Mostrando entradas con la etiqueta guerra del paraguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerra del paraguay. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de julio de 2022

EL SOLDADO CARRANZA EN CURUPAYTÍ





Soy un maldito sentimental, confieso.

Cuando leí de José Ignacio Garmendia "Recuerdos de la Guerra del Paraguay" me conmovió mucho esta escena: 

"También vi salir un soldado cubierto de lodo: venía solo, agobiado de fatiga: su paso era pesado y vacilante: caminaba demostrando el cansancio angustioso del día; conducía una enseña despedazada, sucia, ennegrecida, con una borla cortada por un balazo: en su rostro sudoroso velado por una expresión sombría indescriptible, se escondían dos ojos enérgicos y refulgentes, inyectados de sangre: cejijunto el ceño, revelaba algo de feroz aquella cara africana: cuando estuvo próximo, se echó el kepi hacia atrás y haciendo vibrar el estandarte con gallardía nos lanzó una altiva mirada y gritó, como si fuera el vencedor del infortunio: 

- ¡Yo soy el soldado Carranza del 1º de Línea y esta es su bandera!

Aquella mirada, aquella actitud, aquella frase, tenía toda la sublimidad de la escena.

¡Ah! en ese momento en que todos los corazones estaban oprimidos, aquel rudo veterano no sospechaba que un modesto capitán de Guardia Nacional salvaría del olvido al héroe ignorado (1)".

(1) Habiendo sido herido el teniente Uriarte abanderado del Iº de Línea, el soldado Carranza le tomó la bandera; esta le fue exigida por el capitán Fuentes del mismo cuerpo; Carranza pidió entonces al comandante Rosetti que le permitiera el honor de conducirla en esa jornada, Rosetti accedió al ruego patriótico de bravo soldado, dando origen esta escena al hecho que hemos narrado. 

Estos versos que acompaño son mi modesta contribución a sostener la memoria del Soldado Carranza.

EL SOLDADO CARRANZA EN CURUPAYTÍ

Ayer soñé con el soldado Carranza
abanderado del Primero de Línea,
el honor en la mirada sanguinea
y en el horror de la terrible matanza
llevando el kepi hacia atrás, la furia en pie 
con la bandera que no dejó caer.
El lodo, la sangre y el grito sagrado
el humo tiznando el ataque quebrado,
todo sentía perdido y sin embargo
sobre la derrota y el amargo sino
gritó su orgullo de soldado argentino.


¡Honor a los combatientes y gloria a los caídos!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economia.
Estado Libre Asociado de Vicente López

sábado, 22 de septiembre de 2018

DOS FLORES POR LOS GUERREROS DEL PARAGUAY



Se cumplió un nuevo aniversario de la Batalla de Curupaytí, 22 de Septiembre de 1866, durante la Guerra del Paraguay. 

Allí cayó el bravo Capitán Domingo Fidel Sarmiento, el mismo día en que escribiera a su madre una carta en la que decía que morir por la Patria es vivir por siempre. 

Este 22 de Septiembre propuse pasar por el cementerio de la Recoleta y dejar dos flores: una en la tumba del Capitán Sarmiento y la otra en el Panteón de los Guerreros del Paraguay. 


No se trató de un homenaje público, un acto, discursos. Nada de eso. Se trató de algo íntimo, personal, entre cada uno de los que fuimos a dejar esas dos flores y la historia. Porque al esplendor alcanzado por la Generación del 80, lo precedió el entendimiento de la Patria como algo tan trascendente que, cual dijera el Capitán Domingo Fidel Sarmiento, morir por ella es vivir por siempre. 


Los hombres de la generación del 80 fueron los jóvenes que combatieron en la Guerra del Paraguay, soldados profesionales como Julio Argentino Roca, soldados voluntarios como Leandro Alem, unidos por la misma convicción patriótica sintetizada por el bravo Martín Viñales quien, tras ser herido en Curupaytí, dijo al saber que le amputarían un brazo: “Poca cosa, la Patria merece más”. 

Hicieron un gran país; y las odiosas comparaciones me ahorran largos párrafos.


¡Honor a los combatientes y Gloria a los caídos!

¡Patria y Libertad!


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía

LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN