno, por años."

Un pistolero, un especialista, seis horas al día, por años...

¿Cuántos de nuestros "especialistas" careteando ante la opinión pública han dedicado seis horas al día, durante años, para opinar como expertos sobre aquello de lo que presumen saber?

Acaso, hermosa palabra la palabra "acaso", debamos reconocer que los especialistas en todo sólo son especialistas en sanata, y para nos ser otro de ellos pensarlo muy bien antes de decirnos especialistas en algo. 

Seis horas al día, por años...

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.









miércoles, 8 de marzo de 2023

ROSARIO Y EL ARTE DE AHOGARSE DANDO MANOTAZOS (un logro "democrático")




Nada nuevo para Rosario.

Asistimos a otra improvisación ratificando la desidia.

La remake de un despliegue vistoso para que, más allá de algún narco que quiera sacar chapa de guapo, los narcos se replieguen por un tiempo. 

Un tiempo que, ¡oh casualidad!, es un tiempo electoral.

Combatir al narcotráfico debe ser una decisión permanente, no de ocasión y urgencia.

Y de existir esa decisión hace años que la Provincia de Santa Fe hubiera sido objeto de una intervención federal en los términos del Art. 75 inc 31 de la Constitución Nacional.

Pero para darse esa intervención formal y real, la política debería cumplir su cometido y la democracia no ser este ensayo fallido, enamorada de sus fallos y camino a un Estado fallido.

Aquí la política, devenida casta, no tiene otro sentido del deber que el de fortalecerse a sí misma.

Por eso la única previsibilidad es la improvisación. 

Y no puede ser de otra manera cuando el Sistema de Inteligencia Nacional se mantiene inoperante, incapaz de proyectar la evolución de ninguna situación; ni siquiera de una tan grosera como la de Rosario.

Como parte de su desprecio por la actividad de Inteligencia del Estado en servicio del Estado y no como polícia del pensamiento, el kirchnerismo en su cuarta presidencia -la del títere Alberto de la Fernández- atacó desde el primer día a la Inteligencia Penitenciaria, fundamental para la Inteligencia Criminal; y ahora juegan de sorprendidos porque hay narcos que dirigen sus organizaciones desde la cárcel.

El gobierno que hizo de la AFI (Agencia Federal de Inteligencia) una burocracia inútil está ciego frente al mañana. 

No hay racionalidad en la toma de decisiones, sino espasmos reactivos que, además, ni siquiera buscan garantizar el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional, buscan ganar tiempo hasta otra prioridad que se anteponga a esta.

La Seguridad Interior no se alcanza con lenguaje "inclusivo", ideología de género, pintando bancos rojos, discursos de un presidente que finge autoridad mientras todos los días  arrastra con su indignidad la investidura presidencial, ni con bravatas de ministros caraduras.

La Seguridad Interior, que consiste alcanzar y sostener la situación de hecho en la cual esté garantizado el estilo de vida propuesto por la Constitución Nacional requiere, sobre convicciones republicanas, planificación racional y decisión para ejecutar.

No tiene esas convicciones el conjunto de la casta política.

Por el contrario, como saben que sostener sus mal habidos privilegios es incompatible con el orden constitucional no dan ni darán un paso para revertir la decadencia. Como mucho fingirán hacerlo.

Expuesta la situación, decepcionante por cierto, es preciso plantear qué hacer frente a esto. 

Porque hay soluciones.Y todas caben bajo la sabía definición del Presidente Julio Argentino Roca: "...el secreto de nuestra prosperidad consiste en la conservación de la paz y el acatamiento absoluto a la Constitución; y no se necesitan seguramente las sobresalientes calidades de los hombres superiores para hacer un gobierno recto, honesto y progresista". 

Pero para instrumentarlas es preciso quitar del poder a la casta política, que es todo lo contrario de la gloriosa Generación del 80 y sin disimulo alguno, con la mayor petulancia, sus referentes se creen superiores al resto de los mortales.

Porque es imposible con la casta un ajuste estructural y reforma funcional del Estado.

Sin reordenar el Estado liberándolo de toda la grasa que le han cargado para satisfacer intereses que no son los de la población, sino los de la casta, es imposible que cumpla con sus funciones básicas citadas como objetivos en el Preámbulo de la Constitución Nacional.

En ese quitarle grasa a la estructura del Estado, hay que curarlo de la bipolaridad con la que mientras tiene instrumentos para combatir el delito también los tiene para incentivar el delito.

Es inadmisible, pero hemos visto autos oficiales en usurpaciones. 

Es inadmisible pero hemos visto funcionarios públicos convalidando el accionar de quienes niegan la soberanía de la Nación Argentina.

A ese Estado bipolar se ha llegado atacando desde 1983 la noción de la autoridad al confundirla con autoritarismo. Intencionalmente.

Así, empezando por estigmatizar a las Fuerzas Armadas como la encarnación del mal, y por extensión a todo uniformado, se subvirtió toda noción de autoridad incluyendo la de los docentes.  Porque el embrutecimiento y la falta de autoridad allanan el camino para las dictaduras.

Pero, oh maravilla de la necesidad, ocurre que luego intentan, otra vez, que los militares arreglen lo que la mala política no supo ni quiso remediar hasta que puso en riesgo sus privilegios.

Lo dije antes y lo repetiré tantas veces como sea necesario: Un país que condena implacablemente a sus defensores, no para corregir desvíos y que no se repitan en el futuro sino cayendo en dar satisfacción a la venganza de sus enemigos, es un país que regala su destino al enemigo.

Aquí el precio de defender la Patria es el escarnio y la cárcel.  El reino del revés que eso es el país de los héroes presos.

Rosario tiene, como la tiene todo el país, forma cierta de mejorar. Pero no va a ser con estos políticos.

Lo digo porque siendo Jefe de Gabinete de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, fui el impulsor del proyecto CoFFE (Coordinación Federal de Fuerzas Especiales) pensado para armonizar el accionar de las Fuerzas Especiales con Inteligencia, instrumento idóneo para operar en contextos como el que plantea Rosario. (Para más información ver artículo publicado en el diario La Prensa sobre el Proyecto CoFFE: EL PAIS DEBERÍA CONTAR CON UNA FUERZA DE INTERVENCIÓN COMPLEJA).

Lo propuse a Patricia Bullrich primero y luego a Sabina Fréderic, dos ministros de seguridad de distintos signo partidario.

Y lo presenté a ambas porque es una necesidad de la Nación Argentina. 

Ambas lo ignoraron. Y ahí va Aníbal Fernández, de nuevo a improvisar.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

lunes, 27 de febrero de 2023

“DIVISIÓN PALERMO”, LAS FFAA QUE QUIERE EL GOBIERNO



Dejó trascender el gobierno que Alberto Fernández anunciará ante el Congreso, en la apertura de sesiones ordinarias, el envío de un proyecto de reforma a la ley de personal militar que consagrará el principio de "no discriminación".

Partiendo de la Constitución Nacional la sola jerarquía de las normas jurídicas resuelve cualquier conflicto que eventualmente pudiera generarse en materia de discriminación, la no discriminación ya es un principio consagrado.

Superficialmente cualquier desprevenido podría pensar que se anuncia una medida positiva para la modernización de las Fuerzas Armadas, pero no es el caso. Estamos ante otra instalación demagógica de falsa ampliación o creación de derechos.

Lejos de proponer una modernización sobre la base de la idoneidad, el modelo que parece haber elegido el gobierno para las fuerzas armadas es el de la “División Palermo”, la entretenida y clarificadora comedia de Santiago Korovsky que al cuestionar la corrección política nos recuerda que al humor absurdo en la ficción lo sostiene, necesariamente, la lógica del deber ser; de la que es nefasto apartarse en la vida real.

Ocurre que las Fuerzas Armadas, lo mismo que las de Seguridad y Policiales tienen funciones determinadas que requieren de aptitudes generales y específicas, por tanto no contribuyen a la “inclusión” receptando en sus filas cupos de insuficientes.

Forzar la inclusión en detrimento de la idoneidad lleva al absurdo, pues por alguna “misteriosa razón” por mucho que a un atleta de un metro noventa y cien kilos de ágiles músculos le guste cabalgar ningún stud lo tomaría como jockey para correr el Pellegrini.

Hay en todas las actividades una selección natural y en las Fuerzas Armadas no puede ser más que una selección exigente y restrictiva. No son las FFAA la clase de instituciones que deben adaptarse a las carencias de sus aspirantes. Ni deben serlo.

Por lo que ha trascendido, el proyecto profundizará el deterioro de las Fuerzas Armadas y la notoria indefensión del país.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

viernes, 17 de febrero de 2023

NI PLOMO NI TASER NI TONFA: SILLAZO


(un artículo en broma para tomárselo en serio)

La evolución humana se manifiesta en la sucesión de técnicas novedosas que desde distintos oficios nos permiten superar obstáculos, y el duro oficio policial no es ajeno a esa lógica.

Supo Argentina tener una de las mejores policías del mundo, reconocida desde Juan Vucetich por sus avances tecnológicos, formación, disciplina y método a más del coraje e integridad de funcionarios como el Comisario Evaristo Meneses.

Y hoy se está retomando esa senda.

La brillante dirigencia política argentina del siglo XXI superó hasta volver opaco el recuerdo de la denominada Generación del 80, y eso se aprecia en la racionalidad cotidiana que nos impulsa constantemente al progreso.

Lo vivenciamos a diario en la ejemplaridad de los funcionarios, en el fluir de sabiduría de los legisladores con sus proyectos y leyes, en los altos valores morales que fortalecen las instituciones y en esa irreductible convicción de servir al pueblo y no servirse de él.

Nunca antes la dirigencia política estuvo tan dedicada a prestigiar las fuerzas policiales, basta este somero repaso de nombres intachables: Aníbal Fernández, Sergio Berni, Marcelo D´Alessandro, sin olvidar a Sabina Frederic o Patricia Bullrich, para constatarlo.

Y no es que solamente dan brillo los nombres de los ministros, tanto el presidente como los gobernadores son las lumbreras que clarifican el camino del prestigio policial como política de Estado que trasciende a todos los partidos.

Y lo demostró con creces la pandemia.

¿Cómo olvidar la sabia y decente conducción, tan respetuosa de la Constitución Nacional, que la política dio a las fuerzas policiales durante el azote del Covid?

Así nos protegieron de saritas, remeros y padres desaprensivos que sólo pensaban en sus hijos.

Esos políticos piadosos que prendieron velas por los muertos, se congratularon de placer cuando aquel policía explicó claramente a una ciudadana la razón de sus cuidados diciendo: "¿Qué Constitución Señora? ¡Estamos en pandemia!".

Sí, seguridad jurídica siempre. El deber ser sobre cualquier contingencia.

Es esa seguridad jurídica que garantiza la policía de Formosa cantando "Gildo va a triunfar", la misma con que Larreta en CABA ofrece la calle al uso de cuanto zurdo de mierda reclama algo. La misma que Marcelo Saín, Perotti mediante, consolidó a los narcos en Rosario.

Así, cada tanto se luce una u otra policía de las tantas que nos cuidan. 

Cierto es que a los policías palos porque obran y palos porque no obran. Oficio ingrato si los hay en una sociedad histérica que vota indecentes y ezquizofrénicos. 

Y esta vez el lucimiento por el uso de nueva tecnología y su incipiente técnica fue de la Policía de la Ciudad, esa de uniformes horrible por lo colorinche. 




En el video los vimos a sus efectivos sentando y asentando la eficacia (todavía no eficiencia) del sillazo policial.

Sin duda este hit de moda policial traerá consecuencias. 

Lo revolucionario del instrumento torna obsoleta la discusión política, tan interesante y bien fundada, sobre la incorporación de las peligrosas taser.

Obvio que el sillazo respalda más la autoridad policial.

Tras la alentadora experiencia piloto los políticos ya estan trabajando en optimizar los resultados: 

1) Tanto a nivel nacional como local se crean cursos obligatorios para enseñar a la ciudadanía que hay que ceder al asiento ante requerimiento policial. 

2) Creación en las distintas jurisdicciones de los "ENTES AUTÁRQUICOS DE SILLAS Y SILLAZOS), con cargos de director, jefes de departamento, divisiones, seccciones y apoyo logístico para garantizar la compra y provisión del novedoso elemento.

3) Creación del necesario impuesto a las sillas, sillones, banquitos y banquetas, como así también de las tasas municipales por asiento policial.

4) Creación en la ANMAC del registro obligatorio de legítimos usuarios y portadores de sillas, sillones y banquitos.

5) Viaje de una comisión especial del Congreso de la Nación a países de Asia  para tomar conocimiento de milentarias técnicas de artes marciales adaptables a la instrucción del personal policial.

6) Creación de la FEFIS (Fuerza Especial Federal de Intervención Sillera).

y 7) Promover el reconocimiento de la sila como arma no letal por parte de los organismos de derechos humanos.

Pero, no todas estas medidas tienen consenso absoluto. De un lado José Luis Espert, tan Ruckauf, exige a la policía meter bala siempre perforando cualquier duda, total después van presos los canas ¿Y a quién carajo le importan los canas?

Por otro lado el diputado radical Juan Martín Musac, asesorado por el esclarecido Lipovetzky, propone la prohibición total de sillas, sillones y banquetas, especialmente las plegables, porque a más del uso policial podrían servir a la delincuencia.

Dejo para cerrar mi opinión: 

La silla demostró su efectividad en imágenes de indiscutible hermosura y patriotismo, ideal para repeler ataques comunistas me genera dudas su posibilidad de portación aunque compensa por hacer menos cansadora la parada del poli.

No sé, tal vez por anticuado prefiero la tonfa...



Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha, 
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 8 de febrero de 2023

BUROCRACIA: TRIBULACIONES DE UN CONDUCTOR VILOPINO EN VICENTE LÓPEZ



Cuenta la leyenda que un rey analfabeto, temeroso de ser engañado, dispuso que en su reino cada cuestión que por escrito fuera puesta a su consideración le fuera leída por tres funcionarios distintos que no debían tener contacto entre sí y que aquello, que pudo evitarse aprendiendo a leer, dio origen a la burocracia estatal devenida por lo reiterativo y absurdo de sus procederes en una suerte de religión estatal sometiendo a cada súbdito a dar prueba constante de sumisión al poder. Un poder ignorante exige postraciones, por si alguien no captó el sentido de la leyenda.

"La cultura del mongoplicado", decía mi suegro aludiendo a la "necesidad" de presentar copias de papeles para tramitar cualquier cosa por ventanillas de reparticiones oficiales.

Por supuesto, en un pasado no muy lejano, la explicación a esa manía por la copia, copia certificada, duplicado, triplicado y el largo etcétera de sellos y firmas, podía tener su explicación en la lentitud de las comunicaciones y lo complejo de obtener evidencia de lo obrado -evidencia que únicamente podía ser física- entre reparticiones estatales, las que siempre tienden a obrar como compartimentos estancos más que como partes armónicas de un mismo ente. En ese entonces, aunque a los jóvenes les cueste creerlo- no había otra forma de constatar un registro que yendo personalmente a un archivo, encontrar el expediente y buscar entre sus folios el documento en cuestión. Ah! Y para mayor espanto de los centennial's, enviar las constancias por correo, en papel, ensobradas y estampilladas, con la consiguiente demora de días, semanas o meses. Un espanto visto desde la inmediatez del presente. O mejor dicho: visto de desde la inmediatez que debería imperar en el presente.

En estos días he debido tramitar la renovación de mi registro de conducir. Y la primera observación que me merece un trámite de los más usuales que realiza el común de los argentinos, es sobre un requisito que francamente no entiendo: presentar fotocopia del DNI y del registro de conductor. ¿Qué sentido tiene que el Estado necesite copia en papel de dos documentos emitidos por él? ¿Cómo es que el Estado necesita que a más de exhibir mi DNI acompañe copia? ¿Para acreditar qué? ¿Ante quién? ¿Acaso hay otro Estado al que el Estado debe rendir cuentas de sus actos y validar sus documentos? Y lo mismo vale para el registro de conductor. No tiene sentido.

Voy a omitir en estas observaciones poner el foco sobre el costo total en dinero del trámite, para centralizar en la cuestión tiempo. El registro puede renovarse desde 30 días antes de su vencimiento hasta 90 días después, el pequeño detalle es que, como una más de las muchas consecuencias del golpe de Estado contra la Constitución Nacional que, con excusa de pandemia, el 19 de Marzo de 2020 perpetró el kirchnerismo, con la anuencia cómplice de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y la oposición legislativa, se produjo a partir de entonces una parálisis de buena parte de la administración pública. 

Durante la pandemia, se prorrogaron pues los vencimientos de las licencias de conducir lo que derivó en una acumulación de renovación de licencias a futuro. Y previsiblemente aquí estamos, en ese futuro donde el número de personas que deben renovar sus licencias se ha incrementado en modo notable. Por lo que si el tránsito vehicular nos depara a veces con largos embotellamientos, hoy por hoy el embotellamiento inicia en las mismas oficinas del registro. 

Pero la afluencia de conductores excede la buena voluntad de los empleados, entonces viene el chiste. Cuando uno pide la renovación de la Licencia de Conducir procura siempre tenerla antes del vencimiento por razones de conveniencia y comodidad evidente. El sutil y encantador detalle es que uno pide turno para la renovación con varias semanas de antelación al vencimiento y el turno disponible es para un mes después del vencimiento. 

Ese problema podría subsanarse de modo simple prorrogando el vencimiento de las licencias vencidas hasta la fecha del turno concedido, algo fácil de acreditar, pero esa posibilidad no existe. 

Desde el momento en que la licencia expira y hasta no obtener la renovación, quien la tramita debe abstenerse de manejar, con los perjuicios consiguientes de los que nadie se hará cargo. 

Claro que las lumbreras en el Estado siempre encuentran formas novedosas de resolver los problemas. Los suyos, no los nuestros; se entiende. Por eso nos ofrecen una alternativa a estar un mes sin manejar: el turno express, para lo cual se otorgan diariamente una cantidad limitada de números de atención a las 07:30 hs.

Os contaré mi bella experiencia. Me desperté a las cinco de la mañana, caminé hacia Avenida Maipú, tomé el 59 hasta la municipalidad, caminé por Roque Saénz Peña hasta el registro y a eso de las seis menos veinte, escuchando Aspen me dispuse a esperar sentado junto a la puerta del registro leyendo el libro que ya me había atrapado: "Los tiempos de Mariano Necochea", de Gustavo Martínez Zuviría. A los cinco minutos llegó otro caballero a la fila, al rato tres damas, luego sin quitar los ojos del libro donde Lord Cochrane, pese a ser uno de esos personajes de la historia que más me desagrada, capturaba valientemente la Esmeralda frente al Callao. Una operación comando ejecutada con audacia y brilantez.  

Perdonen la disgresión pero es al sólo efecto de explicar lo apasionante de la lectura y la razón por la cual no me percaté del volumen de aspirantes a un número hasta la hora de apertura. Era el primero de la fila, tal como fanático buscando entradas para recital de Feeed!, y sólo cuando me puse en pie para ingresar -ya con el número 1 en mi diestra- noté que la concurrencia llegaba hasta la esquina y los que no madrugaron se volvían a casa.



