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miércoles, 6 de marzo de 2024

A VER SI LA VEN



Veo las noticias policiales del día y me impacta, más que la sangre diaria, la nota sobre dos hermanas que decidieron tapiar parte de su casa luego de ser asaltadas en su vivienda de Ramos Mejía.

Una entradera, hora y media de 2 mujeres mayores a merced de los delincuentes en su propia casa y el botín es el medidor de agua...

Y esto mientras nos venimos fumando al gobernador Axel Kicillof saraseando Estado presente embanderándose de solución antiajuste.

Provincia de Buenos Aires tiene el gobierno de la delincuencia, por la delincuencia y para la delincuencia.

Cada día se me hace más evidente que Axel Kicillof tiene la deliberada intención de dejar estallar la inseguridad en Provincia de Buenos Aires para fogonear un estallido social contra el gobierno nacional.

Sí, es una estrategia perversa y estúpida. Pero es Kicillof, el que se jactaba de tener todo estudiado...

Hoy la principal preocupación de Seguridad Interior no es Rosario sino el Conurbano Bonaerense.

Lo que la pasividad interesada del gobernador Kicillof está generando todavía no se llega a dimensionar en toda su proyección y consecuencias.

Y no se observa por parte del gobierno nacional la decisión de poner en evidencia el desmadre bonaerense. Hay una cierta prescindencia, sobre la que podría especularse largamente pero que tal vez pueda entenderse en el desdén con que el Ministerio de Seguridad de la Nación contempla la evolución de la violencia barrabrava.

Con diferencias y similitudes Rosario y el Conurbano Bonaerense son dos realidades distintas.

Una de esas similitudes son las cloacas del fútbol, donde indudablemente la podredumbre está entrando en efervescencia y se manifiesta violentamente.

Determinar el horizonte hacia el que conduce la exhibición de violencia que vienen haciendo barrabravas es tarea de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, DNIC, a cargo de Ricardo Ferrer Picado.

Sin esa tarea de Inteligencia la evolución del problema no podrá ser intervenida y controlada. 

No parece la ministro de Seguridad Patricia Bullrich comprender lo que está ocurriendo con el lumpenaje futbolero, tal vez no ha recibido ningún Parte de Inteligencia sobre ello, o eligió ignorarlo por mantener al estudiante de 25 años Franco Berlín, su chofer, como director de seguridad deportiva. ¿Cómo saberlo?

De lo que sí podemos estar seguros es que la mugre que traen las cloacas del fútbol supera la capacidad de Franco Berlín.

Es que su falta de idoneidad lo reduce a ser el administrador de un excel, cuando lo que se necesita es un funcionario apto, proactivo y de perfil combativo.

Téngase presente que cuando Mauricio Macri designó a Bullrich ministro de Seguridad le impuso como segundo a Eugenio Burzaco, el Presidente Javier Milei en cambio le entregó el ministerio sin ningún condicionamiento; y todos sabemos que LLA tenía otro proyecto para el área. ¿Esto que significa?

Significa que en su primera gestión como ministro de Seguridad Bullrich no era enteramente responsable de ciertas designaciones de funcionarios. Pero dado el pleno aval del Presidente Milei hoy sí lo es, por lo tanto es puramente su error la permanencia de Franco Berlín.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

domingo, 4 de febrero de 2024

Y, TAL VEZ, SE PIENSE EL FUTBOL EN FUNCIÓN DE LA SEGURIDAD INTERIOR.




El fútbol no solamente es el deporte de mayor relevancia en la República Argentina, también es un problema para la Seguridad Interior.

Lamentablemente, en el colorido de las tribunas, entre alguno que otro cántico de aliento a tal o cual equipo, el delito en todas sus variantes encuentra mano de obra para los distintos eslabones de la cadena criminal que va del lumpenaje al guante blanco. El delito pide y el fútbol aporta.

No escapa a nadie que alrededor del fútbol hay negocios ilícitos que van de la venta de un porro a la evasión impositiva y que tanto el narco como la política han dejado correr sangre para el aguante de los trapos, ya que en esa barbarie miden lealtades y compromisos.

Entendiendo que la Seguridad Interior consiste en garantizar el estilo de vida propiciado por la Constitución Nacional, va de suyo que en esencia siempre se requiere una comprensión cultural de los conflictos planteados.

Así, el llamado "folclore del fútbol" se ha convertido en una contracultura que es preciso exterminar. Mientras subsista esa contracultura, alimentada por la imbecilidad de pobres tipos que por toda identificación primaria tienen ser hincha de un club de fútbol, como modo de disimular hondas falencias, la sociedad argentina seguirá padeciendo las manifestaciones violentas de una intolerancia irracional que lejos de quedar contenida en los estadios desborda a las calles con la pretensión de enseñorearse del territorio y condicionar a los vecinos. 

Frente a este cuadro debe promoverse un cambio cultural de máxima que eliminando el nefasto "folclore del fútbol", devuelva al deporte su condición de espectáculo al que pueda asistirse en condición de local o visitante sin separar a unos de otros. 

Los cómplices de siempre dirán que alcanzar ese comportamiento civilizado no es posible, sin embargo lo vemos posible en los mismísimos mundiales de fútbol, donde comparten plateas los hinchas de equipos rivales. Llevará tiempo y encontrará resistencia, pero es vital quitarle al crimen organizado esa logística. 

El régimen kirchnerista prestó cobijo a todas las organizaciones criminales montadas en torno al fútbol, llegando a darles entidad institucional a las barrabravas. Durante el interregno macrista ello tuvo un freno pero no se plantearon objetivos de profundidad cultural. 

El gobierno del Presidente Javier Milei, dada su conformación a partir de las necesidades que impuso el balotaje, ha vuelto a colocar en el Ministerio de Seguridad de la Nación a Patricia Bullrich, quien subestimando la importancia del fútbol para la Seguridad Interior designó como Director de Seguridad en Eventos Deportivos de la Nación a Franco Berlín, a cuya falta de idoneidad para el cargo me he referido en otra nota (PATRICIA BULLRICH REPUDIA LA IDONEIDAD Y ATENTA CONTRA SÍ MISMA).

Y, tal vez, la combinación de una política indefinida, sin objetivos de cambio pautados a corto, mediano y largo plazo, con la designación de alguien carente de prestigio para los actores de la problemática, es por sí una mala señal. 

Y, tal vez, algunos de esos actores problemáticos que no distinguen jurisdicciones ni funciones delegadas lo hayan percibido como un indicador de descontrol.

Entonces, en Córdoba aparece un impresentable anunciando descaradamente a través de un video que va a recurrir a la violencia para recuperar el mando de la hinchada de Belgrano.

Pero mientras ese fulano amenaza, ocurre un homicidio en una tribuna de Chacarita por otra pelea entre facciones y el partido se sigue jugando (recordemos que se han suspendido partidos de fútbol por cánticos racistas, pero parece que un muerto no es para tanto). 

Y, tal vez, esa designación a nivel nacional tampoco represente nada para autoridades provinciales. Porque no es lo mismo recibir el llamado de alguien con peso propio que de un novel funcionario nacional al que nadie respeta. 

Y, tal vez, esa sea la realidad mal que le pese a quienes quieren justificar su nombramiento. 

Y, tal vez, además de obsecuentes tenga la ministro Bullrich en su equipo voces leales y sensatas (creo que las tiene) que no dejen de criticar sus errores por miedo a perder cargo.

Y, tal vez, surja por ahí un Parte de Inteligencia analizando la probable evolución de la conflictividad alrededor del fútbol, en el que la reunión de información sugiera que al contexto político, social y criminal que plantea el presente puedan repetirse actos de barbarie. Tal vez.

Y, tal vez, la ministro Bullrich en el caso de leer bajo la lámpara de su escritorio ese Parte de Inteligencia, se permita comprender que los cargos que se reparten como favores políticos son malas señales que otros leen interesadamente. Aunque parezcan analfabetos.

Y, tal vez, entendiendo que corregir un error nunca es señal de debilidad, la ministro Bullrich afirme su fortaleza resguardando al joven Berlín de modo que en pocos años pueda concluir sus estudios adquiriendo experiencia en funciones menos expuestas para no quemarlo prematuramente. 

Y, tal vez, designe en su lugar a algún especialista en seguridad de eventos masivos cuyo nombre preocupe a los que operan contra el fútbol como un sano deporte y aliente a los decentes.

Y, tal vez, entonces los logros de la ministro Bullrich, como garantizar el normal funcionamiento del Congreso de la Nación impidiendo que la izquierda repita su aquelarre lapidario, no se vean empañados por errores no forzados. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.




LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN