jueves, 6 de marzo de 2025

BORRAR DE LA MEMORIA LAS AMENAZAS DE JORGE SALVADOR ZAPPINO NO ES ACEPTABLE.


MI BLOG, "LA PLUMA DE LA DERECHA", FUE OBJETO DE UN INTENTO DE CENSURA ESPECÍFICA. ATACADO Y RESTAURADO.




Un grupo espécifico de artículos que hace años y oportunamente publiqué en mi blog describiendo las amenazas recibidas por parte de Jorge Salvador Zappino han sido atacados, ataque que tuvo éxito durante unas horas volteando entradas que ya han sido restauradas sin necesidad de echar mano al backup.

En virtud de tal ataque y considerando que conservo material no publicado en su momento, estoy evaluando publicar un compilado de todas esas notas recordando las amenazas que Zappino vertió en su momento contra mí y también contra la hoy Vicepresidente Victoria Villarruel.  


Con las amenazas y la data accesoria de Zappino podría escribir un ensayo sobre cómo exacerbó el kirchnerismo la lógica amigo / enemigo generando conductas intolerantes, como las protagonizadas por él. No sé si tengo ganas porque el personaje en cuestión me aburrió hace mucho; pero podría. Y estoy vago, tengo menos ganas de laburar que el santiagueño del chiste aquel "cosechando" manzanas...


En cualquier caso tengo por regla no borrar artículos de mi blog, porque son un registro de lo que he vivido y pensado a través de los años, parte de mi memoria. Lo que publico en mi blog ahí se queda, publicado, ni siquiera remuevo escritos con desaciertos de mi parte o que al paso del tiempo pueden juzgarse contradictorios con otros de mi autoría. El blog refleja el recorrido que ha seguido mi pensamiento y mi conducta.

como no hay nada peor que un encono para vivir amargado, soy muy de perdonar ofensas. No obstante, escribió Ferrer y cantó Juárez como si hablaran de mí: "En aquel palco con pinta fina pero un poco presumidos, distingo a tus perdones, ¿usan cornetillas para sordos, no es cierto?, porque perdonan, pero no olvidan".  

A Zappino le perdoné un primer agravio en 2008, comprendiendo que a cualquiera se le puede zafar la cadena en alguna ocasión, pero me siguió agrediendo de manera deliberada durante años. Fue realmente un fastidio que no valorara el perdón.  

No vuelvo por gusto sobre sus agravios pasados, lo pasado pisado, pero lo escrito y publicado pues escrito y publicado quedará. 

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

miércoles, 15 de enero de 2025

SOBRE LA NECESIDAD DE OTRA POLÍTICA COMUNICACIONAL PARA EL ÁREA DE SEGURIDAD


"Las instituciones deben primar 
por sobre la voluntad de los hombres". 

Presidente Roque Sáenz Peña




Los absurdos que brotan de la incontinencia verbal de Patricia Bullrich como Ministro de Seguridad de la Nación son, por acumulación, evidencia de una gestión agotada, pero también -y es lo que me importa al escribir este artículo- deben servir para debatir y replantear el modo comunicacional a futuro del área de Seguridad.

Recopilando desaciertos comunicacionales de Bullrich cabe recordar el mal uso abusivo de su eslogan "el que las hace las  paga", que por la precocidad de sus declaraciones terminaron en papelón, como la detención en Enero de 2024 de tres  supuestos terroristas que fueron liberados por falta de mérito unos días después, o el anuncio en Octubre de 2024 de haber detenido a un traficante queriendo disimular dos kilos de cocaína como talco para pies y que resultó ser talco para pies. 

O brutalidades puras y llanas sin ningún tipo de sustento técnico y menos aún sentido de contexto como cuando en Junio de 2024, como si la realidad no fuera por sí lo suficientemente macabra, dijo en relación al Caso Loan: "Voy a ir con equipos radiológicos para ver la panza de animales; voy a ir con todo, porque hay que ir con todo. Hay yacarés, hay pumas, hay de todo". Un censo animal iba a hacer...

Y finalmente, el punto que en lo personal rebasó el límite de mi tolerancia como ciudadano a los desaciertos de los funcionarios: sus bravatas inconducentes en relación al gendarme secuestrado en Venezuela por la satrapía castrista de Maduro que no hicieron más que lesionar la dignidad de la Nación Argentina por dejar expuesta la más pura impotencia.

Bullrich es un manual perfecto de todo lo que no debe ser la comunicación del área de Seguridad: lo mismo hace declaraciones precipitadas que carentes de sustento técnico y en su afán de autobombo no duda en exagerar anteponiendo su necesidad de eslóganes proselitistas por sobre la realidad de los hechos. 

La última de sus fanfarronadas fue afirmar que en un procedimiento histórico se detuvo a un terrorista de ISIS. En este caso se puede apreciar como la desmesura comunicacional termina restando en vez de sumar. Porque, por supuesto, es un buen trabajo de valioso carácter preventivo, pero... ¿histórico? ¿terrorista de ISIS? Eventualmente eso se podrá decir después, cuando el caso sea juzgado. Bullrich siempre se atribuye para su gestión logros espectaculares, pero convengamos que el sujeto no se movía sutilmente sino como elefante en bazar. Desde luego, bajo el kirchnerismo posiblemente no hubiera sido detectado. Y ese también es el punto: la vara por debajo del piso que dejó el régimen kirchnerista en materia de Seguridad disimula las muchas y groseras falencias de Bullrich por simple comparación; e impide también avanzar con una gestión que se aproxime al óptimo profesional.

Frente a este modelo de comunicación absurdo, tan de Bullrich como de Berni, es preciso impulsar otro que esté basado en el decoro y austeridad republicana. Un modelo comunicacional afirmado en las instituciones antes que en las personas, donde sea cada fuerza la que de manera profesional informe sobre los casos de su incumbencia, con asepsia técnica y sin estridencias. 

El rol de los funcionarios políticos, en un marco de decoro y austeridad republicana, es es hacer lo necesario para que hablando muy poco la sociedad perciba que el sistema de Seguridad funciona. Lo más importante en la comunicación institucional del área no es vender "logros espectaculares" para que la sociedad aplauda, sino lograr que la sociedad valore el trabajo diario acompañando a las instituciones con su confianza. Porque cuando el aplauso que sigue al autobombo termina estrellado en lo que la realidad desmiente, la percepción ciudadana es que le están ofreciendo un circo sin gracia y la confianza decae. 

Lo grave del asunto es que la confianza civil en las instituciones del Estado es esencial, en términos de Seguridad, para una cooperación que permita afianzar políticas de Estado. El show, el alarde, los fuegos de artificio, finalmente logran lo contrario; porque además dan la idea que el enorme problema que tenemos en materia de Seguridad se puede resolver mágicamente por la vía del voluntarismo político,

Argentina necesita políticas que fortalezcan la confianza en el sistema republicano, con sus principios, su austeridad y su decoro: res non verba.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.
Estado Libre Asociado de Vicente López.







martes, 10 de diciembre de 2024

HONOR, LEALTAD Y APEGO A LA VERDAD.




Hace 12 años presentaba mi renuncia a la Secretaría de Inteligencia.

Una decisión difícil, de las más difíciles que tomé en mi vida. Me dolió en el alma.

Mi vocación de servicio seguía intacta, pero "La Casa" presentaba desviaciones imposibles de solucionar desde dentro.

Y no, tampoco los pude arreglar desde fuera, sabía que era una quijotada pero lo intenté. Como lo sigo intentando.

Por lo pronto bregaba por recuperar el nombre correcto, SIDE (Secretaría de Inteligencia de Estado), y ese cambio esperanzador con todo lo que tiene de simbólico lo he visto realizado durante este gobierno.

Es algo y me alegra. Ciertamente sigue faltando mucho, pero mucho, para que pueda la Nación Argentina volver a tener, como alguna vez tuvo, un sistema de Inteligencia confiable. Y para que eso pase se debe comprender el concepto de Inteligencia como el proceso racional que antecede la toma de decisiones y ponerlo en práctica; sabiendo que LOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA SON UN ATRIBUTO DE PAÍSES SOBERANOS QUE DECIDEN POR SÍ SU PROPIO DESTINO Y NO UNA FRANQUICIA DE OTROS.

Mi mayor deseo es que la SIDE, tomando como lema: "Honor, Lealtad y apego a la Verdad", borre con eficiencia la bochornosa memoria de ese espanto al que llamaron AFI.

Porque aunque pasen los años, e incluso después de mi último aliento, siempre seré orgullosamente SIDE.

J. Santiago Tamagnone (h)*
*También conocido como Ariel Corbat.

miércoles, 4 de diciembre de 2024

SOBRE POLÍTICOS, MILITARES, TERRORISTAS Y NARCOTRAFICANTES, EN UNA SOCIEDAD IDIOTIZADA.

Leo una noticia que aparece en distintos medios y que Infobae sintetiza de la siguiente manera: 

Saben los lectores del blog, y mejor aún quienes han trabajado conmigo, que mantengo convicciones firmes a contracorriente del progresismo y la "corrección política" que dicta la izquierda sobre temas controversiales. 


La Seguridad Nacional, que ha sido intelectualmente despreciada durante el infame régimen kirchnerista, abre debates como el que la noticia en cuestión refleja. E inevitablemente dará lugar a otros que (aunque dado este presente son para otro momento), habrá que dar alguna vez.

Y voy a empezar por la parte más cruel de los debates que alguna vez habrá que dar. 

Quienes disfrutan de la series de acción en las distintas plataformas (de las que cada tanto veo alguna aunque soy más de comedias), habrán notado que están surgiendo varias ficciones que tal como películas de antaño justifican el uso de torturas para interrogar terroristas.

Reflejan esas ficciones, sin dejar de ser ficciones y como tal deben ser tomadas, que en la lucha antiterrorista los límites de lo aceptable son elásticos. Muy elásticos. Y no son ficciones los hechos que así lo demuestran.

Por principio nadie decente busca torturar, y personalmente detesto toda violencia innecesaria, pero a ese principio lo hieren o matan los propios terroristas con sus acciones. 

Hay varios debates sobre Seguridad Nacional que Argentina deberá darse en algún momento de sensatez y madurez, el modo de combatir al terrorismo es uno de ellos.

Y digo: eso de querer llevar a juicio terroristas internacionales apoyados por terceros estados es casi una excusa para que el tiempo traiga olvido. Por caso, lo único que con esa tesitura hemos logrado los argentinos es que nuestras sinagogas tengan pilotes en su frente que nos recuerdan el miedo. Recurrentemente imagino que alguno de los terroristas que participaron de los atentados camina entre nosotros jactándose de haber traído e instalado ese miedo. No puedo encontrar las palabras para expresar lo que eso me genera.

Luego, esos pruritos de moralina fácil y cobarde de no ir a buscarlos para sencillamente ejecutarlos, clandestinamente y sin hacer alarde, finalmente corroen la voluntad de ser y prevalecer de la Nación Argentina.

Cuando Estados Unidos, Israel, Rusia o cualquier otro país que tiene definida su aspiración de ocupar un lugar en el mundo, buscan, encuentran y matan terroristas lo que hacen es sostener su voluntad de ser y prevalecer. Y es razonable. Hay que aprender.

Pero ese debate todavía está lejos y no creo se le pueda pedir pronto a una sociedad con otras urgencias y cuya ley de salud mental fue sancionada en 2010, a instancias de la izquierda con las madres de terroristas y Hebe de Bonafini como vocera, con la declarada intención de "normalizar la locura". ¿Cómo sentarse pues a discutir racionalmente cuestiones como esta en un marco de delirio colectivo del que todavía no se ha salido? Esta, es una sociedad que se dejó idiotizar mansamente.

Vuelvo entonces al debate que sí se da en estos días. 

Igual que negar la existencia de hipótesis de conflicto, fue ridículo querer limitar el uso de las FFAA a eventuales agresiones de fuerzas regulares de otros Estados.

Y eso se hizo para convalidar los juicios y condenas a los militares que vencieron al terrorismo castrista. Afirmando la idea del combate al terrorismo como conducta impropia de los militares, más aún: criminal.

Ahora bien, la "razón de Estado" impone no resignar ningún recurso defensivo y administrarlos conforme a la amenaza. Las FFAA son, y deben ser, el último recurso: matar o morir.

Por ello mismo su empleo no puede ser improvisado, ni pisar las competencias naturales de otras instituciones.

Cruzados ciertos umbrales de conflicto es absolutamente razonable emplear las FFAA contra cualquier tipo de agresión, incluido el narcotráfico.

Y no seré yo quien se oponga a lo que manda la Constitución Nacional para el ser y prevalecer de la Nación Argentina.

Pero hay una contradicción evidente y grosera en seguir violentando la Constitución Nacional con un prevaricato sistematizado para juzgar y condenar a los vencedores del terrorismo castrista y pretender, al mismo tiempo, que para defenderla los militares sean lanzados contra terroristas y narcos. 

Mientras quede un argentino preso por haber participado de la lucha antisubversiva, todo agente estatal en actividad sabe que puede ser traicionado, y que los mismos políticos que lo mandan a la guerra, podrían decir después que no era una guerra para juzgarlo criminal en lugar de patriota.

Y peor aún si el último de ellos muere en la cárcel, porque entonces ya no habrá nada que reparar. Urge pues que los políticos entiendan la importancia moral de liberar a los presos del prevaricato en resguardo de la Seguridad Nacional.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.

domingo, 10 de noviembre de 2024

SHALOM AMIA, POR LA TV PÚBLICA, CUANDO NO TODOS LOS TERRORISTAS SON IGUALES

Hace un rato, hoy domingo 10 de Noviembre de 2024, en un zapping televisivo atiné a pasar por la TV Pública cuando se emitía el programa "Shalom AMIA". 


Con particular desagrado observé el registro de la visita de escuelas primarias de la Red Escolar Judía al mal llamado "Parque de la Memoria", ese lugar en donde la mentira de los 30.000 desaparecidos es un muro al que sobran los ladrillos y le faltan las verdades. 

Ariel Cohen Imach, director de Educación de AMIA, dijo a cámara que con la visita al parque los chicos "aprenden un montón" de lo que tiene que ver con el terrorismo de Estado. En tal sentido hizo mención al testimonio de familiares de judíos desaparecidos en Argentina, pero en ningún momento mencionó a las organizaciones terroristas ni los atentados de esas organizaciones; es decir no indicó que a la visita al parque se le haya dado a los chicos el contexto de la época. Y esa falta de contexto es una de las características que diferencian educación de adoctrinamiento. 

En un speach de extremo y ridículo pacifismo, por no llamarlo de otra manera, afirmó Cohen Imach que "matar a una persona significa terminar con un mundo y salvar a una persona significa salvar al mundo entero"

Añadiendo luego, que se espera que de la visita los chicos se lleven el mensaje de "respetar las ideas de otro, de nunca pensar que los demás no tienen derecho a expresarse, de que no importa a qué pueblo pertenecen o cual es su idea política, o cuales son sus gustos, todos los seres humanos somos igualmente valiosos y tenemos que convivir en paz"

En la señalada falta de contexto, esa frase que podría pasar por bienintencionada se torna digna de ser repetida en alguna película cómica por algún rabino disfrazado de hippie en medio de Gaza. Porque nadie decente quiere andar matando gente, pero en la realidad en la que vivimos, y basta a cualquiera abrir un diario (o un portal de noticias) la realidad es que en el mundo abundan seres despreciables que intentan imponer sus ideas y dominio por la vía del terror y combatirlos es un deber de pura preservación de la humanidad. Los judíos, se supone, lo saben mejor que nadie y no deberían olvidarlo. 

En Argentina, durante los años de plomo, la organización terrorista Montoneros, cuya comandancia militar entre 1978 y 1982 funcionó dentro del servicio de Inteligencia exterior de la dictadura de Fidel Castro (o sea que le cabe a sus acciones la etiqueta de terrorismo de Estado) hacía todo lo contrario de lo que Cohen Imach dice querer trasmitir a los alumnos. Montoneros no respetaba las ideas de otros,  negaba a los demás el derecho a expresarse, consideraban enemigos a personas por su pertenencia a otros pueblos, como por sus ideas políticas y hasta por sus gustos. Montoneros mataba en el convencimiento criminal que no todos los seres humanos somos igualmente valiosos y tenemos que convivir en paz. 

Y me refiero específicamente a Montoneros, como podría decir ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), solamente porque en las imágenes del muro al que le sobran ladrillos se puede leer en primer plano el apellido "Oesterheld". 


Tanto el historietista Héctor Germán Oesterheld como sus cuatro hijas: Diana, Beatriz, Estela y Marina, todos neutralizados durante la, según ellos, Guerra Revolucionaria (a la que yo elijo llamar Guerra Sucia) revistaban en la organización terrorista Montoneros. Al respecto la viuda de Oesterheld hizo años atrás esta declaración que sí debería explicarse a los alumnos de primaria y secundaria para entender el contexto de la época:

"La bronca se me mezclaba con el dolor, porque yo no podía entender que el hombre con el que habíamos sido tan felices, el escritor pacifista y democrático que había plasmado su amor al prójimo en todas sus obras, hubiera tomado partido por algo violento. Porque aunque él no lo fuera, era cómplice de los que lo hacían y ponía en riesgo a sus hijas. Héctor miraba a los jóvenes que querían un mundo mejor y exclamaba: 'Estos chicos son maravillosos'. Y yo le contestaba: 'Hasta ahí vamos bien, pero no podemos dejar que se expongan'. Si me hubiera escuchado..."

Karina Korob, coordinadora de programas y proyectos educativos de AMIA, hizo una afirmación que sin el debido contexto, como el que da el testimonio de la Señora Oesterheld, es una falsedad peligrosa: "Queremos acercar a los chicos que esto que sucedió nos pudo pasar a cualquiera y por eso es importante recordar para que no se vuelva a repetir".


Ciertamente cualquiera puede ser una baja inocente en cualquier guerra, pero en el transcurso de la guerra declarada por el terrorismo castrista contra la Nación Argentina los daños colaterales fueron mínimos; de hecho considerablemente menores, en número y en procentaje de error, a los que la necesidad entendible del Estado de Israel por prevalecer frente al terrorismo de Hamas y Hezbollah están causando en Gaza.

El punto es que no hay ninguna diferencia sustancial entre los terroristas que volaron la Embajada de Israel y la AMIA y los montoneros que volaron el comedor de la Policía Federal entre muchos otros actos criminales. Son la misma cosa horrenda, por lo que es un contrasentido protestar contra aquellos y lamentar la muerte de estos. 

En el programa, por testimonios de sus familiares, se mencionan los casos de desaparición de Darío Bedne, integrante de la organización terrorista Montoneros,  Víctor Norberto Galuz y Javier Grebel. No dispongo de datos sobre si Galuz y Grebel revistaban o no en en alguna organización terrorista. 

Si la visita al Parque de la Desmemoria fue la memoria selectiva que el programa mostró, si no ofrecen a los alumnos la posibilidad de comprender el contexto con otros datos y testimonios, me gustaría decirles a Ariel Cohen Imach y Karina Korob que no se priven de hacer el despropósito completo: digan también a los chicos que matar terroristas de Hamas y Hezbollah es terrorismo de Estado y no debe volver a pasar...

La Nación Argentina ejerció frente al terrorismo castrista su innegable derecho a ser y prevalecer, el mismo derecho que ejerce Israel en estos días. 

Aquí hace años, kirchnerismo y prevaricato sistematizado mediante en farsas de juicios contra los militares que vencieron al terrorismo castrista, se homenajea a terroristas como si fueran víctimas en vez de enemigos de la Patria y la humanidad. 

En el muro infame de ese parque hay muchos más nombres de terroristas que de víctimas, y allí mismo vimos al entonces Presidente Macri ir con el Presidente Obama a tirar flores al río por los desaparecidos, lo mismo que si hubieran tirado flores al río lamentando las muertes de los terroristas de Al Qaeda. 

Espero que alguna vez, a fuerza de verdad y memoria completa, nadie más haga el ridículo de lamentarse por lo que no debe.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.





miércoles, 18 de septiembre de 2024

LA PIZZA DE VICTORIA VILLARRUEL CONTRA LA INTOLERANCIA SETENTISTA


"Todo tiene que ver con todo"
Pancho Ibáñez




El mundo evoluciona permanentemente, pero algunas cosas fenecen y otras que deberían fenecer apenas si mutan. El sorprendente ataque contra los beepers de Hezbollah ha sido una operación tan espectacular como quirúrgica y novedosa. Siendo llamativa además porque convierte en mito la creencia de que las viejas tecnologías pueden eludir a las modernas. El localizador de personas fue toda una novedad de los 80's sobre los cableados 70's, que por supuesto fue quedando en desuso con el avance de la telefonía móvil y es prehistoria a partir de la globalización de la internet.

El fenómeno de las redes sociales, que para los más jóvenes es lo de siempre, puede hacernos perder de vista como eran realmente las cosas antes de la revolución de las comunicaciones, deformando el pasado y entorpeciendo el entendimiento de los sucesos como evolución. Y sin entender la historia, pues será muy difícil entender el pasado y mucho más aún proyectar el futuro.

Hoy ocurren cosas que a primera vista son ridículas, como el intento kirchnerista de cancelar a la pizzería "El Cuartito" porque atendieron amigablemente a la Vicepresidente Victoria Villarruel. 


Pero hasta esas muestras de intolerancia absurdas tienen un origen remoto que no conviene olvidar.

En la madrugada del 17 de Julio de 1998 las autodenominadas madres de Plaza de Mayo montaron una manifestación frente al domicilio de Jorge Rafael Videla repudiando el arresto domiciliario que le había sido concedido. 

En esa ocasión, Sergio Schoklender por entonces nuevo hijo de Hebe de Bonafini y abogado de esa organización de madres de terroristas expresó a Crónica TV lo siguiente:

"Yo creo que el paso siguiente, luego de repudiar esto y de hacer un acto en este lugar es también ir a la casa de cada uno de estos jueces, ir a los colegios donde estudian sus hijos, ir a las casas de sus familiares, y a cada uno señalarlos y recordarles que esos jueces son los que dictaron esta resolución que hoy permite que un criminal como Videla esté en libertad".

El delito de intimidación pública era evidente, porque el parricida Schoklender estaba incitando a la violencia colectiva contra los jueces de la Sala 1 de la Cámara Federal de San Martín. 

A través de un medio masivo de comunicación, un homicida en libertad condicional propuso que personas indeterminadas se dirijan a los domicilios particulares de los camaristas que fallaron contra sus deseos y les manifiesten repudio. Pero no conforme con ello, lo que de por sí era impropio de un abogado, pretendió que esas mismas personas acosen a los hijos de los magistrados en los colegios donde cursaban estudios, y los señalen por el sólo hecho de ser sus hijos y que igual actitud adopten con otros familiares de los jueces. Más aún, en su afán de exacerbar los ánimos no dudó en recurrir a la mentira que ponía en evidencia lo doloso de su proceder, ya que como abogado no podía desconocer las diferencias existentes entre el arresto domiciliario y la libertad, y afirmar -como lo hizo- que lo dispuesto por la Cámara había sido la libertad de Videla. 

Aquello no fue un hecho aislado, sino que sucedió en el marco de la metodología totalitaria, que dio en llamarse "escrache" implementada por colectivos de izquierda como el de hijos de terroristas. Esa intimidación publica quedó impune. Más allá de la potencial violencia física que podía generar, concretaba una violencia moral inaceptable en cualquier Estado republicano.

En todo tiempo y lugar la protesta tiene un límite, en una sociedad democrática el límite son los derechos de los demás y el respeto a las instituciones. 

Obsérvese que los escraches de madres e hijos de terroristas son la continuación política de la intimidación pública que las organizaciones guerrilleras, Montoneros y ERP principalmente, llevaron acabo en los años de plomo con atentados, secuestros, asesinatos y otras acciones criminales contra la sociedad argentina. Y en particular la secuela del asesinato, el 28 de Abril de 1974 (durante la Presidencia de Juan Perón) del Juez Jorge Quiroga, acción terrorista del ERP que tuvo el propósito de intimidar a los jueces para que se abstengan de juzgar actos del terrorismo castrista. Algunos jueces hasta se exiliaron.

Y tuvieron éxito los asesinos Raúl Argemí y Marino Amador Fernández, porque los jueces se encargaron de hacer saber que no se animarían ya a juzgar terroristas (Montoneros también los amenazaba) y esos dos homicidas fueron ridículamente indemnizados en la década del 90. 

Claro que el éxito de esos dos criminales que sobrevivieron en la cárcel fue la perdición de muchos otros, porque con los jueces temiendo venganzas fue que se descartó la vía tribunalicia en el combate contra el terrorismo.

Es un hecho que los militares no mataron a ninguno de los "jueces" que los encarcelan. Lo cual subraya la cobardía de esos funcionarios judiciales que pueden jugar a ser jueces justamente porque los militares ganaron la guerra. Es una gran contradicción argentina que la victoria sobre el terrorismo castrista haya generado una democracia corrupta donde el Poder Judicial devino Poder Prevaricador para que el país condene a sus defensores. 

Con la misma petulancia iluminada de la subversión vencida, hoy el kirchnerismo, que está en plan destituyente desde antes de las elecciones, y el resto de la izquierda fogonean la militancia de la intolerancia que vienen ejercitando desde el siglo pasado. 

Y aquí es donde cabe un llamado de atención, por aquellas cosas que siendo esencialmente ridículas no dejan de ser peligrosas. La de cancelar El Cuartito es la más cómica, pero también lo es el esfuerzo de la izquierda por aparatear la protesta inventando organizaciones como "jubilados insurgentes", o el de Página/12 promoviendo a la violenta pirómana lanzapiedras Daniela Calarco como ejemplo a seguir para la intimidación pública. 


Cuidado con dejar crecer esta clase de monstruitos con deficiencia moral y mental. Porque lo que no tiene la intención de hacer reír, puede parecer comedia al principio pero casi siempre termina en drama.

Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.





martes, 27 de agosto de 2024

SIEMPRE FUE POR DINERO




Se ha querido imponer que las condenas a quienes combatieron contra el terrorismo castrista buscan Justicia. No es cierto: siempre fue por venganza y dinero. Por dinero pusieron precio a la sangre de sus muertos. Por dinero demostraron ser capaces de matar a su madre (literal), o sacarle los ojos al hermano. Incluso si había ideología, la pasaron a valores...

No fueron 30.000, ni eran inocentes, fue guerra y es estafa con los desaparecidos. 

En esta coyuntura política creo conviente que tengamos claras las muchas razones por las que los liberales debemos reclamar la liberación de los presos del prevaricato. 

Por supuesto, no hay manera que un liberal no repudie la corrupción del Poder Judicial. Sin jueces honorables la República es una ficción y la Justicia una farsa. Ningún país con mayoría de jueces probos y eficientes llega a exhibir el grado de daño institucional, degradación cultural y miseria intelectual que alcanzó la Argentina en lo que va del siglo.

Ningún liberal puede avalar con su silencio la existencia del prevaricato y de jueces prevaricadores, en ninguna circunstancia. Y mucho menos en las circunstancias de nuestro país, sometido a la desmemoria por el falseamiento orwelliano de la historia que con el uso faccioso de los recursos del Estado implementó el kirchnerismo.

La posición liberal sobre el golpe del 24MAR76 la sentó el Ingeniero Álvaro Alsogaray cuando días antes del golpe publicó su rechazo a que se ejecute.

Alsogaray no fue oído entonces, ni por el resto de los políticos, ni por los mandos militares, ni por la abrumadora mayoría de los argentinos. Por lo que, lamentablemente, el golpe se perpetró con todas los consecuencias negativas sobre las que advirtió en su publicación.

Así que el ansiado golpe tuvo lugar y la población suspiró ilusionada porque al fin los militares se hacían cargo del desmadre. No fue un día de miedo, sino de alivio. 

Regía en nuestro país desde 1930 la doctrina y jurisprudencia de los gobierno de facto, que ante el hecho consumado de la caída de un gobierno de iure, legitimaba los actos del nuevo gobierno en función de la continuidad histórica del Estado, la revolución triunfante, etc.

Por ello y otras razones propias de vivir la época, los argentinos de entonces aceptaron, naturalmente, que el gobierno fuera ejercido por la Junta Militar. 

Y aunque hoy quieran presentarla como una "época oscura" de tinieblas y miedo, acá la vida siguió normalmente. 

Recuerdo que en esos días, estando en quinto grado de primaria, nos divertíamos camino a la escuela o en los recreos imitando la voz del locutor que había anunciado formalmente el golpe dando lectura al "comunicado número uno". Todavía hoy imposto la voz y lo evoco jocosamente cuando en alguna cuestión percibo intransigencia. La última vez que lo hice fue cuando la esposa de un amigo le puso los puntos con alguna cuestión trivial en pleno asado de amigos. Todos reímos y yo ligue el certero revoleo de un naranjazo por parte de la dama.

Más allá de recuerdos peronsales, los comercios siguieron abiertos, la gente iba a trabajar, de compras, a estudiar, a bailar los fines de semana, al cine (Lavalle era aún la calle de los cines), etc. 

La única excepción a la normalidad la padecían terroristas y afines, de quienes la sociedad estaba harta. Muy harta, con ganas de que los maten  todos.

Más allá de saberse al Proceso de Reorganización Nacional un gobierno de facto, nadie dudaba de la legalidad en las acciones cotidianas.

Pagar impuestos, presentarse al servicio militar, acatar fallos judiciales, todos los indicadores de autoridad siguieron igual. 

Cada tanto se conocía que algún terrorista, del ERP o Montoneros había sido neutralizado. Y si surgían dudas del porqué no hay al respecto frase más reveladora de la autoridad concedida al gobierno de facto que la que repetía el 99% de los argentinos: "Por algo habrá sido". Salvo casos muy puntuales, siempre era por algo.

¿Que nos indica lo hasta aquí expuesto? Pues que si para la población civil el gobierno de facto representaba la ley y el orden, no podía serlo menos para los jóvenes oficiales, suboficiales y soldados que cumplian las órdenes de los altos mandos militares viviendo inmersos en la disciplina de la subordinación castrense.

En consecuencia, si juzgando hechos de más de 40 años atrás se pretende que cabos y subtenientes pudieran y debieran reconocer mientras ocurrían las acciones qué órdenes eran ilegales y los condenan porque "no podían no saber", pues debería encarcelarse a toda la población.

De algún modo el kirchnerismo logró encarcelar a casi todos con excusa de pandemia durante su infeKtadura (cercenando más libertades que la dictadura militar); y eso nos deja una clara impresión de cómo sería cumplir la  hipotética condena. Fuimos un país de presos; y no durante la dictadura militar, sino durante la última dictadura.

Pero vamos a pasar de largo eso. Va por otro lado.

El punto es que si cabos o subtenientes veinteañeros son condenados porque "no podían no saber", pues tampoco podían no saber aquellos que como Eugenio Zaffaroni conferían ilusión de legalidad al Proceso oficiando como jueces tras jurar por sus estatutos.

¿Cómo podría entonces un joven militar suponer la ilegalidad del gobierno si abogados como Zaffaroni lo legitimaban al jurar por sus estatutos y ejerciendo autoridad en nombre del Estado que dirigía la Junta Militar?

Cito el caso de Zaffaroni porque gran parte del prevaricato sistematizado desde 2003 en los llamados "juicio de lesa" sigue los líneamientos de su hipócrita doctrina, que siempre del lado de la delincuencia, hace víctimas de los victimarios y victimarios de las víctimas.

Zaffaroni no está preso, ni siquiera fue destituido mientras fue juez como debió serlo por dictar fallos que son lisa y llanamente aberraciones tanto jurídicas como morales. Goza de su jubilación y libertad, como no pueden hacerlo esos jóvenes que ayer fueron cabos y subtenientes al servicio de la Nación Argentina.

No podemos resignarnos a que la cría de Zaffaroni, como una infestación de ratas, en complicidad con los que ponen precio a la sangre de sus muertos para cobrar del Estado estando a uno y otro lado del mostrador, sigan privando a la República de un Poder Judicial honorable.

Entender, al fin de cuentas, que ningún argentino debe sentir pena por habernos defendido de la agresión terrorista, manteniendo la voluntad de ser y prevalecer de la Nación Argentina.

Libertad a los presos del prevaricato.


Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha,
un liberal que no habla de economía.


LA SONRISA DE JAMES COBURN

LA SONRISA DE JAMES COBURN