Luego el trámite fue realmente rápido, por el módico precio de 2600 pesos extra para las arcas de la burocracia. Lo que en total redondea unos siete mil pesos de costo.

Finalmente, las tribulaciones de un vilopino en Vicente López dejan también otra observación a la burocracia estatal, el pago del CENAT (Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito) requiere unas 72 hs hábiles para acreditarse. Es decir que en tiempos de débito automático, se pierden al menos 72 hs para dar inicio al trámite. Y es curioso porque, los mismos que a más de exhibir el DNI y la Licencia de Conducir por ellos mismos expedida nos obligan a presentar fotocopias de ambos documentos, no aceptan la constancia en papel de haber pagado en el Banco Provincia el sellado exigido. 

Y por supuesto, ninguna luminaria del staff de funcionarios va a tomar nota de este artículo para simplificar el trámite ni evitarnos inconventientes a los administrados. Es parte del ritual de la religión estatal, donde la sacerdotisa del templo de la burocracia nos seguirá guiando para que demos devotas muestras de sumisión al poder. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
















miércoles, 11 de enero de 2023

SOBRE PENAS E HISTERIAS


¿Por qué ves la brizna en el ojo de tu hermano
y no adviertes la viga en el tuyo? 

¿O como puedes decir a tu hermano: 
Hermano, déjame quitarte la paja que tienes en el ojo 
y no ves la viga que hay en el tuyo?

Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo 
y entonces verás quitar la paja que hay en el de tu hermano.

San Lucas (Espíritu de benevolencia)


Creo escribir con bastante claridad y así me lo han dicho, sin embargo en ocasiones leo respuestas a mis escritos que me hacen dudar de tal habilidad.

Es el caso de un posteo reciente y que transcribo a continiuación, algunas de cuyas contestaciones me hicieron dudar de la presumida claridad:

"La muerte de Fernando Báez Sosa es una de esas tragedias que sólo provocan tristezas. La pérdida irreparable, vidas arruinadas y una cantidad de comentaristas que parecen desconocer la naturaleza humana.
Deben ser condenados con severidad, sí. De eso no hay duda. 
Ahora bien, ¿cuántos recordamos haber sido parte de alguna trifulca tan idiota como violenta en la adolescencia o juventud? ¿Somos pocos o muchos?
No me va esa hipocresía guionada en humanos deconstruidos que se presentan como libres de todo instinto atávico.
A mis 16 años, en alguna pelea callejera atiné a contener a un amigo que con la adrenalina del momento no detenía la golpiza aunque su rival, en pie porque lo sostenía la pared, ya no respondía sus golpes.
Me pregunto qué hubiera pasado de no haber podido frenarlo.
Ninguno en la pelea que recuerdo éramos asesinos, ni ellos ni nosotros. Sólo un montón de idiotas en plena edad del pavo que tuvimos suerte en no cargar un muerto y arruinarnos para siempre.
Las boludeces tienen consecuencias que los jueces haran sentencia.
Tristeza, sólo eso".

Volví a leerlo y no encontré nada que corregir. Dice exactamente lo que quiero decir en la misma linea que sostengo hace años.

Y enfatizo; en cada uno de nosotros hay bondad y vileza, no en iguales medidas, pero están. Por eso mismo en el útlimo artículo del 2022 publicado en La Prensa, sostengo lo siguiente:

"Los jueces deben ser así, necesariamente, la encarnación de una moral superior a la del común, porque son quienes juzgan las conductas de los demás. Y tal debe ser su superioridad moral que, viendo hacia abajo, sean capaces de ajustar el reproche a la moral media y no a la elevada que se espera de ellos".

Hay quienes, por suerte sin ser jueces, creen como tantos fanáticos en la historia, que todos son o deberían ser como ellos, no es mi caso. Tengo muchos defectos pero no ese. La naturaleza humana es una pero no uniforme. Comprender la naturaleza humana, como debe hacer un juez, no es caer en el absurdo jurídico y moral del zaffaronismo. Zaffaroni ha dicho que cuando un caso penal llegaba a su juzgado lo que pensaba era como hacer zafar al acusado de la pena. Como si fuera abogado defensor en lugar de juez. 

Suponer que puedo adherir a cualquier forma de zaffaronismo es no entender un carajo de lo que pienso. Más aún, es ofensivo. Los delitos deben ser castigados. Esa debe ser la regla general y no acepto discusión al respecto.

Mi posición frente al Derecho Penal son las enseñanzas del Dr. Sebastían Soler, es el Fiscal Marcelo Romero. Es Manuel Belgrano bregando por proteger al inocente y castigar al delincuente. Es el sentido común no subvertido por la izquierda y el progresismo.

Afortunadamente hay mucha gente que no delinque y se esfuerza por no hacerlo, pero hay  también quienes hacen del delito su modo de vida. Este punto es particularmente importante, porque en nuestro país´hace décadas que nos gobierna la delincuencia sin que nos alcemos contra ellos, entonces ¿Qué dice eso de nosotros? ¿Que somos víctimas? ¿O que somos cómplices? ¿Idiotas tal vez? Posiblemente un poco de cada cosa, en medidas variables. 

¿Moral? ¿Quiéren que hablemos de  moral? En Argentina Alberto de la Fernández, un seudo presidente amoral, a todas luces amoral, pudo derogar de facto la Constitución Nacional, encerrar a la poblacióin, privarla de sus derechos, hacer una fiesta en Olivos de las que prohíbia a todos los demás, y recibir por todo castigo una multa de un millón seiscientos mil pesos conservando el cargo. 

Veo gente que se horroriza con mucha facilidad, como si viviéramos entre santos, y con la misma facilidad pedir castigos más allá de la pena; esa es la clase de reacción que termina en histerias colectivas. 

Una vieja y muy buena película, "I... como Ícaro" (1979), nos recuerda en un pasaje impactante uno de los aspectos más penosos de la naturaleza humana: que alguien promedio puede perpetrar acciones perversas contra otra persona más allá de los límites de su propia conciencia. 

El experimento Milgram, que es lo que reproduce la película, comprueba que un ciudadano corriente puede causar dolor a otra persona simplemente por responder a una ‘autoridad legítima’.  

Pienso así en el policía que tras el golpe de Estado K del  19MAR20 dijo, a una mujer que caminando por la calle alegó sus derechos constitucionales, "¿Qué Constitución, Señora? ¡Estamos en una pandemia!", siguió el mismo criterio de los funcionarios que hicieron que un padre cargara en brazos a su hija con cáncer por no dejarlo circular en su vehículo, el mismo de los que hicieron que un joven padre muera tratando de cruzar a nado el Bermejo para reunirse con su familia. Y la lista sigue, sería más larga que todo este artículo. 


Ahora bien, la autoridad que las personas consideramos legítima para guiar e incluso forzar nuestra conducta no es solamente la que proviene de un Estado constituido, es también la que se vivencia en la famillia, entre los amigos y en cualquier otro contexto social. 

"Yo soy incapaz de torturar a nadie", dijo un alumno en clase de sociología y la sonrisa de la profesora fue tan automática como la respuesta: "Un torturador puede serlo por razones puramente patológicas o por la fuerza de las circunstancias. Usted, debidamente motivado, torturaría sin dudarlo a su compañero de banco".

Esa es la cruda verdad de la naturaleza humana. 

Como corolario diré nuevamente: aborrezco la hipocresía tan progre de quienes se presentan como humanos deconstruidos que han quitado de sí todo rastro de vileza e idiotez. Porque esa vileza e idiotez que condenan sin atenuantes en los demás, aflora en ellos cuando juzgan en forma implacable las conductas ajenas reclamando poco menos que la horca y dejar expuestos a la infamia pública los cadáveres de quienes han cometido algún delito.

Que los delitos no deben quedar impunes, no es materia discutible.

Que los humanos somos capaces de cualquier cosa, tampoco.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN